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Andrés Cepeda: “Elisa me ha ayudado a organizar mis planes”

La vida al lado de un artista es un viaje fascinante, una suerte de asombro constante. Sus ejercicios creativos se alejan de ciertas normas. Tienen sus propios horarios. Desde sus parejas, una mirada al universo de Andrés Cepeda.

“Elisa es quien me ha ayudado a organizar mis planes” Andrés Cepeda

Andrés Cepeda está viviendo un año intenso. Parecido al perfil que tuvo 2015, en compañía de sus afectos cercanos y con proyectos maravillosos entre manos. Cuando habla, el tono de voz, entre dulce y recio, revela la emoción de cada palabra. El tono de voz se siente más firme en ciertas frases y le hace compañía al brillo en los ojos. No hay duda: a Cepeda le gusta lo que hace y con quien lo hace. Comparte sin egoísmos sus planes y el sentido profundo de su elección más personal: ser artista. 

A la entrevista llega en compañía de su novia Elisa Restrepo, con quien sostiene una relación desde hace cinco años. Se ven enamorados y compenetrados. Por algo, además de pareja son compañeros de trabajo. Elisa, periodista de profesión, es la directora comercial de la marca Cepeda. Sueña proyectos comerciales y musicales, en los que la creatividad de ambos, y claro, la paciencia y la resiliencia, se han puesto a prueba. 

 

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"Por redes sociales  me entero de la vida que cobran las canciones. me puedo ir a dormir o de vacaciones y ellas no paran de trabajar".

 

“Estoy en un año muy interesante, las cosas se han sumado para que estemos trabajando mucho. Terminamos 2015 como ganadores de La Voz Kids, lanzamos Mil ciudades, un disco que hasta el momento ha sido muy exitoso, y emprendimos la gira que lo acompaña. No hemos parado de hacer conciertos y esto coincidió con los 20 años de la banda con la que empecé a hacer música, Poligamia, con la que también he estado de gira”.

Habla en plural. Sabe que su éxito y los resultados de sus iniciativas, musicales o no, están asociados al trabajo en equipo. Con su Elisa, los músicos, productores y las demás personas que hacen parte del proyecto Cepeda. 

 

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"A veces me he visto en la necesidad de comunicar y compartir cosas sumamente íntimas, que no me imaginé compartiendo".

 

Nos acercamos a su historia para entender al artista, al ser humano sensible, que se decidió a expresar sus emociones con canciones como antídoto a su timidez, a su encierro íntimo. De paso, esa expresión lo ayudó a resolver el asunto de la tartamudez. 

La sinceridad le fluye como una canción más. Tan cercana, que casi se puede tocar. 

“Ser artista es una gran fortuna y una gran bendición. Es poder dedicarme de una manera exitosa a algo que me gusta tanto y que me permite manejar y planear mis tiempos, mi vida, mis metas y mis momentos, de la manera que quiero”.

Organizar sus días, metas y cotidianidad, con cierta flexibilidad, es una de las grandes ventajas que Andrés o Cepeda, como muchas personas lo conocen, le otorga a su oficio creativo. La misma que a Elisa le dio dificultad entender al comienzo. Ella, de familia paisa, tan acostumbrada a que uno se levanta, va al trabajo, cumple un horario y vuelve a casa, luego de ejecutar las tareas del día, ha aprendido que en el mundo de artista no se siguen esas normas. Que un domingo puede tener la cara de un viernes. O que luego de cumplir con los objetivos, llámese concierto, grabación de video o atención a prensa con su novio y compañero, pueden tomarse dos días de descanso. Sin remordimiento.

Los esquemas se rompen todos los días cuando se vive al lado de un artista. Y, por supuesto, cuando se es el protagonista de esa historia que compromete vida, amor y arte. 

 

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 “Me sorprendo y me emociono mucho cuando encuentro algo que me hubiera gustado escribir o decir a mí".

 

Arte y vida

Viajar y expresión. Dos palabras que acompañan a Cepeda como definición cuando se refiere a su quehacer. 

“¡Es expresarse! Y cuando te das cuenta de que esa expresión se convirtió en tu modo de vida, tratas de aprovecharla al máximo y con todos los canales posibles. Y detectas en cuáles te puedes destacar y para qué realmente eres bueno y vas encontrando la satisfacción de hacer algo que te gusta, que sirve a un propósito y que, como si fuera poco, te proporciona satisfacción y libertad”, dice. 

Y en ese devenir, ocurre que las palabras y las emociones ya no son suyas. El efecto de apropiación ocurre afuera. Miles de personas toman sus frases, para vivir y manifestar, al final de cuentas tratar de entender las emociones vitales: amor, desamor, miedo, arrojo…  Y a Cepeda le pasa igual. “Me sorprendo y me emociono mucho cuando encuentro algo que me hubiera gustado escribir o decir a mí. Lo disfruto una barbaridad, sobre todo cuando trabajo con otros compositores. Es el privilegio de sentirme fascinado por algo que no se me ocurrió y creo que eso le pasa a la gente cuando escucha mi música. Es una satisfacción con dos lados”. 

Ser artista. Cepeda se acomoda los lentes y vuelve al tema, “me ha dado el placer de conocer y despertar la empatía, que es sintonizarse con los demás y con lo que están sintiendo. Y de eso se trata la música”. 

Y esa vida, curiosa, inquietante, diferente, lejos de ciertas reglas a las que los demás estamos acostumbrados, tiene también un lado complicado. Cepeda toma aire y responde: “Al ser artista, la vida se vuelve más complicada, porque todas esas emociones cobran unos visos que, normalmente, no tendrías en tu vida. A veces me he visto en la necesidad de comunicar y compartir cosas sumamente íntimas, que no me imaginé compartiendo. Pero, sin duda, ese es el impulso inicial de hacerlo. Yo empecé a hacer canciones porque era una persona callada, inexpresiva y tímida. Y así me empecé a desahogar”. 

 

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"Yo comencé a hacer canciones porque era una persona callada y tímida. Entre otras cosas, vencí mi tartamudez gracias a eso". 

 

Para Elisa

El otro lado de la historia, el lado B, ahora que volvieron los discos de vinilo, se llama Elisa, la paisa que enamoró a Cepeda hace cinco años, y que se dirige a él con un dulce “Andrés” y múltiples gestos de complicidad. “Compartir con un artista es difícil y fácil. Es un universo muy flexible y uno viene de una educación diferente, de otro ritmo. Se me hizo muy difícil entender esos espacios y esos ritmos, aunque no niego que a veces es chévere darse espacios y tiempos, mirar las cosas de una manera diferente... Vivir con Andrés es un privilegio.  

Es inmensamente detallista. En todo busca una historia, siempre está vinculando una emoción propia a una historia ajena. Eso es muy bonito, siempre se está fijando en cosas que yo no, él descubre belleza en lo sencillo, en eso que muchas veces los demás dejamos pasar”. 

La admiración que siente Elisa por su compañero de vida es evidente. “Para mí fue muy importante que Andrés se dedicara a la música para enamorarme de él. Hasta entonces, no había encontrado a alguien con quien establecer esa conexión, especialmente artística, con la fuerza necesaria para llamarla amor.  La primera vez nos encontramos en la casa de un amigo de él, y uno empezó a tocar piano, el otro guitarra. ¡Qué bueno! dije, encontré un lugar donde me siento cómoda y me encanta esta energía. Me sentí superbien”. 

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“Mi relación con Andrés es muy chévere, porque a los dos nos interesa el arte en sus diferentes expresiones".

 

Y es que Elisa Restrepo Posada viene de una familia de músicos, donde cada fin de semana compartían alrededor del tema o las fiestas siempre terminaban en una guitarriada, todos cantando y tocando piano. 

“Mi relación con Andrés es muy chévere, porque a los dos nos interesa el arte en sus diferentes expresiones, y eso ha dado pie a proyectos como los que hemos desarrollado y los que seguimos planeando. Todos salen de conversaciones que tenemos, en paseos en los que hablando empezamos a imaginar… Cómo sería si hacemos música con una big band. ¿Un concierto? ¿Y qué tal un disco? ¿Cómo te lo imaginas tú?  Es muy bonito. Siempre estamos pensando en lo que nos encantaría hacer a cada uno. Yo propongo algo de ilustración o para el escenario… Y me gusta que siempre tengo a una persona que me está escuchando. No sé si lo acepte, pero sé que puedo aportar mis ideas a sus proyectos. Mil Ciudades, con los cuadernos y el desarrollo gráfico del disco y la gira, es la expresión de esos proyectos que imaginamos, soñamos en compañía, y van tomando forma”.

“En términos de la relación hemos aprendido mucho, en la convivencia y como compañeros de trabajo, hemos crecido y nos hemos aportado. Ha sido muy enriquecedor compartir momentos como paseos, viajes y conciertos. Y claro, otros en los que hay mucho trabajo, encontrones y estrés, no obstante, al final, llegamos a un punto de encuentro y de conciliación, en el que, al final de cuentas, estamos creciendo”. 

La novia, la directora comercial, la cómplice, reitera que “Andrés es una persona absolutamente sensible y emocional. Es muy familiar, siempre está pendiente de su papá, de sus hermanos, es muy generoso, no necesariamente en términos económicos, es generoso con el otro, es paciente y acogedor”. 

 

 

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“Con Mil Ciudades nos imaginamos una bitácora, queríamos que fuera algo contado, como cuando te llevas un cuaderno a un viaje y vas haciendo anotaciones".

 

Al hablar del artista los valores son muy similares: “es intenso, juicioso, disciplinado y exigente, siempre está buscando al mejor productor, que la música esté perfecta, que la letra encaje. Es perfeccionista. Admiro que logra ser disciplinado en medio de la flexibilidad que le da el medio artístico, y eso es lo que lo ha llevado a ser la persona que es hoy, admirado y exitoso”.

Comparten vida y trabajo. Eso implica, por supuesto, con sus altas y bajas, establecer prioridades y a cuidar espacios. No es sencillo, confiesan, pero lo han logrado.

Andrés reconoce que “uno de los grandes aportes de Elisa es que  me ha ayudado a organizar mis planes, a centrar mi atención en cosas que son provechosas para mí y que me ayudan a continuar haciendo lo que me gusta. Me ha ayudado a tener un plan”. 

Uno de esos planes conjuntos hizo parte del proyecto Mil Ciudades, que no solo se quedó en un disco nuevo. 

“Con Mil Ciudades nos imaginamos una bitácora, queríamos que fuera algo contado, como cuando te llevas un cuaderno a un viaje y vas haciendo anotaciones y guardas detalles en él, que se convierten en el resumen de tu recorrido. Teníamos la  idea gráfica y empezamos a buscar alternativas, diseñadores e ilustradores para darle forma. Buscamos al Malpensante y a Tragaluz, en Medellín, y nos propusieron a Juan Pablo Gaviria, un ilustrador paisa. Así, pudimos concretar el proyecto”, apunta Elisa. 

Andrés, que no deja de mirarla mientras habla, añade: “Nos parece importante recordar que un disco es un trabajo valioso, que debe cuidarse… Siento que tenemos que mantener nuestro oficio en el nivel del arte que se merece. A veces la fotografía de las tapas suele ser obvia y buscando alternativas se nos ocurrió lo de la ilustración y encontramos gente maravillosa que nos acompañó”. 

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"Siento que tenemos que mantener nuestro oficio en el nivel del arte que se merece". 

 

“Creo que esta elección nos deja fantasear un poco más con la idea de las Mil ciudades y de las canciones que contiene el disco. Quien lo tiene no las aterriza en el ser humano de carne y hueso, que las canta, sino que se permite jugar con la imaginación y pintar el paisaje que quiere, con su interpretación de los colores y el lenguaje visual. Esa es una de las cosas que me gusta del álbum, que la parte visual va de la mano con el contenido musical”.

Elisa recuerda su trabajo con Tinta Negra, su línea de cuadernos en Medellín, como génesis del proyecto visual de Mil Ciudades. “La idea partió un poco de lo que Andrés veía que yo hacía con mi marca de cuadernos y porque siempre que salimos a algún paseo llevo mis libreticas y mi Moleskine, en los que siempre estoy pintando y dibujando. La idea partió de hacer una bitácora inspirada en mis cuadernos”. 

De nuevo, el novio la complementa: “A ella, como directora comercial de nuestra empresa, es a quien se le ocurren este tipo de cosas. Es la que nos hace entender que lo que estamos haciendo, además de música, necesita continuidad y resulta ser una marca, con características y valores que, en la medida que los reconoces, te das cuenta de que te puedes articular con otras marcas o con otros intereses. Aparte de asuntos publicitarios, hemos hecho cosas muy lindas. Ella me ayuda a producir conciertos un poco extraños como el 360° con la Sinfónica. Se le ocurren ideas muy interesantes, que se alimentan de la propuesta inicial y ella las lleva más allá. Así, empiezas a ver que puedes hacer más y mejores cosas. Ella despierta mi inquietud”. 

 

Nuevos proyectos

1. Con los objetos de Mil Ciudades, como cuadernos y mugs, empezamos a desarrollar la idea de vender merchandising de la marca Andrés Cepeda y el cuaderno fue lo que más se vendió. Entonces, negociamos la distribución de éstos con Panamericana. 

Hoy trabajamos en el diseño de una agenda de Andrés Cepeda para 2017. Estamos definiendo el concepto y demás detalles. 

 

2. En la Feria del Libro de Bogotá se presentará la edición de lujo del disco Mil Ciudades, que incluirá 4 nuevas canciones, además de un dedicado libro, editado a manera de bitácora de viaje.

Serán 1.500 unidades, numeradas y firmadas por el artista. 

 

3. Óptica Colombiana nos buscó para emprender un proyecto conjunto, teniendo como punto de partida que los lentes de Andrés componen su identidad, su ADN. 

La marca, de lentes oftálmicos y de sol con el sello Andrés Cepeda, se llamará A capella. La idea es lanzarla en dos meses.

 

Asistente: Junior Rojas

Maquillaje y peinado: Alex Ramos

Producción general: Mónica María Moreno Mesa. 

Fotos: Hernán Puentes.

 

 

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