Revista Cromos

¿Igualdad salarial en el fútbol? Noruega sigue lejos del objetivo

El país escandinavo ha podido copar los titulares al anunciar que las jugadoras de su selección recibirían desde ahora lo mismo que sus homólogos masculinos, pero la igualdad salarial sigue siendo una quimera, incluso en este país cumbre del igualitarismo.

El equipo noruego celebra el tercer gol ante Nigeria, durante la Copa Mundo que se está disputando en Francia.AFP

Guro Bergsvand juega como defensa. Tiene semanas de 60 a 70 horas, la mitad dedicadas al deporte y la otra mitad al trabajo... Un horario infernal pero bastante normal para una futbolista en Noruega.

Lejos de las cantidades astronómicas embolsadas por Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, las jugadoras de la Toppserie, la primera división noruega, solo reciben generalmente sumas simbólicas, siempre que tengan un contrato profesional.

Para sostenerse, la inmensa mayoría trabajan fuera del terreno de juego o estudian y viven de un crédito estudiantil.

"Verdaderamente esto supone que te encanta lo que haces porque si no, no tienes ganas de continuar", explica Guro Bergsvand, que juega en el Stabaek y es responsable administrativa en una empresa de servicios informáticos.

Musculación, oficina, balón... Todos los días, esta joven sale de su casa a las 06H00 para una sesión de ejercicios físicos, seguida de una jornada de trabajo "normal" y de un entrenamiento en el estadio, para volver a casa entre las 19H00 y las 20H00.

"No es fácil. También necesitas que tu jefe te comprenda, que comprenda que las mujeres juegan al fútbol, porque eso tampoco es algo evidente", relata.

Un Mundial y una Balón de Oro 

Noruega es una de las grandes selecciones del fútbol femenino gracias a su título mundial (1995), a sus dos campeonatos de Europa (1987 y 1993) y a su oro olímpico (2000), un palmarés infinitamente superior al de su par masculino.

También ha visto nacer a la primera Balón de Oro femenina de la historia, Ada Hegerberg.

Pero a sus equipos femeninos les faltan medios.

Casi ocho de cada diez jugadoras de la Toppserie reciben de su deporte menos de 100.000 coronas (10.200 euros) al año, según una investigación del periódico VG. Y el 13,6% ni siquiera recibe nada.

En 2017, el club Avaldsnes tuvo que someterse a una colecta online para completar su presupuesto e ir a Montenegro a disputar las clasificaciones para la Liga de Campeones.

Ese mismo año, los ingresos medios de un solo jugador del Rosenborg, ganador de la liga masculina, superaba a los ingresos de todas las jugadoras juntas del LSK, campeonas de la liga femenina. Incluso los jugadores del Lillestrom, últimos en la clasificación masculina, ganaban de media casi 3,5 veces más que ellas.

"Tener otra actividad aparte del fútbol no es necesariamente una mala cosa", considera Hege Jorgensen, directora de la organización Toppfotball Kvinner que busca desarrollar el fútbol femenino.

"Desgraciadamente, la situación hoy está muy desequilibrada: falta de comodidades, los estudios y el trabajo son a costa del fútbol", asegura

Progresos 

Para denunciar la falta de inversión de la federación en la selección femenina, Ada Hegerberg se niega a jugar desde hace dos años con los colores noruegos.

Cansadas de luchar, muchas jugadoras talentosas se rinden prematuramente. Otras se exilian como Hegerberg en Lyon, su hermana Andrine en el París Saint-Germain o Caroline Graham Hansen, que acaba de dejar el Wolfsburgo para recalar en el Barcelona. Y otras renuncian a estudiar, a riesgo de hipotecar su futura carrera.

"Era demasiado difícil. Durante mucho tiempo intenté encontrar un equilibrio entre los estudios y el fútbol a tiempo completo", dijo Kristine Leine, defensa del Roa IL, que compaginó sus estudios de enfermera. "Funcionó durante unos años pero me di cuenta de que no tuve la progresión deseada en el fútbol".

Pero se ha avanzado, en opinión de las jugadoras.

Desde 2017, Noruega es el primer país del mundo donde las mujeres de la selección nacional ganan lo mismo que sus homólogos masculinos.

Pese a las gradas todavía vacías a menudo, el dinero llega. Los patrocinadores se llevan la mano al bolsillo, dando a los clubes los medios para implementar "días profesionales" dedicados enteramente al entrenamiento de las niñas.

Más que las desigualdades salariales, son las pequeñas vejaciones diarias las que ofenden a Guro Bergsvand.

La ausencia de fisioterapeuta en los entrenamientos de las mujeres cuando la academia de benjamines de 12-13 años tiene el suyo, las presentaciones hechas para los chicos y que no se toman la molestia de adaptar a las mujeres... "Esas diferencias de trato duelen".

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2019-06-11T10:53:03-05:00

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2019-06-11T17:25:51-05:00

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Pierre-Henry Deshayes / AFP

Vida Social

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