"Antes no pasaba la prueba del bikini", Catalina Aristizábal

Dos años atrás con la palabra fit como meta y la pasión como impulso, emprendió una transformación, física y nutricional, que comparte en su cuenta de Instagram @retroxtremefit.
«Antes no pasaba la prueba del bikini» Catalina Aristizábal

Su figura la admiran más de 130 mil personas, que aprenden un estilo de vida saludable e inspirador, mientras sus amigas envidian los músculos marcados y la figura tonificada.

“No paso la prueba del bikini”. La frase pronunciada con sinceridad solitaria ante el espejo, hace dos años, hizo que la modelo y presentadora se planteara una verdad rotunda e inesperada: ¿Dónde estaba la figura cuidada de años atrás? Los partos cercanos de sus dos hijos anticipaban la respuesta. Lo siguiente fue una resolución perentoria: ¡Voy a cambiar!

No era fácil aceptarlo. Siempre se había sentido bien, se veía bien. Su carrera de modelo la conectaba con una vida sana, así como los hábitos aprendidos en casa. En ese momento todo era diferente. Real, revelador y diferente. 

Si quería volver a estar en forma debía tener la disciplina y la motivación que tanto admiraba en su esposo Lucas Jaramillo.

 

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“Me ví al espejo hace dos años y dije: voy a tener un cambio y lo voy a lograr. Hoy me siento orgullosa de mi abdomen marcado".

 

La disciplina se nota en sus gestos. En la llegada puntual a la cita para la sesión de fotos y entrevista. La ropa elegida con precisión, el orden de los elementos deportivos que saca de la maleta del carro, la disposición para peinado y maquillaje. Es un estilo de vida, sin duda. 

Llega vestida de manera simple y holgada. Nada podría anticipar que el abdomen está marcado después de dos partos, o que los brazos revelan unos bíceps torneados a fuerza de constancia. Va de falda negra larga, camiseta blanca con zapatillas deportivas a juego y una chaqueta rompevientos. Cero accesorios. Simple. Saca de su bolso un recipiente de vidrio y tapa roja que contiene piña con semillas de linaza. Lonchera es otra de las palabras que compone su diccionario vital.

Volviendo al espejo y a la resolución, Catalina se dejó contagiar, dice, de la pasión de Lucas, su esposo, que siempre ha sido deportista  de alto rendimiento, para emprender el cambio de vida del que hoy se siente orgullosa. “Le metí la ficha duro”. 

Hoy no solo hace ejercicio para sentirse bien, sino para potenciar esos otros aspectos que, ha descubierto, mejoran con la práctica deportiva, como el bienestar mental e interior. 

 

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“Es muy importante que nos aceptemos como somos, estar conscientes de que podemos generar un cambio en nuestro cuerpo".

 

Ella, de 36 años, todos los días quiere contar que sí se puede. Pretende ser aliciente y dar testimonio de que la constancia y la disciplina, unidas a la actividad física orientada y a una alimentación sana, SÍ dan resultados. No para mañana o en dos semanas. En su discurso no hay lugar para los milagros o las recomendaciones acompañadas de frases como “increíble”, “mira lo que logré en un  mes”, “cuerpo de bikini sin hacer ejercicio” y otras tantas promesas que pululan en cuentas personales de redes sociales y sitios web.

A ella le tomó dos años verse como luce hoy. Con naturalidad confiesa que sí, que tenía una figura agradable, que cuidaba por su profesión, pero que no era, para nada, fit.

 

Rutina:

Lo primero en su decisión de vida fue meterse un chip en la cabeza. Con el espejo como recuerdo, el bikini como ilusión y una frase a manera de mantra: Voy a hacerlo y lo hago. Voy a tener un cambio y lo voy a lograr.

La voz cambia de tono. El entusiasmo marca las palabras y los ojos se abren para enfatizar sus expresiones. “Es muy importante que nos aceptemos como somos, estar conscientes de que podemos generar un cambio, y eso empieza por creer en nosotras. 

 

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"Hay que levantarse todos los días con ánimo, con actitud positiva, con la decisión de cuidar el cuerpo, la piel, el alma..."

 

¡Querer! Ese fue su primer paso. El siguiente, la constancia, porque de otra manera no se verían resultados. Convertir las intenciones (verbales) en acciones (hechos). Y no solo se trata de ejercicio, añade Catalina, la alimentación entra en este proceso a aportar el 50% de los deseos y las realidades. 

“Si logras combinar ejercicio con una alimentación balanceada y le das al cuerpo lo que realmente necesita, el cambio lo vas a ver demasiado rápido”, dice, y cuando uno mira la forma de sus hombros o los trazos que aparecen cuando eleva los brazos, y esa facilidad con la que se suspende de una barra, no queda más remedio que creerle.

Flexiones, trabajo de pesas, trote, bandas, balones de pilates, saltos, caminatas en la elíptica… Con el tiempo ha ido confeccionando sus rutinas. Depende del día, del estado de ánimo y del lugar.

Para cada fotografía propone una pose con el balón o las pesas como punto de apoyo. Pide las bandas para estirar los brazos mientras fija la mirada en la cámara.

Están en acción la deportista y la modelo. A ratos, hay confusión: ¿estamos en una sesión de fotos o en una rutina de gimnasio?

Se siente feliz y orgullosa. Se le nota cuando habla. El estilo de vida que promueve viene unido a la recomendación escueta y realista de los médicos especialistas: para bajar de peso hay que cerrar la boca y hacer ejercicio. Una fórmula simple y concreta, al alcance de todos.

 

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“Para estar flaca y en forma no hay que dejar de comer y darse látigo. Hay que aprender a alimentarse bien". 

 

En uno de los mensajes que conecta con su credo de realidad, les pide a los seguidores que no crean en milagros, que los tratamientos por más costosos o efectivos que parezcan y que ofrecen resultados rápidos no existen. O sí, pero tienen efectos secundarios en el organismo, que se pueden lamentar el resto de la vida.

Lo sabe bien el médico Jorge Iván Palacio Uribe, especializado en Medicina del Deporte. A su consulta en Medellín llegó una paciente que referenciaba dolor en la región anterior de la pierna. Los exámenes diagnósticos no hallaban la causa. Al conversar sobre sus rutinas cotidianas, la señora contó que estaba muy contenta haciendo ejercicio en casa, en la banda rodante que compró por la recomendación de una amiga para bajar de peso. Todas las mañanas se subía a su banda, ¡pero lo hacía en sandalias! El dolor era, simplemente, por falta de un buen punto de apoyo, de asesoría y, claro, de los zapatos deportivos adecuados. 

El especialista insiste en una idea que todos deberíamos atender: La correcta organización del cuerpo humano no admite excesos, porque todos causan problemas. Es tan malo para el organismo ser sedentario, como la actividad física exagerada. El primero lleva a la obesidad y el segundo se manifiesta en problemas de músculos, tendones y articulaciones.

Otro dato, apoyado en guías universales: el mínimo de actividad física recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es de 150 minutos a la semana. Si una persona camina todos los días media hora, de lunes a viernes, se aleja del calificativo de sedentario. Y el máximo, para modificar la composición corporal o bajar de peso, es de 300 minutos, es decir, una hora de ejercicio, cinco días a la semana.

Y así como elige las prendas adecuadas y escoge unos tenis además de prácticos, bonitos, cada persona debe recordar que su cuerpo es diferente y, por tanto, la rutina de ejercicios.

Palacio advierte, especialmente, a quienes acuden a clases grupales, en las que las cargas de esfuerzo se deben aplicar de acuerdo a la persona y su edad.

"Hay que saber a quién se le ajusta y a quién no, y de qué tamaño la carga". El caso de una paciente de 57 años, con lesión severa de columna, le recuerda hacer esta acotación. Hoy la señora está en tratamiento porque en el centro de acondicionamiento al que asistía le ponían las mismas cargas que a una persona de 24 años.

A la hora de los retos, piensa en corto y mediano plazo. Por ejemplo, hacer abdominales en suspensión. Si no lo consigue, se pone una meta: “hoy hice cinco con esfuerzo, en un mes hago 10”. Llega el día, se anima y alcanza las 20 repeticiones. 

 

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Sus hijos, Oriana, de siete años, y Emiliano de cinco, ya saben qué es saludable y qué no. Están conscientes de la buena alimentación y piden que les sirvan sus frutas y verduras.

 

 

Estiramiento:

Las frases de Catalina están llenas de entusiasmo. No se conforma con haber logrado su imagen de espejo, de bikini. Quiere ir más allá. Que más y más mujeres y familias aprendan a alimentarse de manera inteligente y a estar en movimiento.

“Es que para estar flaco y en forma no hay que dejar de comer y darse látigo. Hay que aprender a alimentarse bien”, anota Catalina. La imagen mental que tiene cuando pronuncia esta frase es la de las adolescentes que visitan su cuenta de Instagram o que ve en el gimnasio, y quisiera convencerlas de que se quieran y se cuiden como son. 

Como líder de opinión en el tema, le sorprenden las preguntas de sus seguidores sobre productos o dietas (Catalina prefiere decir hábitos alimenticios y rara vez pronuncia la palabra dieta), y reconoce que no promueve productos ni tiene el conocimiento para hablar de determinados métodos alimenticios. Todo lo que comparte en @retoxtremefit es asesorado por una nutricionista.

Procura mostrar los alimentos que la gente no conoce y sus propiedades, que no los prueba porque no sabe la receta o no está acostumbrado a llevarlos en su carrito de mercado. Quiere abrir esa ventana.

En su casa tiene frutas y verduras por montón y, de manera gráfica, dice que cada vez hay menos productos con etiquetas en su despensa, o envasados y en latas. Lo natural guía su vida y su cocina.

“La alimentación es mi balance. No puedo llegar a entrenar sin un buen desayuno encima o un batido con todos los nutrientes. Y cuando a las 2 o 3 de la tarde me siento decaída, tomó una siesta y un snack. Detrás de un buen entrenamiento hay alimentación y descanso reparador”. 

Hoy se mira al espejo, sin el temor de hace dos años, y el golpe de realidad le devuelve una imagen que le gusta. Se siente orgullosa de su abdomen, después de dos embarazos seguidos.

Sigue buscando la foto del antes para mirarse en comparación con el después y reafirmar ese momento decisivo. 

Verla ejercitarse para las fotos finales, vestida de blanco, apoyada en un balón de cuatro kilos, hacer flexiones casi sin esfuerzo… Elevar la pierna doblada hasta el hombro, sonreír, ajustar el peinado, enseñar los puños, clavar la mirada impetuosa, desata admiración… 

Cada músculo marcado es la huella silenciosa del esfuerzo, de los ejercicios repetidos, una y otra vez, con una meta definida. ¡Catalina pasa la prueba!

 

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Catalina, en el rol de mamá, es exigente con ellos y está pendiente de que cuando se sienten a la mesa haya un plato balanceado, con proteína, carbohidrato y vegetales.

 

 

Muy personal:

- Los productos que usa para el cuerpo, como cremas, jabones y desodorantes, son 100% naturales. Entre menos químicos reciba el cuerpo, mejor, dice.

- Usa muchos aceites. De ajonjolí para hidratar la piel y de coco para el pelo.

- Confía en las propiedades de las plantas. “Eso lo heredé de mi mamá. Hoy se lo agradezco. Ayer fuimos su conejillo de Indias y hoy valoro su conocimiento”.

- Para el pelo, tritura un aguacate con aceite de oliva y se lo aplica el fin de semana.

- En la lonchera de sus hijos, les empaca zanahoria, uvas y un sanduche. Sus hijos no consumen pan blanco porque desde pequeños han comido pan integral. Y para ellos no es extraño sentarse con los papás a comer almendras o servirse una bebida de almendras.

 

El menú de Cata:

Desayuno

1.   Salmón, tostadas integrales, aguacate, alcaparras, porción de pechuga de pavo y espinaca.

2.   Tostadas francesas con clara de huevo, mantequilla de maní, fruta y nueces.

3.   Claras de huevo con tomate, champiñones, pechuga de pavo y pan de granos.

4.   Claras de huevo con espinaca y tomate, pan integral, piña y té verde.

5.   Yogur de cabra, cereal integral, fresa, arándanos y almendras.

 

Snacks

1.   Tostada integral, mantequilla de almendra y banano.

2.   Puré de auyama con nueces y una rebanada de pan de quinua.

3.   Avena en hojuelas, leche de almendras, fruta, nueces, pasas y linaza.

4.   Avena, leche de almendras, nueces, arándanos, banano y miel de agave.

5.   Avena, canela, linaza, leche de almendras, arándano y fresa. 

 

Almuerzo

1.   Filete de pescado al horno, arroz y ensalada de verduras y aguacate.

2. Ensalada de lentejas, queso feta, espinaca y salmón con zumo de limón.

3.   Pescado blanco a la naranja con albahaca y porción de arroz bastami.

4. Arroz integral con claras de huevo, pollo, ajonjolí y verduras.

5.   Sopa de verduras con pollo, limonaria y pasta de arroz.

 

Fotos: Hernán Puentes