Conoce al "demonio del medio día"

Los hombres llegan a cierta edad y entran en una nueva adolescencia que los lleva a buscar los calores de una juventud que se niegan a dejar
Conoce al "demonio del medio día"

El vecino se separó. Dice la señora que se fue con una joven de la edad de su hija. El compañero de oficina dejó la cara gris y los trajes serios de un hombre de su edad y ahora se viste de jean toda la semana: está saliendo con la pasante de administración, a quien dobla en edad, parece que le cambiaron las baterías. El profesor de la universidad, el de la mochilita arahuaca y los tenis converse, no sale del departamento de Psicología, después de un año largo que se fue a vivir con su alumna; ahora toma terapia, quiere regresar con su mujer y sus hijos. No sabe cómo ni entiende muy bien lo que le pasó, pero después de un estado febril ahora experimenta calma y quiere rehacer su vida. ¿Qué está pasando con los cincuentones?

Las mujeres dicen que los hombres viven en crisis. Si a ellas les da duro la de los 28 años, la de los 35 y los 40 y pico, a ellos la crisis de los 50 los embolata, tanto así que muchos experimentan una especie de renacer, de alboroto interior, un grito de testosterona que los lleva a repensar su vida en todos sus campos, especialmente el del tiempo perdido y no sólo se pintan las canas y se visten de manera juvenil, también salen enloquecidos de deseo a buscar la sangre de sus venas y dejan su hogar, sus hijos y su mujer de 50 para cambiarla por dos de 25, dos jovencitas encantadoras que le coman cuento, que lo adopten como “maestro”, como “sensei”, que no lo cuestionen ni lo confronten y que se encuentran en la edad y actitud justa que corresponda con la regresión psicológica en que estos hombres se encuentran. No es otra cosa que el “demonio del mediodía” o la comezón de los 50.

Sin embargo la tendencia que se observa es que después de dos años, estos mismos machos enardecidos vuelven a su cauce, maduran, superada la vivencia de la adolescencia tardía, buscan regresar con la de 50. Saciado el deseo, exorcizados los fantasmas, venidos del túnel del tiempo, cansados de tanta velocidad y rumba, estos neo cuchos piden cacao y tocan de nuevo la puerta de su casa.

Para Fernando Schwartz, autor del famoso libro Cambio dos de veinticinco por una de cincuenta, la mujer de hoy ya no espera como antes. Ella también hace cambios y muy drásticos, tanto que algunas veces van más allá de los alcances de los hombres.

Desde la visión sistémica, este tipo de comportamiento afecta directamente a todos los miembros de la familia. Cuando el padre manifiesta su crisis personal y se va de la casa, todo el sistema se reacomoda. Después de hacer el duelo por su pareja y por el viejo modelo de familia, las mujeres hacen una verdadera catarsis para recuperar sus propias vidas, su papel de mujeres por encima de su rol de madres. Todo este proceso, por caminos diferentes, llevará a hombres y mujeres al desarrollo personal y, por qué no, a un reencuentro.

Negación

Freud decía: “En la sexualidad no hay accidentes”. Para algunos hombres, este es el primer síntoma de la comezón de los cincuenta, un accidente sexual con una jovencita que le profese amor admirativo. A nuestro hombre, que experimenta un amor narciso, le gusta gustar y cree que este accidente lo puede manejar sin riesgos. Sin embargo queda abierta una brecha en su interior que lo conecta con sueños dormidos, por nuevos objetivos de vida.

Ilusión

El punto focal es esta nueva relación oxigenante. Ahora es la crisis la que controla su vida. Cambia de imagen, hace ejercicio, dietas… Se les ve más vivos que nunca. Esto hace ver a nuestros endemoniados como personas muy egoístas, que piensan sólo en su momento, en sus necesidades, en su cansancio… Eligen una relación Spa (masajitos, restaurantes finos, hotelitos), que es un reflejo de su nueva dieta: “todo light”. Piensa en nadie más que en sí mismo, hace mal las cuentas y deja atrás un gran desorden que tendrá que organizar después.

Dolor y rabia

Cuando la felicidad de uno implica la infelicidad de otros, también duele ser feliz. Los hijos sufren, algunos ocupan el lugar del padre; otros se sienten avergonzados de que su padre les eche los perros a sus amigas, o que la novia de su papá parezca novia de ellos; sea lo que fuere, los hijos serán los primeros en sentir el profundo dolor y luego la rabia. Las mujeres pasarán también del dolor profundo a la rabia ciega. Ellos sentirán por primera vez el peso de sus acciones, darán la batalla por sus derechos, sin dejar de sentir también la verdad de sus responsabilidades. Del otro lado, las diferencias de edades comienza a notarse: la de 25 no se cansa, tiene unos valores diferentes de los de su época, el pasito de salsa ya no sale tan chistoso para los amigos de la novia. Por fin el hombre se pregunta: ¿Qué hago yo aquí?

Negociación y aprendizaje

La jovencita de 25 ya no parece tan atractiva. Apaga el celular en la junta si ella llama, siente un deseo profundo de estar solo, pasa por la casa de la ex para preguntarse “qué hicimos mal”. Más allá de la renovación de carrocería y pintura, ahora surge un cambio profundo que hace reflexionar sobre el sentido de su vida. Los hijos los confrontan y entonces ellos también dejan de evitar la confrontación

El viaje a Itaca

Cansado de ocupar el lugar de los hijos, este Odiseo solo tiene el deseo profundo de llegar a casa. ¡No más ninfas! La crisis termina. Deja una gran reflexión, muchas heridas y aprendizajes y una urgencia de volver a lo simple, de recuperar el orden de la familia. Estos hombres que experimentaron una regresión antes de entrar en la madurez, ahora dan señales de restablecimiento. Habrá pasado la comezón de los 50 y, a cambio de egoísmo, se va gestando un espacio muy generoso e incluyente para la familia. Estará listo para entrar en la madurez con la sabiduría ganada para llegar a Itaca transformado profundamente, buscando a su Penélope.

Pero no puede cantar victoria tan fácilmente. Porque es factible que esa mujer que se quedó en casa se haya transformado en un ser decidido y muy poco dispuesto a negociar más nunca, en nombre del amor, sus conquistas de independencia. Ellas se tomarán el derecho de elegir. Así que será necesario más de un mariachi para reconquistarla, pues será muy difícil que una mujer vuelva a amar al hombre que ya no admira.

 

Foto: Istock.

Temas relacionados

 

últimas noticias

Beneficios de la vela de soya

El arte de desmaquillar

Mochilas hechas a mano

Trece instrucciones para volar en parapente