¡Feliz cumpleaños, Iván Ramiro!

39 años está cumpliendo el ex capitán de la selección Colombia. Cromos celebra su día con esta entrevista en su casa en Milán, Italia.

«Los mejores entrenamientos del mundo son los de Mourinho» Iván Ramiro Córdoba

Después de 15 años viviendo en Milán y trabajando con el Inter, deja su último cargo como team mánager del equipo y se estrena como representante de jugadores. Confesiones llenas de coraje, verdades y gambetas.

No hay duda. El personaje que voy a visitar no sólo marcó a los colombianos sino también  a los italianos. Lo vivo en carne propia al intentar comprar en Milán mi tiquete de tren hasta la estación de San Giovanni para ir a su encuentro. En cuestión de segundos el funcionario con cara de cañón detrás del mostrador, se transformó en un hombre risueño, amable y con todo el tiempo del mundo para mi, por el simple hecho de contarle que iba a verme con Iván Ramiro Córdoba. ¡Córdoba! Exclamó con una gran sonrisa y remató inflado como un pavo: "Mándele un abrazo de parte mía, un hincha del Inter". Cómo no tomarle una foto. Ya en el vagón, recibo un e-mail de Iván Ramiro que dice: "a la salida de la estación, a mano derecha, te estoy esperando en un Audi con las estacionarias prendidas". Salgo, giro y ahí está él al volante, impecablemente vestido todo de negro, como en un comercial de Dolce & Gabbana. Después de unos minutos en el puesto del copiloto, entiendo porqué insistió en recogerme, para ir a su casa son muchas las vueltas que hay que dar para enfilar por una de las pequeñas colinas que mira hacia el Lago de Como. No son todavía las nueve de la mañana y un sol derretido chorrea sobre los Alpes y se esparce sobre un inmenso espejo de agua, una de las cosas bellas que el cine se ha encargado de trivializar con sus típicos finales de película romántica. Llegamos frente a una reja automática que se abre. Veo el edificio de cinco pisos mitad piedra, mitad beige envejecido. Asumo que mi anfitrión vive en uno de ellos... ¡Nunca en todos! Esta inmensa construccion la hizo su hermano Andrés. Después de un tramo de escaleras, entramos en el tour de la casa. Subimos primero por el ascensor privado a la terraza, luego pasamos a las habitaciones conectadas por un corredor condecorado con muchos cuadros pequeños de jugadas suyas congeladas en fotografías, bajamos al comedor con un acuario tan notorio como un tercer ojo, lleno de peces del Amazonas, cruzamos la cocina, tomamos café, salimos al deck que integra la piscina con el jardín y, finalmente, aterrizamos en la sala.

 

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Su casa frente al Lago de Como

 

¿Hasta cuándo Milán?

No sé,  yo creo que por ahora mi pensamiento es estar acá por mucho rato.

¿Qué opina María, su esposa?

Creo que opina todo lo contrario. No, mentiras, ella es mi equilibrio en todo sentido. Siempre he consultado con ella porque es esa persona que mira desde otra perspectiva, que te hace ver cosas que no logras ver.

Un deseo aún sin cumplir para Iván Ramiro.

Sin cumplir y que no se cumplió fue jugar un Mundial con la Selección Colombia. Te soy sincero, yo estuve a punto de abandonar la Selección cuando me vi apartado de la posibilidad de jugar el Mundial de Francia 98, faltando cinco días para el primer partido. Me dio duro porque yo había jugado todos los últimos seis partidos, todos los amistosos, pero bueno, de ahí agarré bríos para decir "no, yo con la Selección tengo que seguir trabajando". Y en el camino ganamos la Copa América 2001, que para mí fue demasiado especial, con un gol mío en la final, 1-0 contra México en Bogotá, en un momento del país difícil, un conflicto armado jodido. Nosotros con una pelota le dimos una alegría a Colombia. Por un mes lo hicimos olvidarse de todos los problemas.

¿Cómo ve a la selección Colombia en la Copa América 2015?

¡La veo muy bien! Es justo que sea favorita, como pensamos todos, porque la selección tiene talento y está haciendo todo a conciencia. El título de candidatos no debe ser una presión sino una motivación y un orgullo. Deben saberlo manejar, no creérsela, tener cabeza fría porque tenemos una selección para apostarle a lo mejor.

Un deseo que quiera cumplir todavía. 
Comillas: “quiero que Mario Yepes sea el técnico de la Selección Colombia cuando yo sea el presidente de la Federación”, manifestó en una entrevista, ¿todavía quiere?

Sí, me gustaría. Es un sueño y no lo descarto porque así como tuve el sueño de poder llegar a un equipo europeo y ganar con él, ahora es un sueño que tengo ahí y, si tengo la posibilidad, sería muy lindo de aportar a la Selección. Sin embargo, no es algo que... (le cuesta encontrar la palabra) me desvele en este momento.

¿Se le ha olvidado el español un poco?

Se me olvida a veces un poquito, sinceramente, porque cuando vivís en este ambiente y hablás y pensás en italiano… Creo que le pasa a las personas también cuando hablan tanto tiempo inglés.

Su palabra italiana favorita.

¡Caspita! ¡Tremendo!

De todos los gustos de Milán, ¿a cuál se aficionó?

La comida de Italia es la mejor del mundo. Podés comer un montón de platos increíbles. Yo te soy sincero, cuando voy ahora a Colombia me hace falta la pastica, me hacen falta las salsas que les echan a las pastas, la milanesa, o comer simplemente la pasta en blanco con el aceite y el queso rallado. Es diferente comerla acá que comerla en Colombia. 

¿Cambió la bandeja paisa por la pasta?

No, no la cambio, las dos las tengo ahí, pero te digo que como más comida italiana. Comer bandeja paisa y sancocho durante la semana es muy bravo.

Y de la moda italiana, algo que haya aprendido aquí en Milán. 

Para vestirme yo soy muy clásico, utilizo mucho los colores  oscuros, azul, negro y gris. Cuando voy a almacenes, no me fijo en marcas sino en prendas. Aquí  aprendí a combinar ciertos colores, como por ejemplo, el marrón con el azul.

¿Es cierto que George Clooney es su vecino?

No, eso es un mito, no vive por acá, vive más lejos. Este lugar es muy  relajante, tranquilo así sea en invierno. Uno está acá y ve el lago y las montañas. Por eso fue que nos gustó, yo miro las montañas y me recuerdan Medellín, me recuerdan Rionegro, me recuerdan mi tierra, veo mucho verde. Aquí me siento un poquito más cerca de Colombia.

 

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¿De niño, en Rionegro, soñaba con una casa como esta?

Sinceramente, nunca pensé en un lugar especial. No terminé viviendo en Milán porque se me hizo difícil conseguir casa. Entonces Javier Zanetti me dijo: “vente a Como, yo vivo allá y sé que te va a gustar”. Solamente cuando estaba entrando por la autopista ya sabía que me iba a quedar acá”.

De esta comodidad quiero mandarlo atrás,  a una imagen de su Rionegro ¿Cómo era su casa de la infancia?

Nosotros vivimos en muchos pueblos humildes del oriente antioqueño. Mi papá comenzó siendo mensajero de la Caja Agraria y estudiaba en los ratos que podía. Estamos hablando de la prehistoria (sonríe). Que mi papá no me escuche. Empezó así y fue escalando posiciones y llegó a ser el gerente de la Caja Agraria.

¿Eso dónde fue?

Desde que tengo memoria, estábamos en el municipio de Campamento, allí mi papá todavía era secretario o algo así, y después ya fue gerente cuando estábamos en Santuario y Rionegro. Se jubiló. Ahora está con una agencia de seguros y al frente de la Fundación "Colombia te quiere ver".

 

¿La fundación cuánto lleva?

Con la Fundación "Colombia te quiere ver" estamos cumpliendo 10 años y vamos a hacer una gran celebración en mayo aquí en Milán, para recaudar fondos. Tenemos 150 niños que van a la escuela y no tenían la posibilidad de comer, entonces nosotros les aseguramos que desde primero hasta quinto de primaria van a tener garantizada la comida". 

 

Nieve y neblina

¿Cuántos años fuera de Colombia?

Diecisiete años de mis 38.

¿Todos en Milán?

No todos, quince en estas tierras y dos años en Argentina cuando jugaba en San Lorenzo.

¿Quince años en Italia?

Quince, todos en el Inter de Milán.

¿El mayor problema recién desempacado en Milán?

El clima. Era invierno, pero era un invierno muy particular. Es una cosa que nunca había visto. Salís del hotel temprano y ves que está todo oscuro por la neblina. Vas a entrenar, volvés a las 4 de la tarde a casa y está otra vez oscuro. Llega un momento que decís "¿qué pasa?" Me afectaba mucho ver esas cosas, pero yo venía por lo mío.

¿Cuál era su ambición?

Salí de Colombia con la idea de abrir muchas puertas al futbolista colombiano, a través de un equipo grande como el Inter. Existía algo de desdén entre directivos y gente de fútbol que veían al jugador colombiano con cierta desconfianza a la hora de adaptarse. Y es normal porque somos muy apegados a nuestra tierra. Entonces yo quise llegar acá y demostrar que el jugador colombiano, más allá del talento y la capacidad, puede estar al nivel de los demás jugadores del mundo.

Los jugadores de antes eran más fiesteros, hoy son más concentrados en su oficio, ¿cómo ve ese cambio?

Lo que sucede es que los primeros jugadores que salieron a Europa fueron los colonizadores, no se sabía nada, no se entendía nada, y eso les dio mucha dificultad para adaptarse y pudieron tener sus desaciertos por esa cultura alegre y fiestera a la que estamos acostumbrados en Colombia. Pero fue gracias a esas experiencias pasadas que fuimos aprendiendo a adaptarnos los que fuimos llegando luego. Si yo no hubiera tenido el ejemplo de los que estuvieron antes de mí, no hubiera tenido las motivaciones para tratar de lograr algo mejor. Ahora yo hice esto y los otros querrán superarme y esa es la idea.

Un defensa está para evitar goles, pero algunos también los hacen ¿cuántos goles hizo en el fútbol italiano?

¡Uy! No me acuerdo, pero creo que dieciocho goles. Se me viene a la mente el gol en la Copa América, en la final contra México en 2001 con la Selección Colombia.

Si le pregunto por una jugada inolvidable, ¿qué se le viene a la cabeza? ¿Un gol que hizo o uno que impidió que hicieran?

De mi parte, un gol salvado, porque era mi función principal, uno como central tiene que defender. Me acuerdo de una jugada en particular, en un partido contra la Roma, donde Vincenzo Montella estaba abajo del arco ya para meter el balón y yo llego de atrás y se lo quito. Era un gol prácticamente hecho y nadie se esperaba mi aparición. Para mí eso es casi como hacer un gol porque cumplí con lo mío. 

Su hija mayor ¿qué edad tiene?

Mi hija mayor tiene 14, se llama María Paloma, y después está María Belén, de once años. Y Juan José, el niño, tiene seis. Por más que nosotros les hablamos mucho de Colombia,  y los llevamos, son más de acá de Milán porque aquí nacieron y aquí se criaron. Creo que uno es de donde crece. Yo soy de Medellín, pero me siento rionegrero porque viví mucha parte de mi infancia y me hice futbolísticamente en ese municipio.

¿Qué extrañan sus hijos de Colombia?

La familia. Los abuelos, los primos, porque el resto, como te dije, el ambiente, los amigos, todo está acá.

¿Y qué extraña Iván Ramiro de Colombia?

Muchas cosas. No puedo enumerarlas.

Algo simple. 

Cuando salía a caminar con mis amigos, a montar en bicicleta o a jugar partiditos, extraño  ese olor en los parques de los montoncitos de hojas de eucalipto quemándose. Porque acá no hay eucaliptos. y vos ves que en Colombia recogen las hojitas y las queman. Cuando yo siento ese olor me siento en Colombia.

¿Hay algo de lo que pasa en Colombia que hubiera querido vivir más de cerca?

Sí, un montón de cosas. El momento difícil de conflicto, la situación de las mismas personas en Colombia, poder estar más cerca también de mi fundación. Gracias a Dios tengo a mi papá, Ramiro y a mi hermana Ana Milena, que se ocupan de ella, mientras mi mamá, Martha Sepúlveda, hace el voluntariado desde hace muchos años en el hospital de Rionegro. Eso me da tranquilidad. Sin embargo, me hacen falta mis padres, uno siempre quiere estar cerca de ellos, pero ellos saben que uno  salió para buscar su futuro.

 

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Foto: AFP

 

Adiós al Inter

Durante los dos últimos años fue team mánager del Inter. ¿Cuál fue el motivo de su salida definitiva de la institución que le dio todo en Europa?

A mí me ofrecieron hacer un trabajo en las divisiones inferiores, estaba muy entusiasmado para realizar algo a largo plazo, pero era un contrato de un solo año. Así que me di cuenta de que no era una posibilidad de crecer. 

Pero, en el fondo, ¿cuál fue la razón de su salida? ¿Cambio de administración?

Sí, sí, cambió todo, cambió el propietario, ahora tenemos al presidente Erick Thohir, que compró el 70% del Inter y el presidente Massimo Moratti, quien es como un padre deportivo para mí, quedó con el 30%. Mucha dirigencia cambió.

Aparte del fútbol, ¿Iván Ramiro tiene otras inversiones?

Sí claro, en La Ceja Antioquia, a 20 minutos de Rionegro,  estamos haciendo una parcelación con fines urbanísticos, el proyecto se llama "Monte Capiro".

¿No tiene en Milán unos gimnasios con Javier Zanetti?

Nosotros habíamos hecho un gimnasio, Olympus, cerca a la sede deportiva del Inter, pero ahora lo tenemos alquilado.

¿Es cierto que tiene un restaurante con la hija de Massimo Moratti?

No, tenía, pero ya me salí.

Entre sus entrenadores en el Inter estuvo Roberto Mancini, que ahora volvió, Marco Tardelli y José Mourinho. Una lección que le dejó Mourinho.

Mourinho es un entrenador que sabe aplicar el mejor momento de un jugador al servicio del equipo. Esto puede sonar obvio, pero él sabe aplicarlo como nadie. Puede que vos en el último partido hayás estado en la tribuna y el próximo partido pasés a ser titular. Uno se pregunta ¿por qué lo hace? Yo digo que lo hace porque sabe que el que está en la tribuna se muere de ganas de jugar y eso marca la diferencia. Sus entrenamientos son los mejores del mundo porque son con balón, y eso para un jugador es especial. Todos los días del año hace un entrenamiento diferente, no te repite uno. Él tiene a todos los jugadores al máximo nivel, por eso es que hicimos esos dos años maravillosos y después quedamos exprimidos porque dimos todo en la cancha.  

Compartió historia con los mejores jugadores del mundo, el más amigo hoy en día.

Tengo dos: Javier Zanetti y Mario Yepes. 

Y uno con el que nunca se entendió.

Con todos yo me hacía entender. Por las buenas o por las malas, me hacía entender (Sonríe).

Pero uno que fue difícil...

Bueno, con Zlatan Ibrahimovic, no es que hubiera riña, pero los dos éramos de temperamento fuerte y muchas veces chocamos en discusiones y estuvimos al límite de la pelea. 

Entre Ibrahimovic y Córdoba hay una diferencia grande de estatura, como para casar una pelea.

Claro, o sea, bobo no soy. Yo discutía hasta cierto punto, hasta ese  instante en que  decís las cosas.  ¿Me entendés? 

¿Cuánto mide?

1,73 cms.

¿Y cuánto llegó a saltar?

Unos 75 cms. Era una de mis virtudes. La saltabilidad y la velocidad son dos virtudes que yo debo agradecer a mis papás.

Quedó bien hecho.

Exacto. Y ellos me permitieron jugar en un fútbol como el europeo, donde enfrentás a jugadores de una talla muy importante, a los más rápidos y mejores del mundo.

¿Cuántas cicatrices tiene en la cabeza?

¡Uy! Un montón. Todas cabeceando allá arriba con delanteros mucho más altos que yo. Una, por ejemplo,  tiene la firma de Gabriel Batistuta.

El  delantero más alto que enfrentó.

Tore André Flo, un noruego. Jugaba mi segundo partido con la Selección Colombia en Oslo. Fuimos a jugar un amistoso antes del Mundial y yo tenía que marcar a este tipo que medía casi dos metros. Me le subía al hombro y nos fue bien, al final hicimos un 0 – 0. Eso fue vísperas del mundial de 1998.

 

Ivan Ramiro Cordoba - Rivista Cromos

"Me dijeron no por bajito"

¿Su estatura alguna vez fue un obstáculo?

Al inicio sí porque en varias partes no me aceptaron por bajito, incluso en una selección Antioquia me devolvieron para la casa porque me decían que con mi estatura de central no podía jugar. Entonces me fui muy triste.

¿Después qué pasó?

No hice esa Selección Antioquia juvenil, hice la sub-23 con 18 años, y quedé campeón en esa categoría. Entonces me tuvieron que llamar a la juvenil y quedé campeón. Otro día estuve unos días entrenando con Independiente Medellín, quince días, y al final me dijeron que no, que ya tenían el equipo armado, pero yo sabía que era más que todo por mi estatura. Al tiempo vino la posibilidad con Nacional y me quedé con ellos.

¡Cómo es la vida, y este jugador para algunos muy bajito ganó con el Inter cinco series!

...Seis. Cuatro súper copas de Italia. Una liga de campeones. Y una Copa Mundial de Clubes de la FIFA.

Para usted, ¿qué es lo más significativo de su vida acá en Italia?

¿De mi vida acá? Haber abierto la puerta a más futbolistas en Colombia y, demostrarle a toda Europa que en mi país hay gente que trabaja muy bien, que es seria, responsable y muy  profesional.

Literalmente, ¿a qué colombianos les abrió la  puerta?

A los que llegaron ahí pegaditos. Llegó Juan Pablo Ángel, Mario y de ahí se vino una chorrera. Jorge Bolaño vino seis meses antes que yo. Hizo un trabajo muy bueno en el Parma y en el Lecce. Hay que remarcarlo porque Jorge fue muy profesional. Aquí se acuerdan de él.

Ahora con tantas mañanas libres, extraña el entrenamiento, ¿le hace falta?

Extraño un poco, pero estoy bien. Tengo mi tiempo para estar con mi esposa, voy al gimnasio con ella, desayunamos, almorzamos juntos, estamos pendientes de los niños.  Ahora conozco lo que es un fin de semana en familia, antes todos eran  en concentración.

 

Recomendado por Ronaldo 

¿Es cierto que por recomendación del brasilero Ronaldo estuvo a punto de fichar para el Real Madrid?

Sí, fue verdad. Cuando se va del Inter para el Real, Florentino Pérez le pregunta por un defensor que quisiera como compañero, y Ronaldo dio mi nombre. Fue un gran halago y con él tenía una relación muy bacana. En los entrenamientos hacíamos apuestas de si me pasaba o no me pasaba…él sabía que yo lo ponía en dificultades.

¿Quién ganaba?

Nos turnábamos. No apostábamos cosas, era una cuestión más de orgullo.

¿Qué pasó con lo del Real Madrid?

La propuesta llegó, vinieron por mí, la plata no era un problema. Solo faltaba mi decisión y yo dije que no porque había hecho una promesa al Inter que si llegaba el Madrid con una oferta por mi, el doble de lo que me pagaban, no me iba a ir porque quería hacer historia en el Inter, no quería pasar como un jugador más y quería demostrar que el jugador colombiano es fiel a su escuadra. Y lo cumplí.

El año pasado estuvo en Colombia viendo jugadores de Cali, Tolima, Atlético Nacional, por lo visto se va a dedicar a representar jugadores.

La idea es tener algunos y comenzar un proyecto desde que los agarramos hasta que llegan a ser profesionales y mayores de edad. Muy de la mano con los clubes, ahora quiero que estos muchachos que voy a representar, cuando sea el momento justo, tengan la posibilidad de ir a Europa o Argentina.

¿De qué clubes tiene las puertas abiertas para ellos?

Hay muchos. Yo gracias a Dios puedo ir prácticamente a todos los clubes y hablar directamente con sus administradores.  En Europa, Argentina, Brasil, o sea, quiero que poner mi experiencia como futbolista al servicio de estos muchachos para que sea una cosa más directa, sin tanta gente que se meta y haga la situación más difícil.

¿Se trata de perfeccionar lo que fue su experiencia?

Exacto, porque he visto a muchos chicos que han sido abandonados en Europa y Argentina. Algunos han salido adelante, pero son pocos los que han quedado, muchos se devolvieron con las manos vacías. Conmigo los chicos  van a tener una posibilidad muy buena, les haré una estructura que los soporte para que estén tranquilos y se dediquen a jugar.

¿Hay muchos falsos intermediarios?

Hay mucho oportunista y ven al jugador como un activo económico, no se dedican a lo que es el jugador como persona, no saben que el jugador cuando llega a un equipo en Europa hay que tratar de darle una mano con la escuela de los niños, los documentos, el código fiscal, la señora que ayuda en casa, tenerla en regla, un sinfín de cosas en las que se puede ayudar. 

¿Piensa regresar al país?

Sí, pero falta mucho. Cuando nuestros hijos se independicen, estén  bien, creo que ese va a ser el momento en que mi esposa y yo podamos pensar en regresar a Colombia. 

¿Tengo entendido que en Italia estudió?

Estudié en la Universidad de Bocconi, en Milán. Estudié para ser Sport Manager. Es la universidad más importante en Italia a nivel de ciencias económicas.  Después hice los estudios como entrenador de niños del UEFA B y finalmente como director deportivo en Florencia, ciudad en la que hay una sede de la Federación Italiana de Fútbol.

¿Y todo eso es pensando en ser director técnico más adelante?

Me siento un bebé en este momento, un bebé que está creciendo, que quiere hacer las cosas despacio, pero bien, firmes.

Como director técnico, ¿qué equipo le gustaría dirigir aquí en Europa?

El Inter.

¿Y en Colombia?

Nacional. Y en Argentina, San Lorenzo.

Yepes ya se fue para Argentina, ¿era su conexión colombiana? ¿Hace falta?

Cuando estaba aquí, yo lo podía llamar a las seis de las tarde para ir a comer a las ocho y él se animaba. Pasaba a recogerlo y compartíamos el rato.  Mario es de esos amigos que están ahí siempre, ahora desde Argentina, Japón o donde sea mantenemos la amistad. Seguro la vida nos volverá a juntar.

¿Sus papás esperaban que usted estudiara otra cosa?

Cuando yo quería ser ingeniero forestal,  a mi papá le gustaba mucho la idea. También me gustaba mucho la parte mecánica, porque donde estudié el bachillerato, en el Instituto Técnico Industrial, en Rionegro, hice la parte técnica. Me gustaba, por ejemplo, la mecánica de aviación, era algo que me motivaba y cuando estaba por presentar el examen de ingreso, justo ese mismo día, me convocaron para la selección por primera vez. Entonces, me decidí por el fútbol.

¿Qué es el fútbol para usted?

Es la otra mitad de mi vida,  mi otra mitad es mi familia y mis seres queridos. Yo no hubiera podido construir todo esto sin la ayuda de ellos. 

 

Ivan Ramiro Cordoba - Rivista Cromos

 

Fotos: Marco Di Ponti

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Jairo Dueñas

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