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Un encuentro con 'En cuerpo y alma', de Ildikó Enyedi

El director húngaro convirtió, con la película, una premisa ridícula en una historia de amor sorprendentemente accesible, que en 2017 fue nóminada en los Premios Oscar a Mejor película de habla no inglesa.

Foto: Cortesía

Tal vez llegué un poco tarde a esta película de la húngara Ildikó Enyedi, pero este año me prometí cumplir con mis listas de películas y libros que había dejado en el pasado.

Estoy frente a la inmensidad del mar recordando fragmentos de En cuerpo y alma, mientras pequeños cangrejos del color de la arena hacen sus casas bajo la luz de las estrellas. Suspiro y la imagen de dos ciervos viene a mí, pienso en María y en Endre, los protagonistas de este filme, en su amor onírico y sus distintas soledades, tan feroces como el choque de las olas sobre las rocas.

María, una joven que comienza a trabajar como inspector de calidad en un matadero de Budapest, es una chica poco sociable con habilidades para recordar datos y fechas exactas de su pasado, memoriza con exactitud conversaciones y es rigurosa con el orden y la limpieza, sin embargo cada día se enfrenta a los extensos charcos de sangre de los animales.

Endre, es mucho mayor que ella y se desempeña como director financiero de el matadero, su brazo izquierdo sufre una parálisis. Él parece sentir una gran incompatibilidad con la vida, estar agrietado por dentro.

Cuando María comienza a trabajar allí, Endre centra su atención en ella, observándola desde la altura de su ventana mientras aparta sus pies de los rayos de luz. La estética visual de este momento es exquisita y el jugo de sombras resulta complementario para la vida y el enamoramiento de estos.

En una entrevista con una psicóloga que es llevada a la empresa para encontrar al culpable del robo de un afrodisiaco para ganado, los protagonistas cuentan sus sueños por separado. Al escucharlos la psicóloga cree que le están jugando una broma y decide confrontarlos. Ambos descubren que sueñan lo mismo, que están conectados por un mismo lenguaje privado y poético.

A raíz de ese suceso, comienzan a reunirse todos los días para contarse los sueños, los escriben, los narran y se van convirtiendo poco a poco en los ciervos con los que sueñan, a entrar con cautela en la vida del otro, a conectarse con el amor y lo cercano mientras experimentan una intimidad anhelada que trasciende la corporalidad.

Endre, le propone a María tener un celular para poder hablar antes de dormir o al despertar, ella acepta y un día lo sorprende con una llamada . Están enamorados pero les cuesta reconocerlo, entregarse sin temor a la soledad del otro.

Pensando en el amor y en los vacío que deja, María entra a una tienda de discos buscando conectarse con alguna canción que la haga sentir en calma y describa de alguna forma lo que le sucede con Endre. Escucha una gran cantidad de Cds y finalmente una vendedora le enseña uno que podría ser lo que busca. María lo compra, va a su casa, se desnuda, enciende una grabadora con el cd que compró, entra en la bañera, se corta las venas y entonces What He Wrote, de Laura Marling deja de sonar. Ella intenta relajarse y de repente suena el celular, sabe que es Endre, está destrozada, quebrada por dentro pero se levanta sangrando de la bañera y contesta. Él quiere verla y reconoce que la quiere, ella quiere verlo y reconoce que lo quiere, entonces envuelve su brazo con grandes cantidades de gasa y una bolsa plástica y corre al hospital deseosa de seguir viviendo.

Esa noche va a la casa de Endre y duermen juntos, se encuentran en cuerpo y alma, reposan sus miedos y despiertan juntos para descubrir que el sueño del amor también les pertenecía.

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Ana Sofía Buriticá Vásquez

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Un encuentro con 'En cuerpo y alma', de Ildikó Enyedi

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