Soy heterosexual, pero confieso que un día me gustó un hombre

Sucedió en unas vacaciones. Me sentí atraído por el conocido de un amigo, aunque su novia también era churra. En principio no lo quise reconocer. Sin embargo, hoy digo “sí, me gustó”.

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Es la única vez que me ha pasado.

Hace poco escuché de una colega bisexual que nos enamoramos de las personas, no de su sexo. Tamaña afirmación tiene todas las texturas y sabores. Es para sentarse a masticarla. Lo hice y, al final, cuando me la tragué, le di la razón. Por más que me reconozca como heterosexual, todos estamos expuestos a que un día nos guste un tipo (tanto o más de lo que nos han atraído las mujeres).

No estoy diciendo que vaya a suceder, solo digo que es posible. Seguirá siendo posible, porque ya me pasó.

Sucedió una noche. El conocido de un amigo fue con su novia. Estábamos de parche en un bar. La novia era divina, pero a mí me gustó él. No sé por qué me cuesta expresarlo, los dedos me pesan en el teclado para decirlo a los cuatro vientos. Vamos de nuevo: él, el hombre, el macho, me gustó. Y a mí nunca me había sucedido. Esa noche me dio culpa y algo de vergüenza. ¿En pleno siglo XXI yo apenado por tener un gusto gay?

La respuesta es sí. Sí con mayúscula (También le puede interesar ¿Qué vamos a hacer cuando Uribe se convierta en un ícono pop al nivel de Frida y Che Guevara?). Fui un cobarde.

A la pepa: su novia era divina. Imposible dejar de mirarla. A su lado estaba él, que no la soltaba. Pelo ondulado, camisa de botones, algo de barba, muy blanco, muy verdes las venas del cuello. No fue su físico, se trató de su forma de ser. Pronto nos vimos hablando. Compartimos varias cosas: el amor por Roberto Fontanarrosa, Boca Juniors, Estados Alterados, el odio por el calor. Y su sentido del humor… todos sus atributos físicos me entraron por los ojos, después de encontrarlo interesante. Hubo un momento en que me alejé de él y me entregué al baile. Mejor lejos que cerca.

Hablando de este tema, un conocido me dijo lo siguiente: si no nos enamoramos del sexo de las personas, somos susceptibles de enamorarnos de extraterrestres el día que convivamos con ellos.

Quizás, le respondí. Por supuesto que este conocido es de las personas a las que le falta valor para aceptar realidades. El día que le llame la atención un macho, hasta la tumba se llevará su deseo.

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