El envolvente encanto de Brigitte Baptiste

Curiosidad científica y capacidad de asombro son las virtudes que acompañan a la bióloga cuando recorre Colombia.

 

Por: Carlos Torres Tangarife    

Fotos: David Schwarz

 

Los ojos son dos puntitos escondidos en la blanca inmensidad. Que luzcan imperceptibles no significa que dejen de abarcar al máximo. Los de Brigitte Baptiste salen del fondo cuando se quita sus gafas. Viéndolos de cerca, sin filtro, color aceituno, se proyectan misteriosos y a veces nobles. Son los mismos con los que entra en contacto con la diversidad nacional, inabarcable para la imaginación y cercana para la curiosidad de los biólogos que, al final del día, también se quedan cortos en la ambiciosa labor de señalar con palabras y números la riqueza continental. 

 

El país de la megadiversidad, así concibe a Colombia la directora del Instituto Humboldt. Sus ojos diminutos, en 53 años de existencia, todavía no han visto todo. En el imperio maya había una mujer obsesionada con asir las cosas tangibles en la tierra, porque solo de esta manera se podía acercar a la omnisciencia de Dios. La búsqueda de Brigitte con la flora y la fauna es similar, aunque su objetivo es humilde y no se relaciona con un ser superior. Su curiosidad está limitada a una extensión de tierra llena de valles, montañas y ríos. “Colombia es excepcional, me apasionan sus ríos, tenemos tal cantidad de ambientes acuáticos que podríamos pasarnos la vida sin explorarlos en su totalidad. Tiene las lagunas de páramo y el río Inírida, que, para mí, es hermoso”. 

 

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“En las Expediciones Bio nos hemos dado cuenta de la abundancia de  nuevas especies. En un viaje a Belén de Andaquíes hallamos anfibios, peces, reptiles, mariposas. Existen espacios inexplorados que los investigadores se mueren por visitar". 

 

Encima de sus delgadas cejas se dibujan tres arrugas rectas. Se marcan tímidas a ratos, podrían ser de otra persona, porque en ella los rasgos son lisos y abundantes. Sus marcas corporales y sus discretos ademanes están para reconocerse, para que la memoria (mi memoria) la preserve: su dicción encantadora, su imponente feminidad, su busto exuberante, el tono de su pelo, que tranquilo cae sobre sus orejas hasta perderse en los hombros descubiertos.  Hace un año, en la Tómbola de Cromos, dijo “el lujo más grande que me he dado es mi cuerpo”. 

 

Su voz es otro descubrimiento. Oírla es la parte restante del rompecabezas. ¿Para qué describirla?  Podría ser cualquier otra voz, es lo de menos. Cada palabra elegida, sumada a sus gestos, su expresión facial, su sonrisa y la cadencia de sus movimientos la convierten en una mujer a la que dan ganas de consultarle cualquier cosa.  

 

A Brigitte la había visto en un video en la revista Soho, en el que hablaba sobre sus tetas, y en entrevistas en El Espectador y Bocas. A través de sus respuestas fui armando la imagen de una mujer que ha dado incontables luchas en defensa de la diversidad.    

 

En el periodismo es peligroso llegar con prejuicios a una entrevista. Incluso, si son prejuicios positivos, fácil se cae en el error de la admiración instantánea. Sin embargo, con Brigitte importa poco serlo, porque representa la idea del disfrute y la conquista. 

 

Es difícil resistirse a las preguntas básicas, la intuición señala que cualquiera de sus respuestas se dibujará interesante. Pero el morbo en estas páginas no tiene cabida. Para el lector que quiera profundizar en su sexualidad hay suficiente contenido en línea para armar su genoma. Por suerte está a la mano, porque Brigitte, desde cualquier ángulo que sea vista, inspira a mujeres y hombres trans, a biólogos, a ecologistas, a cualquiera que necesite una fuerza transformadora en tiempos de escasos referentes locales. “No me preocupan las respuestas, eso es lo chévere de la formación científica. Las respuestas son efímeras, temporales, tenemos respuestas que sirven por un tiempo. Y nos damos cuenta de que no eran tan valiosas, que siempre hay cosas que son revelaciones, motivo de entusiasmo, de búsqueda. La escasez de respuestas reafirma lo inagotable del universo”, confiesa.

 

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“Tierradentro es un destino bacano, de  paisaje y cultura indígena”.  

 

Acto de contrición por una nota a Brigitte en Cromos

 

Dieciséis años cumplía como mujer. Era agosto del 2011 y en una entrevista publicada en este medio –titulada Rompí el molde de ser hombre– figuraban las siguientes preguntas, formuladas desde el amarillismo:

 

1. ¿Qué es lo más difícil para usted como hombre el ser mujer todos los días?

2. ¿Brigitte o Luis Guillermo? 

3. ¿Cómo logró llegar a ser director del Instituto Humboldt? 

4. ¿No cree que se las puso muy difícil a sus hijas? 

5. Y su ropa, ¿a su esposa no le molesta? 

6. ¿Por qué Jorge, su conductor, todavía le dice doctor?   

7. ¿Usted le gusta a su esposa como hombre o como Brigitte? 

8. Pero le tocó oficiar de macho reproductor para sus dos hijas... 

9. ¿Se niega a que lo estudien como bicho raro?

 

La bióloga respondió amable, sin incomodarse.  

 

Razones para una portada

 

Brigitte tiene dos hijas, una esposa llamada Adriana, las puntas de la cabellera azules, un vestido con pescados del Guainía, un Whatsapp que responde en pequeñas dosis. Además de ser madre, esposa, lectora, columnista de opinión, conferencista y activista ambiental moderada, le queda un hilo de tiempo para dedicárselo a ella misma.  Su vocación de educadora la mantiene intacta, por eso procura responder las consultas que recibe. Para la portada, tras la invitación de la revista y un “Hola Carlos, Gracias. Con gusto apoyo”, me deriva a Martha Hernández, asistente de la dirección general del Instituto Humboldt, quien se encarga de la cita. 

 

Sentada, a punto de que el estilista termine de maquillarla, Brigitte evoca paisajes de la biodiversidad colombiana. Sus ojos se distraen en recuerdos que, a una distancia geográfica, son lejanos y, a una distancia sentimental, están a pocos metros. Los trae con el ánimo infantil de la niña que acaba de vivir un paseo de aventura o que espera realizarlo:  

 

"Tengo un viaje soñado hace rato. Quiero cruzar del río Inírida al Vaupés, a través de las Serranías de Nukak. En el río encuentro feminidad, dejarse llevar por el agua dulce es un gesto de confianza con el universo. Cuando lo logramos es mágico, ya sea navegándolo o nadándolo, con los ojos cerrados. Mi idea es dejarme guiar por la brisa y la corriente".

 

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“Los discursos ambientales compiten con la agricultura y la minería. El gobierno debe garantizar el cuidado de las áreas protegidas”.

 

¿Cuándo no se ha dejado llevar?

 

En ocasiones los ríos tienen raudales peligrosos y tengo que ser cuidadosa, entender por dónde fluye la corriente, medirme en los retos que el agua plantea. Las metáforas del río son abundantes en la filosofía y en la literatura. El río entraña peligros y nos traga si no sabemos calibrarlos.

 

¿El turismo es una amenaza para la conservación de la biodiversidad?

 

Es una actividad riesgosa, probablemente la única que genera un valor monetario en el corto plazo en una sociedad que persigue la plata. Caño Cristales se topó de 'turoperadores' que compiten entre ellos, a ver quién maneja el negocio. Está funcionando y el río está ahí, aún no está deteriorado. En Santander, el turismo de naturaleza es a lo bestia, del tipo ‘meta y meta gente’, el de llevarla a las cascadas, a las cuevas, a botarse por los cerros, sin respetar el entorno. 

 

¿Hay un modelo de turismo responsable?

 

Lo que mejor funciona es el aviturismo. A los avistadores de aves no les sirve el turismo masivo, ni les llama la atención el turismo de lujo. Solo quieren ver las aves y las aves rara vez requieren cuidado. Quieren que se mantengan las condiciones silvestres y están dispuestos a caminar cuatro horas para ver el pájaro que han estudiado. El aviturismo respeta la conservación. 

 

Es un modelo para un nicho muy definido. 

 

Existe turismo responsable en los hatos llaneros. En esa región la mayoría de emprendedores conocen su capacidad de carga. No se dedican exclusivamente al turismo, siguen siendo ganaderos, mantienen sus costumbres. Hay oferta para ver la fauna del Llano en Paz de Ariporo, en el hato La Aura, en San Pablo. En Otún, Quimbaya, funciona lo que está haciendo parques nacionales. Parques ha aprendido a hacer ecoturismo con socios privados. 

 

Existen lugares en el territorio nacional a los que Brigitte no iría por placer. La lista es larga y coincide con los destinos que suele elegir el grueso de la gente para vacacionar. Primero: El Rodadero, en Santa Marta. Segundo: las Islas del Rosario (“bajo ninguna circunstancia iría, me tienen que llevar amarrada”). Tercero: a los parques temáticos, como Hacienda Nápoles (“si fuera por mí, lo cerraba”). Cuarto: Barú y Parque Tayrona. 

 

Sus motivos para abstenerse se resumen en una explicación: “Donde veo la horda de turistas, la hormiga depredadora, no voy”. En este punto de la entrevista aflora su faceta más mordaz. Ahora reflexiona desde la crítica constructiva y estudiada.  Señala regiones que están siendo explotadas por la locomotora del turismo:

 

"Aborrezco las cuevas de San Gil, a pesar de los esfuerzos, los turoperadores no logran construir un sistema cuidadoso con las cavernas. Someten a la gente a riesgos innecesarios. De manera irresponsable se ofrece el mercado de la aventura y la adrenalina. Me da susto, porque los modelos son epidémicos, se contagian. A los municipios donde van encontrando una cueva, les llevan un turoperador para arrasar el recurso". 

 

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Colombia, una nación biodiversa, goda y destructiva.

 

No es apocalíptica cuando se refiere al caos climático. Aplicado a nuestro territorio, pone el dedo en la deforestación acumulada. Según Brigitte, la Región Andina y la Caribe presentan niveles escalofriantes de deterioro del suelo, que afecta la supervivencia de las comunidades: "Los ecosistemas se han deteriorado a un ritmo terrible, y se requiere un trabajo de restauración de 20 millones de hectáreas. A mí me golpea ver los paisajes mineros de la ilegalidad. En el Guaviare estuve hace semanas y vi tala indiscriminada. Recientemente salió el dato en El Espectador: 78 mil hectáreas se quemaron en un mes. Eso es la mitad de la deforestación que venía acechando a Colombia. Es un desastre de marca mayor”. 

 

Tener fauna y flora para quemarla es una tonta contradicción. Otra gran paradoja colombiana es que, en medio del esplendor, la abundancia y la riqueza, insistamos en poner algunas limitaciones que impidan disfrutar las cualidades que tenemos. Lo dice Brigitte: “Somos destructivos con la flora y la fauna, y a nivel social con la libertad de los demás. No sé si es una herencia religiosa, si es cultural. Sé que no es una herencia de los pueblos indígenas, que tienen la cualidad del goce vital”.

 

Así como Colombia puede parir a sus hijos e hijas más coercitivos, también equilibra la balanza con mujeres como Brigitte, que bien podría haber nacido en Estados Unidos o en Europa. Pero no, lo hizo aquí y no fue una casualidad, porque justamente habitamos un país que es megadiverso en cualquier punto de su fértil extensión, lo que nos da una dimensión de la vida amplia y felizmente misteriosa. 

 

La familia y el Guainía, la otras tierras de Brigitte

 

1.  Un mensaje para sus hijas.

 

Que disfruten el mundo minuto a minuto, tienen a su disposición un paraíso biodiverso llamado Colombia.

 

2. Y uno para los jóvenes.

 

Que salgan a caminar, les sugiero que vayan a los parques nacionales, que hagan paseos de olla con cuidado, que aprecien la riqueza del paisaje.

 

3. Recuerde un lugar que la persiga, por lo maravilloso.

 

Los Cerros de Mavicure, en Guainía. Sigue siendo un sitio de mucho poder, de fortaleza en el paisaje, tanta, que es capaz de anular los momentos de bullicio en la mente. 

 

4. ¿Por qué celebrar la biodiversidad?

 

Porque es lo que nos da el sentido de identidad. Nos da un lugar para hacer y ser. Es realmente el espacio de inspiración, el espacio de preguntas, de las posibilidades.

 

5. ¿Quiénes le cambiaron la vida? 

 

Mis hijas, porque nunca esperé tenerlas. Son mi tesoro. Adriana, mi esposa, que me ayudó a construirme de una manera genuina, espontánea, sin cuestionamientos, con la conciencia de que hoy puede ser el último día. Ya llevamos 20 años. 

 

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Charlas de Brigitte en la Feria Internacional del Libro de Bogotá:

 

Generaciones trans: lo avanzado, lo que falta

Jueves 19 de abril, Corferias

Intelectuales y activistas trans de dos generaciones conversan sobre la visibilidad mundial que el movimiento trans ha alcanzado, pero también sobre los reveses, desafíos y retos que hay por delante. Con Brigitte Baptiste, Mati González Gil y Simón Uribe.

 

Debates en Paz 

Viernes 20 de abril, 3:00 pm, biblioteca pública la Marichuela (diagonal 76B # 1C-40 Sur ) 

La reconocida científica e investigadora conversará sobre la reconciliación con el medio ambiente para construir la paz.

 

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Styling:  Mayra Hernández

Maquillaje:  Enrique Trujillo

Asistentes de fotografía:  Daniel Álvarez y Brayan Garnica

Vestido de flores:  Ana Lucía Bermúdez

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