Claves para cumplir las metas del 2010

Muchas personas inician el año llenas de objetivos que luego abandonan tras el primer obstáculo.Claves para cumplirnos a nosotros mismos.
Claves para cumplir las metas del 2010

Bajar de peso, dejar de fumar, tener una nueva relación, culminar los estudios, hacer una especialización o cambiar de trabajo son algunos de los propósitos que comúnmente las personas se proponen cuando empieza un año nuevo.

Todo parece ir bien, la fuerza de voluntad funciona de maravilla mientras hay motivación y cero esfuerzo, cuando aún el año no ha despegado y la promesa hecha en público resuena en el ambiente.

Sin embargo, cuando llega el momento de asumir el compromiso con todo rigor, las personas ceden, aflojan y –lo que es peor– se autocompadecen por incapaces. Son profesionales de la postergación y practican una especie de fe oriental: dejan todo para la próxima reencarnación.

La gente, más que de enfermedades, se muere es de vergüenza, de haber abandonado sus sueños; de haber olvidado lo esencial y de vivir en una constante renuncia espiritual, lejos del sentido profundo de la vida. Realizar un proyecto, por pequeño que sea, es un paso vital para recuperar la determinación, la confianza y el camino de la realización personal.

Con toda seguridad, nuestros padres nos enseñaron muy bien a formular promesas, pero a muchos de ellos se les olvidó enseñarnos cómo realizarlas. Es tarea nuestra no caer en sus errores y dejar a nuestros hijos un legado, un camino fértil, coherente de superación y realización personal a través de los cambios, no de promesas.

Una meta: un propósito

Comience por darle a su meta un propósito superior para que esa disciplina y ese esfuerzo que requiere el cambio, cobren sentido. Este sentido debe de ir alineado con la misión que usted se ha trazado en la vida y con el convencimiento de que el cambio le corregirá el rumbo, lo dignificará y lo liberará. La meta de cambio debe ser trascendente y significante, no cosmética; y estar centrada en el desarrollo íntimo y no en la aprobación exterior. Es inútil rsonas ceden, aflojan y –lo que es peor– se autocompadecen por incapaces. Son profesionales de la postergación y practican una especie de fe oriental: dejan todo para la próxima reencarnación.

La gente, más que de enfermedades, se muere es de vergüenza, de haber abandonado sus sueños; de haber olvidado lo esencial y de vivir en una constante renuncia espiritual, lejos del sentido profundo de la vida. Realizar un proyecto, por pequeño que sea, es un paso vital para recuperar la determinación, la confianza y el camino de la realización personal.

Con toda seguridad, nuestros padres nos enseñaron muy bien a formular promesas, pero a muchos de ellos se les olvidó enseñarnos cómo realizarlas. Es tarea nuestra no caer en sus errores y dejar a nuestros hijos un legado, un camino fértil, coherente de superación y realización personal a través de los cambios, no de promesas.

Nunca es fácil: ¡Luche!

No se rinda, no busque excusas, haga de tripas corazón y empiece de nuevo conectado con la meta, haga que cada día sea 31 de diciembre, para formular su promesa una y otra vez. No importa si ya rompió la dieta, arranque mañana, recuerde que hasta en las mejores empresas hay un margen de error. No se castigue, reunifique sus esfuerzos y retome el rumbo.

No lo intente: ¡Lógrelo!

Mírese a usted mismo delgado, sin alcohol, graduado; visualice y mande toda su energía para adelante; incorpore desde ya el comportamiento, la actitud, el pensamiento y su manera de actuar a esa persona que sueña ser. Comprométase.

Afine la herramienta

Cuando se rompen las promesas no sólo los demás dejan de creer en nosotros, nosotros mismos nos perdemos el respeto. Prepárese para volver a caer pero asegúrese de estar siempre listo para levantarse. Hágase un seguimiento de cómo van sus logros y motívese continuamente.

Planee

Haga una cartelera de los sueños, recorte revistas y pegue todos los recortes como un collage, con letreros; ponga énfasis en las metas y promesas de este año, ponga su foto, ponga su huella, acérquese con todas las inteligencias y desde todos los ángulos a sus metas hasta que se aclare de nuevo su promesa y revivifique su pasión por conseguirla.

Negocie sus metas

Donde encuentre muros, ponga puentes, busque a las personas indicadas para que lo ayuden. Hay obstáculos que no se pueden modificar. Para evitar frustrarse, busque salidas y caminos que lo lleven a ser feliz, aun dejando de lado sueños muy claros.

Fije varias metas pequeñas

Divida su gran meta en pequeñas metas fáciles de cumplir. Esta semana, deje el pan en las mañanas; la siguiente, hágalo también en las noches. Así conseguirá bajar de peso. Esto le permitirá estar motivado. Al ir logrando cosas pequeñas, sentirá que por fin puede lograr su objetivo final. De esta manera, fluirá más fácilmente el desarrollo de las tareas.

Fije metas nuevas

Cumplida la meta, es el momento para plantear una más. Eso sí, dése descansos. No corra como un loco a iniciar una cosa tras otra. Acuérdese de que el ser humano también necesita “ser” y “estar”, no sólo “hacer”.

Pida ayuda

Un estudio demostró que las mejores formas de acabar con un mal hábito es pedir humildemente ayuda a su gente. Reconocer que no puede solo no es debilidad, es estrategia de logro. Busque personas que hagan de llaves maestras para facilitarle procesos.

Nunca diga nunca

Si su promesa es trotar todos los días, no importa que llueva, busque la manera de recuperarse, camine en los centros comerciales, haga gradas en las escaleras de su edificio; es mejor pasar por extraño y diferente que seguir esperando que el mundo cambie para nosotros.

Prémiese

Sáquese a pasear, cómprese un premio, palmotéese. Todo el camino de una persona realizada da comienzo cuando uno se atreve a retar su historia, su condicionamiento y elige vivir como verdaderamente desea hacerlo y no esclavo de sus circunstancias.

 

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