Gustavo Gómez Córdoba: “Es difícil ser amigo y papá. Así que hago lo que vi en mi padre: proteger”

Gustavo y Francisco son los hijos del periodista, que inició su carrera en las páginas de Cromos. Estos dos adolescentes lo ponen a correr cuando sale de la cabina de Caracol Radio, para poder compartir con ellos.

“En casa, mi esposa es la más inteligente, sin su lógica y sin su amor no habría hogar. Deberían entrevistarla a ella, en vez de a mí, el Día del Padre”.Fotos: David Schwarz

Esta es la historia de varias coincidencias. Su padre, Gustavo Gómez Velásquez, fue magistrado de la Corte Suprema en 1985. Lo fue en el año en el que el M 19 se tomó el Palacio de Justicia.  Aquel fatídico 7 de noviembre, su hijo Gustavo estaba cumpliendo 18 años. Los planes pintaban para que el penalista fuera a trabajar y luego, en la tarde, se reuniera con la familia para celebrar la mayoría de edad. Ese desenlace nunca ocurrió. Y no por lo que usted se está imaginando.  Aquí es cuando entran a jugar las buenas coincidencias. Aquel 7 de noviembre de 1985, Gustavo Gómez Velásquez no aplaudió el natalicio de su tocayo Gustavo porque dos días antes se había ido de viaje. Arreglando la maleta, su esposa le reclamó: "¿Cómo se va a ir? El niño cumple 18, el jueves". Para que la partida no le doliera, él habló con el joven. Otra coincidencia: a su hijo no le agradaba cantar el Happy Birthday, por eso le dio vía libre para que se fuera de la ciudad. Esa gambeta del destino permitió que nuestro entrevistado conservara a su papá. Duele pensar en lo que habría ocurrido si el señor hubiera permanecido en Bogotá. El cambio de rutina posibilitó que una familia sobreviviera completa a uno de los capítulos más dolorosos del país.

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Olvidemos su lugar como periodista para que me hable de su versión más paternal, la que expresa puertas adentro. ¿Cómo define su rol de papá?

Soy un papá enamorado, tengo dos hijos y el concepto de género con ellos no lo tengo muy claro. Podrían ser dos mujeres o un hijo o una hija, y da igual. Desde que nacieron, mi esposa y yo les hemos dado el mismo amor, para nada esperábamos que fueran de determinada manera. No me da vergüenza darles un beso, abrazarlos, decirles cuánto los quiero. Soy muy natural en eso, relajado.

¿Quiénes son sus hijos?

Gustavo, el mayor, es un adolescente, mientras que Francisco está saliendo de la niñez. Nosotros hemos tenido una educación abierta con ellos y ambos tienen un excelente comportamiento. 

¿Les fija límites?

En la medida que haya que ponerlos, mi esposa y yo lo haremos a nuestra manera. Estoy seguro de que van a ser muy cuidadosos en su comportamiento, porque eso es lo que hemos tenido en la casa, una especie de grata convivencia entre los cuatro, basada en el respeto y el amor.

¿Cómo fue el día que nació Gustavo?

Fue tensionante. Estábamos en el cuarto de la clínica y Gustavo venía envuelto en el cordón umbilical. El médico nos sugirió practicar la cesárea. Recuerdo que le dije "Doctor, aquí el que sabe es usted". Al cerrar la boca, los enfermeros cogieron la cama y se llevaron a mi mujer. Quedé en el cuarto solo, sin nadie, asustado.

 

“En casa, mi esposa es la más inteligente, sin su lógica y sin su amor no habría hogar. Deberían entrevistarla a ella, en vez de a mí, el Día del Padre”.

 

Usted y su hijo son tocayos.

Se llama Gustavo por mi papá, mi papá ha sido un hombre muy bueno con nosotros, lo amamos.  Su apoyo fue enorme cuando me fui a vivir con mi esposa. Le tenemos un gran cariño y en su honor le pusimos a nuestro primer hijo Gustavo. Cuando estábamos de novios, le dije a ella: "Solo quiero pedirte una cosa. Adoro a mi papá y quiero que el primer hijo se llame como él". Aceptó, no hubo discusión, no hubo problema.

¿Y su segundo hijo?

Se llama como el papá de ella: Francisco. Y por las mismas razones. Es un homenaje a su abuelo, que no conocieron. Murió hace muchos años.

¿Por qué el exmagistrado Gustavo Gómez Velásquez es un papá maravilloso?

Me enseñó que se es papá toda la vida. Debemos estar presentes para respaldar, para apoyar sin entorpecer ni interferir. De hecho, él vive con mi mamá en la casa de al lado y nos vemos de vez en cuando.  Nuestras vidas son independientes y es una ventaja que seamos vecinos. Mis niños visitan con frecuencia a sus abuelos, se quedan toda la tarde y a veces hasta duermen de un día para otro. Mi papá aún es una presencia en la familia, se preocupa por nosotros, nos cuida, nos protege. La frase "Los hijos se van, son prestados" es cierta, hoy se van más rápido, pero uno siempre está atado.

¿Qué heredó de su papá?

Su capacidad de proteger. De hecho, cuando mis hijos se acuestan, les digo al oído "Acuérdate que tu papá te va a querer y te va a cuidar". Se los recuerdo al acostarlos. Lo hago no porque sean mi objeto, sino porque en la vida hay tantas decepciones, que uno necesita personas en quienes confiar. Como es muy difícil ser amigo y papá, se puede tener una relación de protección. Quiero que mis hijos sepan que cuentan conmigo en las buenas y en las malas.

¿Su profesión puede ponerlos en peligro?

No creo que corran peligro por lo que hago, me da más miedo el matoneo que se vive en los colegios. Los periodistas no estamos para agradar a la gente. Supongo que debe haber padres de compañeros que pueden tener una posición contra mi oficio. A mis hijos los preparo para esas cosas, le hablo de lo que hago, de lo que puede generar, para que estén tranquilos. 

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¿Este es un país con condiciones para nacer y crecer sin andar cruzando los dedos?

No creo en la frase "Todo tiempo pasado fue mejor". Todo tiempo pasado tuvo dificultades, traumas, dolores, tragedias. Hoy tenemos problemas diferentes a los ochenta y noventa. Nací en la guerra, soy de esos colombianos que ha vivido el conflicto. Eran unas reglas de juego que cuando uno entra a la adolescencia empieza a entender y vive su vida en esas condiciones. Lo que me parece triste es que mejoren esas condiciones y la paz se convierta en otro motivo para hacer la guerra. Eso es triste, no entiendo lo que está pasando y no sé cómo lo puede entender un niño de 11 y otro de 14 años. ¿Como es posible que la paz haya comenzado y eso signifique otro estilo de guerra?

¿Hablan de política?

Voy a responder con un ejemplo: fui crítico del proceso de paz, hasta que se firmó. Puedo seguir cuestionándolo en su desarrollo, pero ya se firmó y soy un demócrata, respeto la ley, soy republicano. Mis hijos nunca me verán diciendo “Ese parlamentario es un asesino y miserable”. Puede que no esté de acuerdo con él, con lo que hizo, pero tenemos que empezar a desarmarnos para no matarnos más. 

¿Qué les dice del amor entre dos personas del mismo sexo?

Uno debe tratar de resolver sus dudas en la medida que surjan. Tengo compañeros, papás y mamás, que a estas alturas se aterran de ver a dos hombres que se dan un beso en un parque. Mi esposa y yo les dijimos a nuestros hijos que es absolutamente natural, dos personas del mismo sexo se pueden amar y adoptar niños. Para ellos es completamente natural lo que tenga que ver con la comunidad LGBT.

¿Usted es católico?

Soy católico por educación, vengo de una familia antioqueña y me eduqué con jesuitas, a los que quiero y respeto. Sería pretencioso denominarme ateo, pero sí voy a decir que tengo enormes dudas. Mi fe es un barco de papel en una tormenta.

¿La espiritualidad es un tema que se habla a la hora del almuerzo?

Mis hijos saben cuál es mi posición. Francisco, el más pequeño, se identifica conmigo. Si alguno de los dos resulta sacerdote, sería buenísimo. Cada cual hace en la vida lo que quiere. Los que no tenemos muy clara la fe religiosa, igual tenemos fe. En mi caso, mi refugio son los libros.

¿Qué opina del fallo de la Corte Constitucional que protege el consumo de licor y drogas en la calle?

Entiendo a la Corte Constitucional. Tiene que tener una posición que garantice libertades, que no las restrinja, aunque su decisión cause traumatismos. No falta, con o sin fallo, el jíbaro que vende estas sustancias o el que excede el consumo en vía pública, en espacios donde hay niños. Entiendo la preocupación de algunos padres de familia, pero también entiendo que las autoridades tienen una responsabilidad que va más allá de una decisión de la Corte. Hay herramientas legales para impedir que la libertad en espacios públicos termine en libertinaje. 

 

“No aspiro vivir cien años, quiero durar lo más que pueda para estar con ellos. No me he planteado un mundo sin mí. El día que llegue, ojalá ellos estén bien pertrechos para una realidad que es propia del viejo oeste”.

 

¿Les gustaría que uno de los dos se dedique al periodismo?

Les resulta divertido lo que hago, espero que no lo hagan, porque la situación de los medios no es la mejor. 

¿Se considera papá tipo McGyver, de los que se remanga la camisa y repara la gotera del lavaplatos?

Mi mujer es la que hace todo, la que lleva el carro al taller, la que se encarga de los tubos, de la mecánica. Ella lo disfruta, se entiende con los maestros. Yo soy desvalido. No tenemos roles definidos, no fui educado con la idea de ser el macho del hogar. No me he planteado si soy machista o feminista, lo que sí sé es que vivo en una sociedad profundamente machista y trato de combatirla. Entiendo la molestia de las feministas cuando uno llama "niña" a una mujer. Quisiera que entiendan que no lo he hecho de mala fe. Los hombres nos tenemos que esforzar para corregirlas.  

En julio será el director del programa 6 A.M. Hoy por hoy, de Caracol Radio.

Fui parte de la mesa de  6 A.M. durante nueve años. Para mí fue un verdadero cambio pasar a liderar La Luciérnaga. Ahora, básicamente voy a mover las fichas. Hoy madrugo, monto a mis hijos en el bus, me quedo en la mañana en la sala, voy a la oficina y estoy nuevamente con mi familia después de las 7:00 p.m. El nuevo horario tiene una madrugada a la que la gente le teme, pero puedo trabajar en casa por la tarde y, de paso, ver a mis hijos cuando vuelvan del colegio. Tendremos más tiempo juntos.

¿Es duro dejar La Luciérnaga?

Es triste, este es mi quinto año. Tengo una buena sintonía con el elenco, nos queremos, los aprecio mucho, trataré de tenerlos cerca de 6 A.M., entre otras cosas porque somos una cadena radial en la que nos tenemos que cuidar entre todos. 

¿Hará cubrimiento noticioso de un país distinto?  ¿o Colombia recicla las fallas de siempre?

Aquí las decepciones se repiten. Colombia es la misma obra de teatro, con diferente vestuario. Colombia es un triste déjà vu.

¿Qué noticia le gusta dar?

Las noticias que me gustan tienen que ver con el ejercicio de la justicia. Deseo que sea efectiva para que las personas que se roban este país estén en la cárcel, con penas contundentes. Necesitamos que la sociedad sienta que cuando saqueas los alimentos de los programas escolares, te dan 20 años de cárcel por corrupto, con confiscación de bienes y sin escapatorias jurídicas. 

Ver: Gustavo Gómez: el periodista del año, el mamagallista de siempre

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