La felicidad en la India.

Con un reportaje sobre los niños de los tugurios de Deradhun, al norte de la India, el colombiano Juan Pablo Gutiérrez se ganó el gran premio de fotorreportaje Paris Match 2010 entre más de 5.000 competidores.

En Colombia, cada vez que alguien sale con una frase como la de “El dinero no hace la felicidad”, la respuesta suele ser inmediata: “No, no la hace. ¡Pero cómo ayuda!”.

El fotógrafo Juan Pablo Gutiérrez, de 28 años y quizás el único colombiano que ha hecho parte de la agencia Magnum, una de las más prestigiosas del mundo, se tomó el trabajo de averiguarlo… y en uno de los sitios menos favorecidos del planeta desde el punto de vista de las riquezas materiales: la India.

Allí, en la ciudad de Dera-dhun, descubrió a través del lente de su cámara, que es posible que el dinero ni siquiera ayude a la conquista de la felicidad. El resultado le valió en junio, por segunda vez consecutiva, el Gran Premio de Fotorreportaje Paris Match, que la revista francesa entrega cada dos años.

“Existe la manía de asociar la felicidad a la riqueza ‘material’, y la pobreza ‘material’ a la tristeza y el sufrimiento –dice Gutiérrez–. No obstante, estos prejuicios están muy lejos de ser la realidad”, afirma.

El año pasado, Juan Pablo vivió durante dos meses en un tugurio de Deradhun habitado por 8.000 personas, y pudo sacar sus propias conclusiones. “Encontré personas, y especialmente niños, en condiciones muy duras, habitando pequeñas cabañas construidas con chatarra, carentes de servicios públicos como agua y electricidad. Sin embargo, estas personas, en tan precarias condiciones, poseían una felicidad y unas ganas de vivir extremamente remarcables, lo cual me hizo preguntarme: ¿En qué consiste la felicidad para ellos? ¿En dónde o en qué encuentran ellos la felicidad? Para mi sorpresa, la respuesta que me dio un habitante del tugurio parecía de orden filosófico: ‘Nuestra felicidad consiste antes que todo en ser libres de acto y de palabra bajo todas las circunstancias’ ”.

Juan Pablo ya había realizado un trabajo parecido con niños de los tugurios de París, con el que ganó su primer premio Paris Match. Y decidió repetir la experiencia en Oriente. “A partir de ese momento decidí realizar mi proyecto fotográfico con el fin de traducir con imágenes aquel ejemplo de vida y de lucidez. Quise exponer ese modelo de existencia sacado directamente del estoicismo y aplicado por una comunidad en un tugurio en India. Finalmente decidí mostrar las imágenes de los niños de aquel tugurio, pues encarnan la inocencia y la más cercana postura de la objetividad, y por consiguiente, del sentimiento en cuestión: la felicidad.

El proyecto fue realizado de dos maneras distintas. “Por un lado, quise mostrar una serie de retratos de los niños con el objetivo de apreciar el sentimiento de felicidad intrínseco a ellos. Por otra parte, gracias a la fotografía panorámica, quise mostrar los mismos niños en su contexto de vida, para exponer ese raro y extraño pero ejemplar contraste”.

Radicado en París hace siete años y fotógrafo de la agencia Gamma/Rapho, Juan Pablo no ha perdido, sin embargo, su contacto con Colombia. De hecho, anda metido desde hace seis meses en un proyecto colosal, con el auspicio de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC): un fotorreportaje sobre los 32 grupos indígenas en vías de extinción. 

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