¿Cuándo fue la última vez que lloró? y otras respuestas de Silvestre Dangond

Uno de los invitados al Festival Vallenato 2018 pasó por la Tómbola de Cromos.

 

Describa una imagen de su infancia en Urumita.

 

En pantaloneta, pies pelaos, en el río.

 

¿Cuál es su lado más guajiro?

 

El hablado.

 

Una sensación antes de salir al escenario.

 

Me da de todo. Como no tengo libreto, nunca sé lo que va a pasar. De los nervios me dan ganas de ir al baño.

 

Un vallenato para cantar todos los días.

 

Son muchos, el vallenato es cíclico conmigo.

 

Una herencia de su papá William José.

 

La sabrosura, la espontaneidad, la picardía.

 

¿A qué le tiene miedo?

 

A la muerte, porque del fracaso muchos se levantan.

 

¿De quién es fan?

 

De Diomedes, de Jorge Oñate, Poncho Zuleta. Siempre de lo bueno.

 

Una deuda artística pendiente.

 

15 años de carrera se resumen en un comienzo. Me falta hacer todo. Mi sueño es grabar con los artistas top colombianos.

 

Un concierto inolvidable.

 

El del American Airlines, el 15 de julio. Nunca pensé que me fuera a convertir en un cantante internacional.

 

¿Para dónde va Silvestre?

 

Para donde me indique Dios. Estoy a su disposición.

 

Un talento que le hubiera gustado tener.

 

Tocar el acordeón.

 

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

 

Esta madrugada, porque pensé en mis hijos. Los extraño mucho. Viven en Miami mientras yo grabo aquí en Bogotá.

 

¿Qué vallenato le cantaría al Diablo, si se le llegara a aparecer?

 

El diablo no se merece que le cante una canción mía ni de nadie.

 

Una canción suya que sacaría de la penumbra.

 

Despierto, es lo máximo, debió convertirse en éxito.

 

¿A quién clonaría?

 

A nadie, no hace falta.

 

Si fuera presidente de Colombia ¿qué prohibiría?

 

Le quitaría el tabú a tantas cosas.

 

Lo más divertido de ser Silvestre.

 

Tener la mejor actitud siempre para hacer las cosas.

 

Y lo más duro.

 

No tengo tiempo para nada.

 

¿Qué no puede faltar cuando está grabando?

 

La mamadera de gallo.

 

Una sensación al caminar por la calle, cuando la gente no la reconocía.

 

No le presto atención a eso. Voy con disposición para la foto. Vivo la vida como cuando era desconocido.              

 

Un remedio para la tusa.

 

Canciones y tiempo.

 

¿Qué le saca la piedra?

 

La hipocresía.

 

¿En qué es aprendiz?

 

¿En qué seré yo aprendiz?

 

¿Qué hace cuando no puede dormir?

 

Chatear con mi amigo Diego.

 

¿Qué frase pondría en su lápida?

 

Vivan y dejen vivir.