Diana de Gales, de princesa a super modelo

Una mujer controversial desde todo punto de vista, llena de estilo y glamour. A 22 años de su muerte recordamos los looks de la Princesa Diana.

Diana se sublevó contra las tradiciones. Impusó un estilo que fue seguido en el mundo y se convirtió en una mujer moderna con trajes y peinado de super modelo. La evolución de su estilo y la capacidad que tuvo para transformar su ropa, maquillaje y peinado, revelan una vida que al mismo tiempo fue manipulada y estimulante, rebelde y frívola, maravillosa e independiente. 

 

Cuando Diana Spencer tenía 19 años, Carlos de Inglaterra le obsequió un anillo de compromiso con un zafiro de 18 quilates y 14 grandes diamantes, tuvo que abandonar sus pintas de colegiala para convertirse en la Princesa de Gales. Con ello también se estaba comprometiendo a vestirse con discreción y a renunciar a los tacones, para no sobrepasar en estatura a Carlos. 

 

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Entonces, todo el mundo la vio en directo por la televisión el 29 de julio de 1981, día de la llamada boda del siglo, luciendo una tiara de diamantes, que pertenece a la familia Spencer, los pendientes de su madre y un vestido de princesa antigua, confeccionado en tafetán de seda y encaje color marfil, bordado con nácar y madreperla, con varias enaguas de tul y una larguísima cola de nueve metros. Un vestido como decían sus creadores, David y Elizabeth Emanuel, muy difícil de imitar, que tuvo un costo de 2.300 libras. Y después de haberle dado el "sí" a Carlos, comenzó a vestirse como "ordenaba" la Reina: trajes románticos y tradicionales de cuello alto con lazos, y faldas largas y anchas, de diseñadores locales como Olfield, Walker, Edelstein, Emanuel, Rifat Ozbek, Hachi, Yuki, Zandra Rhodes, Jasper Conran, Gina Fratini y Belvillesassoon. Su abundante melena la llevaba muy lacia y con flequillo que se echaba hacia atrás. Millones de mujeres de todo el mundo empezaron a peinarse a lo "Di".

 

Pero poco a poco comenzó a sublevarse. Cuando a los 20 años, en 1982, quedó embarazada por primera vez, no le importó repetir el modelo que le quedaba o que simplemente le gustaba. Llevó vestidos siempre muy parecidos; con mangas anchas sujetas en el codo y cuello blanco, con escote y lazo. Solo se diferenciaban las telas y el color y casi todos fueron diseñados por Edelstein.

 

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Tres años después, tras el nacimiento de su segundo hijo, sorprendió a todo el mundo con una melena al estilo paje que le llegaba al hombro, la falda la llevaba a la altura de la rodilla y continuó haciendo pavas y sombreros, Y a pesar de que no usaba diseños de modistos que no fueran cercanos al Palacio de Buckingham, diplomáticamente y como un gesto de reconocimiento, Diana llevó un suéter de Chanel para una visita que hizo a París en 1988 y un Moschino para un encuentro que tuvo con el presidente de Italia. 

 

Luego, cuando iniciaba su treintañez y era evidente el fracaso de su matrimonio, quiso buscar aventuras, modernizó el mito, luciendo más sexy y atrevida. Escotes, trajes más ajustados que mostraban su figura, que se estilizaba aún más con las clases que recibía en el gimnasio, y una permanente que con amplias ondulaciones le dio más volumen y vitalidad a su cabello. Su sofisticada indumentaria, como de fábula de princesa, le daba realce a los banquetes oficiales, a los estrenos cinematográficos y hasta los desfiles ecuestres. 

 

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Después de su divorcio, en los plenos 35, no vaciló en buscar un nuevo look. Quería una renovación. Un cambio radical. Se dejó el cabello liso y corto como de una super modelo sobria y descomplicada, llevó trajes lanzados y ultramodernos, que manifestaban que cada día era más independiente de la corona brtitánica. Entonces las revistas del corazón mostraban sus fotografías con trajes de modistos reconocidos en las pasarelas internacionales como Escada, Dior, Catherine Walker y Gianni Versace, de quien Diana fue muy amiga y a quien acompañó el día de su sepelio en Italia. 

 

El 25 de junio de 1997 en la casa Christie's de Nueva York, se subastaron 79 de los trajes que usó mientras fue esposa del Príncipe Carlos y que se denominaron como "la ropa de fábula de la Princesa de Gales", se comentó que esa decisión era una demostración de un personal renacimiento más que de una limpieza de clóset. Y nadie lo duda. Había encontrado un nuevo amor y tal vez quería liberarse de unos trajes que en cada escote, en cada diseño, color, encerraban una disputa con Carlos o un enfrentamiento con el rígido protocolo de la corona. A ese cambio también contribuyeron su peluquero de cabecera, Sam McKnight y su diseñadora preferida, Catherine Walker.

 

Las poses de las fotos publicadas en la edición de julio - 1997 de la Revista Vanity Fair, son el testimonio de que ella quería algo totalmente novedoso: nuevo peinado, maquillaje y hasta nueva sonrisa. Y tal vez, los detalles de esta metamorfosis que Diana Spencer logró en 17 años de niña recatada a princesa romántica, y luego a la "Dinastía Di", a la real embajadora, y a la mujer independiente y liberada, aumentaron su atractivo como ídolo y por eso hoy es llamada "Reina de corazones". 

 

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Fotos: Getty / Google con derecho a reutilización / Archivo Cromos 

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Redacción Cromos

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Diana de Gales, de princesa a super modelo

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