Cómo acabar con el matrimonio con total éxito

Muchas parejas quieren vivir juntas toda la vida, pero en la práctica hacen todo lo posible para que eso no suceda.

 

 

Primero

 

Aísle a su pareja, hágale creer que eres el centro del mundo, córtele toda comunicación con el exterior, con su familia de origen. Es importante que su pareja no hable con nadie, que no conozca otros modelos de relación, debe sentirse una persona escogida, salvada de la soltería, de la familia y de los amigos inconvenientes. Encierre a su pareja en un búnker, blíndala del mundo. El único héroe debes ser usted. Hágale saber a diario que es el sol y que amor es girar y girar alrededor, como un planeta o un asteroide.

 

 

Segundo

 

Castigue a su pareja por el pasado, recuérdele que antes de usted no existía ni mundo, ni amigos, ni cosa alguna importante. Rompa fotos y cuanto suvenir tenga de recuerdo. Llévela a que confiese por fin que antes de usted no amó a nadie, que nunca sintió nada parecido y que nunca fue feliz. Pero si alguna felicidad del pasado se le llegare a escapar, utilice esos datos para destrozar sus últimas defensas y se vuelva adicta a usted. No olvide hacerle sentir vergüenza, culpa y mucho dolor, sobre todo descalificando su vida sexual, su felicidad y sus proyectos anteriores.

 

 

Tercero

 

Infantilice la relación. Convierta a su pareja en un niño que dependa de usted. Explote los síndromes de Blanca Nieves (miedo de las mujeres a crecer y ser independientes) o de Peter Pan (miedo de los hombres a ser adultos). Empiece esta programación con palabras como “mi chiquito”, “mi niña”, “mi gordito”, “mi bebé”. Ella le responderá muy pronto “papi”; él le dirá “mami”; ella le dirá “Osito” y él “Cosita”. Hablarán de poner el dulcecito en la cartucherita y, sin darse cuenta, estarán recreando la crianza, el sexo infantilizado, una relación en la que los hijos tendrán que ser adultos, pues sus padres se han infantilizado.

 

 

Cuarto

 

Cargue con usted la maleta de su historia y de sus traumas de familia y de infancia y ábrala en la casa. Obligue a su pareja a vivir con ellos, sométala en nombre del amor a que viva sus desvelos, sus agitadas noches y se aguante a sus familiares entrometidos. No se le vaya a ocurrir trabajar sus traumas, no busque ayuda. Siga creyendo que si lo aman lo van a seguir aguantando enfermo y martirizado. Siempre que haya una cena, un evento especial, una noche linda, saque toda su desgracia y espárzala por la sala. Esto hará que su pareja empiece a sentir su alma cansada. Después, no tendrá reversa.

 

 

Quinto

 

Córtele las alas. Quítele la energía a su pareja, ponga la cara de las mejores intenciones y dígale que ese proyecto no es bueno: “Yo sé por qué te lo digo”. Recuerde que la clave para terminar un matrimonio es controlar antes que amar y prever los escapes. Vuelva sumisa a su pareja. Dele una buena dosis de inseguridad, fortalezca las creencias limitantes que le aseguren que no podrá cumplir con sus sueños. Cuanto más la encierre, más la va a aburrir.

 

 

Sexto

 

Agote a su pareja con la rutina. Declare la casa zona de cansancio y deje que el tedio, como un hongo, penetre en lo más profundo de sus anhelos: conserve las mismas paredes, el mismo sofá, la enajenante telenovela de cada noche, las quejas sin parar y hasta la misma comida. El trabajo será duro pero dará sus frutos: acabará con la sensación de hogar y de familia. Si su parej de sus traumas de familia y de infancia y ábrala en la casa. Obligue a su pareja a vivir con ellos, sométala en nombre del amor a que viva sus desvelos, sus agitadas noches y se aguante a sus familiares entrometidos. No se le vaya a ocurrir trabajar sus traumas, no busque ayuda. Siga creyendo que si lo aman lo van a seguir aguantando enfermo y martirizado. Siempre que haya una cena, un evento especial, una noche linda, saque toda su desgracia y espárzala por la sala. Esto hará que su pareja empiece a sentir su alma cansada. Después, no tendrá reversa.

 

 

Séptimo 

 

Córtele las alas. Quítele la energía a su pareja, ponga la cara de las mejores intenciones y dígale que ese proyecto no es bueno: “Yo sé por qué te lo digo”. Recuerde que la clave para terminar un matrimonio es controlar antes que amar y prever los escapes. Vuelva sumisa a su pareja. Dele una buena dosis de inseguridad, fortalezca las creencias limitantes que le aseguren que no podrá cumplir con sus sueños. Cuanto más la encierre, más la va a aburrir.

 

 

Octavo

 

Agote a su pareja con la rutina. Declare la casa zona de cansancio y deje que el tedio, como un hongo, penetre en lo más profundo de sus anhelos: conserve las mismas paredes, el mismo sofá, la enajenante telenovela de cada noche, las quejas sin parar y hasta la misma comida. El trabajo será duro pero dará sus frutos: acabará con la sensación de hogar y de familia. Si su parej de sus traumas de familia y de infancia y ábrala en la casa. Obligue a su pareja a vivir con ellos, sométala en nombre del amor a que viva sus desvelos, sus agitadas noches y se aguante a sus familiares entrometidos. No se le vaya a ocurrir trabajar sus traumas, no busque ayuda. Siga creyendo que si lo aman lo van a seguir aguantando enfermo y martirizado. Siempre que haya una cena, un evento especial, una noche linda, saque toda su desgracia y espárzala por la sala. Esto hará que su pareja empiece a sentir su alma cansada. Después, no tendrá reversa.

 

 

Noveno

 

Cárguela de problemas, haga que su pareja lo releve económicamente de su compromisos, asegúrese de que no le quede plata, ni una gota, y si tiene una herencia, muévase rápido, haga inversiones hasta exprimirla al máximo. ¡Pilas! que el dinero es un muy buen referente de valor propio. Atáquelo así usted también se hunda, no importa, saque la abundancia de casa y verá que los problemas económicos entrarán por la ventana y traerán más discusiones. Esto ayudará a su propósito.

 

 

Noveno

 

Dé comienzo a una retirada de la sexualidad. Abúrrase rápido y no varíe en sus encuentros íntimos, repita todo como autómata y luego saque excusas.

 

 

Décimo

 

Provoque, finalmente, que su pareja renuncie a sí misma, que pierda el foco y recuerde que lo importante era estar siempre juntos, a cualquier precio. Es importante que pierda el verdadero objetivo del matrimonio, que era ser feliz.

 

Semejantes despropósitos harán, sin duda, que su matrimonio fracase, pero no garantizarán que usted, necesariamente, se divorcie, lo cual puede ser peor: años y años de oportunidades perdidas, de historias desperdiciadas en un amor que finalmente nunca lo fue. Por eso es mejor que despierte pronto y los tache todos de su lista de buenas intenciones.

 

 

Foto: Istock

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