Opinión

Si te encanta Pedro Navaja, déjame decirte que sabes poco de salsa y de Rubén Blades

Aprovecho el natalicio número 70 del panameño para repasar algunas canciones que quedaron eclipsadas por la fama de Amor y control, Decisiones, Plástico y la manida (y a veces insoportable) Pedro Navaja.

Archivo Cromos

Reto a cualquier lector a que comparta una canción del autor de El tartamudo que yo no conozca. Mientras llega ese día, recomiendo cinco temas que usualmente no están en el radar de los que se autoproclaman salseros.

 

1. Yo puedo vivir del amor

 

Escrita por José Feliciano, lo mejor de esta canción, que figura en el álbum The last fight, arranca desde el minuto 3:08, porque justamente en lo coros el cantautor demuestra que el golpe y sabor no son ajenos al amor en su versión más romántica. Aquí el bailarín puede sacarle brillo al piso o sentarse a disfrutar de la letra inspiradora, que nunca cae en sensiblerismos. Los versos le dan al tema un efecto espiral , como si el mensaje y la música corrieran con idéntica cadencia. “Se acabó el desarreglo callejero, de ahora en adelante seriedad”.

 

 

2. Canto Abacua

 

Imberbe, flaco, desgarbado, lozano. Canto abacua fue su debut en las grandes ligas de la Fania. Imagínense al desconocido Blades, de 27 años, llegando a la orquesta del conguero con las manos más grandes y potentes de N.Y. “Se escucha el sonar de tambores, anuncia la misa pal que tenga fe”, canta. Al graduado en derecho no le quedó grande participar en esta obra, que incluye canciones como Guararé, Testigo fui y el clásico Vale más un guaguancó (También le puede interesar Rubén Blades y Maestra Vida).

 

 

3. Paula C

 

Cualquier hincha de Rubén Blades la ubica en el olimpo del artista. Sabe que es un relato autobiográfico, que Paula C en realidad en Paula Campbell, una estadounidense que fue novia del panameño en los años 70, cuando era parte de la Fania All Star. Esta pista me gusta tanto, que un día me tomé el trabajo de buscar la calle 82 de Nueva York en Google maps, solo para hacerme una idea aproximada de “me paso la noche por la calle 82, a ver si la encuentro asomada al balcón”.

 

 

4. Yo soy una mujer

 

Es una balada corta,para morirse de amor, con la voz de Graciela Carriquí (la misma que interpreta Noche de los enmascarados, de Willie Colón), haciendo dúo con Blades. Es otra para dedicar, es de las que pocas que solo un puñado reconocen, pues del trabajo Maestra Vida pegaron en forma Nacimiento de Ramiro y la misma Maestra Vida.

 

Para los que están interesados en oír otra recomendada, pueden buscar Manuela después, un tema/reflexión sobre la vejez de uno de los personajes de la saga familiar de los Da Silva Perez, protagonistas del álbum editado en 1980.

 

 

5. El telefonito

 

Caratula de marco amarillo, letras azules, foto de Blades y Willie Colón. Fruto de esta pareja salsera salieron propuestas como El telefonito, un tema para hecho a la medida para poner a bailar a los invitados a la fiesta. Es puro trombón y maracas, coro que canta un pegajoso ¡ringring! ¡ringring!. Esta es otra demostración del enorme universo musical de Rubén Blades, muchas veces reducido a los hits de siempre.

 

 

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