El siglo de la psicogenealogía

Dicen que el siglo XXI será el de la psicogenealogía, una nueva corriente que busca romper con las herencias familiares fallidas. Sus seguidores afirman que el árbol genealógico hay que podarlo y abonarlo para que no se marchite.
El siglo de la psicogenealogía

 

María del Carmen tiene el mismo nombre que su hermana muerta. De niña iba al cementerio y se impresionaba viendo una tumba con su nombre y apellido. Hoy, a los 34 años, no le encuentra sentido a la vida, padece depresión, lleva dos intentos de suicidio. Tiene a su hermana fallecida “encriptada” y a veces padece del efecto ventrílocuo, como si la persona muerta hablara a través de ella.

Henry tiene el mismo nombre que el del abuelo materno, pero no aguanta la presión de ser como él. Desde niño lo compararon y llegó a desarrollar a la perfección sus gestos, aunque no lo conoció. Ahora, a los 42, siente que sigue un guión oculto que lo lleva a las mismas enfermedades del abuelo y a repetir similares procesos personales. El abuelo tuvo tres matrimonios, Henry está en terapia de pareja con su segunda esposa, lucha contra su historia.

Muchos de nosotros juramos no repetir con nuestros hijos, nuestras parejas y con nosotros mismos, las historias que nos tocó vivir de nuestros padres y, en general, de nuestra familia. Sin embargo, jalados por la gravedad y el vértigo de la inconsciencia, caemos en las repeticiones, actualizando las heridas. Partimos tras las mismas huellas del dolor, reproduciendo el abandono, la violencia, el desamor y la enfermedad. Desconocemos que existe un inconsciente familiar que nos somete a repetir lo no resuelto, lo secreto, las vergüenzas, las muertes y muchas de las historias de nuestra familia que necesitan salir a la luz para que nosotros podamos crecer y heredar a la siguiente generación una conciencia familiar de salud y de amor.

El inconsciente familiar

Si el psicoanálisis fue la revolución del siglo XX gracias al descubrimiento de Freud del inconsciente, la tendencia hoy es explorar el inconsciente familiar por medio de la psicogenealogía, una corriente que, para sus defensores y creadores, será la revolución del siglo XXI.

Según Alejandro Jodorowsky, fundador de este movimiento en los años 80, la psicogenealogía es el estudio del inconsciente familiar a través del árbol genealógico donde se originan gran parte de nuestros problemas y donde están no sólo todas nuestras posibilidades de realización, sino también los guiones de fracaso. El objetivo es liberarse de antiguos anclajes transgeneracionales tóxicos que actúan sobre las personas y sobre familias enteras de manera oculta e inconsciente. Son situaciones no resueltas, cuentas intergeneracionales sin saldar que se repiten inadvertidamente y que se viven desde el inconsciente como si fueran algo natural.

Trasladamos el inconsciente de nuestro árbol genealógico por generaciones y esto nos hace proyectar sobre los hijos lo que antes proyectaron en nosotros nuestros padres y a la vez sobre ellos nuestros abuelos. Los arquetipos se adueñan de las personas y hacen de ellas meros juguetes del inconsciente familiar. Así como en el árbol familiar se repiten los nombres, las profesiones, las ideas, también se repiten las circunstancias emocionales y sexuales, las enfermedades, los accidentes, las muertes, los nacimientos... Es el “síndrome de aniversario” del que habla Anne Schutzenberger en sus investigaciones.

Nuestra familia estaba cuando llegamos y seguirá cuando nos vayamos. Cada uno de nosotros es su propio árbol. En nuestro interior sentimos la fuerza de lo transgeneracional y la totalidad de los lazos que nos unen a nuestra red familiar y que nos atan a su pasado. Cada uno de nosotros tiene en sus espaldas una línea generacional que lo conecta con el primero de los hombres y la primera de las mujeres, uniéndonos con la totalidad de sus actos. Somos hoy la generación de los vivos, pero después, mañana, seguiremos en la familia como la generación de los muertos, y serán los hijos, los sobrinos, los nietos, los que nos sentirán en sus espaldas y percibirán la incapacidad, la patología, la inconsciencia, así como también la fuerza, el sentido y el orden que hemos ofrecido a nuestra familia.

Ir a las raíces para poder conocer el follaje

La familia es el sistema primario más importante al que puede pertenecer una persona. El lugar que ocupemos dentro del sistema familiar de origen influye en nuestras pautas de relación y en la formación posterior de nuestra propia familia. Disolver las cargas familiares nos permite usar nuestros propios recursos para recuperar las riendas de nuestro destino. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de la enfermedad de su sistema familiar, da comienzo a un proceso de curación de su genealogía y a la liberación de sus dinámicas ocultas, de sus guiones secretos, rompiendo y develando tabúes y secretos familiares que enfermaban el árbol genealógico.

Esta consciencia familiar, según Hellinger, llega a todos sus miembros, permeando a los que vincula, creando un nuevo orden desde los profundos movimientos del amor y la pertenencia.

Si un miembro de la familia hace su trabajo, deteniendo las repeticiones, cortando los lasos adictivos, disolviendo los “nudos” del pasado, reconociendo la violencia, la miseria amorosa de su árbol, todo el sistema familiar se purifica, pues así como todos los miembros de la familia estaban hasta ahora unidos por una fuerza inconsciente que trazaba un derrotero para errar, también es posible trascender y llegar a estar unidos por un destino mayor, forjado desde la conciencia para encontrar la sanación y terminar las repeticiones, de manera que cada uno tome su lugar y sume a la salud de todos.

¿De qué murió la hermana de María del Carmen? ¿Qué pasó con el abuelo de Henry? Investíguelo todo. Pregunte hasta lo más insignificante, devele los secretos, abra los cajones, oree las vergüenzas, mire los álbumes de fotos. No se rinda, interrogue a la abuela, visite al tío loco… Según la psicogenealogía, mucho de lo que a usted le pasa es una expresión del inconsciente de su familia. Recuerde que todo lo que se calla en una generación lo grita el cuerpo en la siguiente.

Si le falta inspiración, hágalo por los que vinieron antes, por los que están ahora y por los que vendrán después.

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