Dolly Montoya: una mujer es rectora de la Universidad Nacional

¿Sabe qué cualidades la catapultaron a la cabeza de la institución educativa? Aquí le contamos un poco de su historia.

Pasaron 150 años antes de que una mujer llegara a la rectoría de la Universidad Nacional. Por eso hoy celebramos que Dolly Montoya haya sido elegida para encabezar la institución educativa más grande de Colombia. No llegó al cargo de primerazo. Su primer intento fue en el 2006: ya llevaba 30 años vinculada a la entidad y consideraba que tenía las capacidades para liderarla. No obstante, el elegido fue Moisés Wasserman. Y a él lo siguió Ignacio Mantilla. Ella, sin embargo, no se rindió. Esperó paciente y se llenó de esperanzas para este año.

 

Parece difícil borrarle la sonrisa que la acompaña. Es posible que se haya acentuado en estas horas que han seguido a su nombramiento, pero da la impresión de que siempre va con ella. Al verla contestar entrevistas, el espectador siente que ese gesto amable de su rostro es una mezcla de humildad y satisfacción por la labor cumplida, por muchos años de logros alcanzados con la uñas, gracias a sus ganas inagotables y a su amor por el trabajo en equipo.

 

Cuando propuso crear el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional, no recibió el apoyo que habría querido. No había recursos y su propuesta parecía un lujo de países “desarrollados”. Ella, entonces, junto con un grupo de profesores comprometidos y conocedores de los beneficios que puede aportar la biotecnología, recorrió el mundo en busca de dinero. Consiguieron 30 millones de dólares de la OEA, de las Naciones Unidas y del Instituto de Agua de Canadá, entre otros. Así hicieron posible su sueño, que hoy cuenta con 12 de grupos de investigación y 16 laboratorios.

 

Ella no se da por vencida. Ella sabe que las transformaciones son posibles. Ella confía en sus habilidades, en sus conocimientos y en la gente que la rodea. Ella siempre ha pensado que la Universidad Nacional es el proyecto cultural más importante del país y ahora espera ayudar a que brille como nunca antes, especialmente después de la firma de un acuerdo con las FARC. “Si no hay desarrollo económico no va a haber paz –comentó en RCN Radio–, y el conocimiento es la base del desarrollo económico”.

 

Montoya es química farmacéutica de la Nacional, magíster en Ciencias biomédicas básicas de la Universidad Nacional Autónoma de México y doctora en Ciencias de la Universidad Tecnológica de Múnich (Alemania). Además realizó un posdoctorado en la Universidad de Sussex en Reino Unido. Cuando se graduó del colegio –enamorada de la química gracias a un profesor de aquellos que son capaces de trasladar sus pasiones a sus estudiantes–, su papá quiso que estudiara en la Universidad Católica Femenina de Manizales, pero ella apuntaba a la Nacional. Y ahí llegó.

 

Tras terminar sus estudios, probó suerte en la industria farmacéutica, pero no se sintió a gusto. Terminó de confirmar que lo suyo era la investigación, así que se fue estudiar por el mundo hasta regresar, finalmente, a esa entidad que siempre ha sido su hogar.

 

Hoy, después de tantos años dedicados a la academia y a la investigación, llega a la rectoría con la intención de centrarse en tres ejes: liderazgo, gestión y alianza. Busca replantear el esquema de financiación, organizar el sistema para que los recursos sean invertidos de manera racional y eficiente, y aplicar de manera más decidida la Ley de ciencia y tecnología.

 

Su elección por parte del Consejo Superior Universitario no estuvo libre de polémica. Según cuenta El Espectador, a la nueva rectora no le ha ido muy bien en la consulta que se hizo en la Nacional y de la cual se seleccionaban los cinco candidatos que pasaban a la recta final, pero luego fue la elegida. Así que Montoya llegará a comprobar que el Consejo tomó la decisión correcta. 

 

Foto: Cristian Garavito 

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