Coronación 2010. Pluma y cincel 'La reina ideal'

Tendría los ojos de Cundinamarca, la sonrisa de Santander, las proporciones de Huila, la actitud de Cesar, el carisma de Magdalena, la humildad de Chocó, el porte de Valle, la simpatía de Cauca y la comitiva de Atlántico.

Después de intensos días de trabajo y resistencia, que pusieron a prueba el estado físico y las defensas por los múltiples cambios de clima; la preparación psicológica, ante la lluvia de comentarios y favoritismos; y los músculos faciales, en las largas jornadas de sonrisas, por fin los colombianos tenemos nueva Señorita Colombia. Los ojos de todos estarán puestos sobre ella para ver su desenvolvimiento y su preparación, con miras a conseguir por segunda vez la tan anhelada corona de Miss Universo.

En un concurso de belleza de este nivel, la reina ideal no debería tener celulitis, estrías, flacidez, diseños de sonrisas tan evidentes, cirugías de último momento, narices respingadas que afectan la armonía facial, senos grandes en proporción al cuerpo, glúteos con rellenos líquidos ni, por qué no decirlo, cirugías y procedimientos que luego trate de ocultar. Viendo esto entiendo por qué las directivas del concurso prefieren la reina sin intervenciones, lo más “natural” posible.

Bajo mi criterio, la reina ideal debería, desde la adolescencia o desde que sueña con tener esa responsabilidad ante los colombianos, empezar a prevenir todos los cambios que se presentan con la pubertad: aplicarse cremas liposomadas para hidratar la piel y prevenir las estrías, practicar ejercicio de forma disciplinada para tonificar y dar adecuadas proporciones al contorno corporal, tomar abundantes líquidos para mantener hidratada la piel, alimentarse de una forma balanceada conociendo un poco más las propiedades de los alimentos para mantenerse en peso y prevenir la celulitis, y cuidar el cabello. Adicionalmente, cuando es mayor de edad, debería incorporar a su rutina masajes corporales, hidrataciones y limpiezas faciales. ¡Prevenir es la clave!

Este año mi reina ideal está compuesta por: los ojos de Cundinamarca, la sonrisa de Santander, las proporciones corporales de Huila, la actitud de Cesar, el carisma y los idiomas de Magdalena, la humildad de Chocó, el porte de Valle, la simpatía de Cauca y la comitiva de Atlántico. La realidad es que confirmo una vez más que nuestras mujeres, sin importar la raza, el origen o las proporciones, son bellas y merecen ser respetadas y admiradas por todos nosotros.

Felicitaciones, Catalina, tu triunfo es ejemplo de la perseverancia y disciplina de la mujer colombiana y de la belleza e inteligencia de las mujeres vallecaucanas. Mucha suerte a nuestra nueva Señorita Colombia. Magdalena, Huila, Bolívar y Bogotá: felicidades por el destacado esfuerzo, que Dios guíe a la reina y a su corte.

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