Mantenga su lengua aseada

Cuidar este órgano es muy importante pues resulta fundamental para hablar, besar o comer. Además, si no se limpia adecuadamente puede contribuir al mal aliento.
Mantenga su lengua aseada

Este órgano móvil también se limpia. En esa parte de la boca se acumulan bacterias que pueden originar mal aliento y favorecer las caries y problemas en las encías.

Siempre se recomienda una completa higiene dental después de cada comida, pero en la mayoría de los casos, la limpieza se limita a las piezas dentales.

En la lengua se acumulan gran cantidad de bacterias que si no se eliminan pueden originar mal aliento e incluso pueden establecerse en la zona de los dientes originando la aparición de caries y problemas periodontales en las encías.

“Debemos recordar que la lengua es la principal fuente de bacterias que producen la enfermedad periodontal, una dolencia que afecta a las encías y a la estructura de soporte de los dientes, y que puede acarrear su pérdida si no se trata a tiempo”, señala la doctora Olga Prieto

LIMPIEZA DIARIA, IGUAL QUE LOS DIENTES.

Para mantener una correcta higiene también en la lengua, se puede limpiar frotándola con suavidad hacia delante usando el cepillo de dientes, sin olvidarnos de las zonas posteriores donde más se acumulan las bacterias, o bien utilizando herramientas específicas como un limpiador lingual.

“Hay que limpiar la lengua de manera correcta, es decir, firmemente, pero sin lastimar las papilas para no producto inflamaciones en la superficie”, asegura la doctora Prieto.

Según la dentista una lengua sana tiene un color rosado y no debe estar cubierta por ninguna capa bacteriana. Si pierde este color será síntoma de padecer algún trastorno. 

Se calcula que más de 300 especies de microorganismos distintos están habitualmente en nuestra cavidad oral. Asimismo, la parte posterior o dorsal de la lengua es una de las principales zonas bucales donde se depositan más estas bacterias.   

La acumulación de estos microorganismos en la lengua puede provocar mal aliento, conocido como halitosis. La mitad de los adultos presentan este problema y el 90 por ciento de estos casos es por motivos de una incorrecta higiene oral, principalmente de la zona lingual.

“Si la lengua se infecta -prosigue Prieto- no sólo afecta al sentido del gusto, sino que puede provocar infecciones en la boca y la garganta. En cambio, limpiar todos los días la lengua ayuda a agudizar el sentido del gusto”.

Además, el cepillado de la lengua puede suprimir la coloración provocada por el tabaco, el consumo de antibióticos o por la ingesta de ciertos alimentos y bebidas.

Además del cepillo de dientes, existe actualmente una amplia gama de utensilios específicos para limpiar la lengua: desde raspadores, rastrillos hasta instrumentos de forma circular para raspar la superficie. 

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