Carmen Torres: “‘Amanecer’ es una carta de amor a mi mamá adoptiva”

La directora colombiana lanzó su ópera prima en el FICCI, una película para reflexionar sobre los lazos entre madre e hija.

Carmen Torres es directora de fotografía, lo ha hecho para películas cómo Oleg y las bellas artes (2016) de Andrés Duque, Luján (2004) de Andrés Denegri y Los rubios (2003) de Albertina Carri, pero en esta oportunidad, se lanzó a hacer su primera película para abrirle su corazón al público del FICCI 58.

 

Encontró una historia que quería contar, la búsqueda por su madre biológica, por sus raíces. Tardó 4 años en todo el proceso de creación y ejecución, no fue nada fácil. Sus miedos internos se convirtieron en su principal enemigo, pero supo vencerlos para dar a luz Amanecer.

 

Siempre supo que fue adoptada y cuando le preguntaba a su madre Teresa por sus padres biológicos salían varias historias de sus labios para recrear y responder una idea, una duda, un incógnito, que siempre terminaba en muerte. Sin embargo, ella, su amiga, compañía y guía fue la primera en abandonarla.

 

Carmen tenía 14 años cuando sucedió, fue un duelo duro, lento y largo, que hasta hace poco pudo terminar, “estaba furiosa con la vida odiaba la gente, no creía en nadie, estaba deprimida, triste”, comenta. Pasó a vivir con su tía y sus primos que se convirtieron en su familia, pero con el paso del tiempo comenzó a olvidar la voz y los gestos de Teresa, fue entonces cuando decidió recuperarla, inconscientemente, a través de esta película.

 

Decidió buscar sin miedo a su madre biológica, ya lo había intentado a los 18, 22 y 26 años y solo se atrevió a hacerlo a los 35 porque sintió que era el momento adecuado. Encontrarla respondería finalmente sí lo que imaginaba cuando era más pequeña era verdad o mentira.

 

Pensaba que su mamá biológica no había podido tenerla por motivos económicos, o que la había dado en adopción porque había sido producto de una violación o porque su papá era maltratador o abusador. Coincidió su teoría en que ella ya tenía una hija y no tenía los recursos para tenerlas a las dos, pero para su sorpresa para ella fue su mamá biológica, Jacinta, abandonó primero a su papá y él nunca supo de su existencia.

 

Al encontrarse con Jacinta en Santander descubrió, además, que es vendedora de café entre las 4 y las 7 de la mañana, razón por la cual decidió titular a su ópera prima Amanecer; que tiene 8 hijos más y que al reencontrarse con ella se quitó la culpa de haber entregado a su bebé a la suerte porque la vio bien y feliz. Sin embargo, fue imposible generar un vínculo porque no tienen nada en común, no tienen la posibilidad de encajar, así deseen y eviten al mismo tiempo compartir más tiempo juntas como para recuperar todo lo perdido.

 

Conocer la verdad, le permitió descubrir algo más allá de lo lógico. Recuperó a su madre adoptiva, a Teresa, porque finalmente la película dio un giro para convertirse en una carta de amor para ella, “aunque en un momento quedé paralizada porque la lucha interna y real la sentí cuando comencé a escribir, pues en 20 años no me había permitido sentir el dolor de haber perdido a mi mamá que murió; iban apareciendo esos recuerdos con ella, fue muy doloroso, fue realmente cuando hice el duelo. Pero al tiempo fue hermoso porque me permití algo que nunca había podido”, agrega Torres.

 

Amanecer es una película que abre preguntas sobre ser madre y ser hija, acerca de los vínculos biológicos y las identidades y afectos elegidos y de cómo el cine puede ser testigo y notario de búsquedas individuales que, finalmente, nos interrogan a todos.

 

 

Foto: Cortesía Black Velvet.

 

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