La atleta Caster Semenya es obligada a medicarse para competir como mujer

La sudafricana produce más testosterona de la considerada normal para el género femenino, por eso la Federación Internacional de Atletismo le ha prohibido correr si no toma una píldora para reducirla. Los reglamentos tratan de forma diferente a los hombres

La atleta Caster Semenya es obligada a medicarse para competir como mujer
En su cuenta de Twitter Semenya escribió que "a veces es mejor reaccionar sin reacción".Afo

Esta semana, la atleta Caster Semenya sumó a su lista un nuevo triunfo: se impuso en los 800 metros femeninos de la Liga Diamante 2019, que se realiza en Doha. La dos veces campeona olímpica, batió el récord de la reunión con un tiempo de 1 minuto, 54 segundos y 98 centésimas.

A pesar de la victoria y su capacidad indiscutible, su destino es incierto, ya que tiene una condición conocida como hiperandrogenismo, por la cual produce más testosterona de la considerada normal para el género femenino. A las atletas con su condición, la Federación Internacional de Atletismo las obliga a medicarse y esto a ella no le parece correcto, razón por la cual puso un recurso en contra de la norma.

Esta misma semana, no obstante, el Tribunal Arbitral del Deporte rechazó el recurso.  La Federación Internacional de Atletismo recibió "con reconocimiento" la decisión "diligente y detallada" del tribunal, celebrando que el tribunal reconozca el carácter "necesario, razonable y proporcionado" de este reglamento, añadiendo que su entrada en vigor será el 8 de mayo.

En su cuenta de Twitter Semenya escribió que "a veces es mejor reaccionar sin reacción". La sudafricana podría presentar un nuevo recurso ante el Tribunal Federal Suizo, también con sede en Lausana. Sería la última jurisdicción, pero solo juzga sobre la forma, no sobre el fondo.

La ministra de Deportes de Sudáfrica, Tokozile Xasa reiteró sus críticas al reglamento de la federación, que, en su opinión, "pisotea los derechos humanos y la dignidad". El tribunal manifestó "serias preocupaciones sobre la futura aplicación práctica de este reglamento" y lo califica de "discriminatorio", pero "esta discriminación es necesaria, razonable y proporcionada para (...) preservar la integridad de las atletas".

En febrero, durante una semana, el Tribunal Arbitral del Deporte, máxima jurisdicción deportiva, estudió el recurso de la campeona sudafricana contra el nuevo reglamento de la federación que obliga a las mujeres "hiperandróginas" a reducir, a través de medicamentos, sus niveles de testosterona si quieren participar en pruebas internacionales desde los 400 metros a la milla (1.609 metros).

Tres puntos, sin embargo, provocan problemas, según los expertos: el primero es la dificultad para aplicar un principio de responsabilidad objetiva fijando un umbral de la tasa de testosterona a respetar, a continuación la dificultad de probar la verdadera ventaja atlética de las atletas con hiperandrogenia en las distancias de 1.500 metros y la milla, y finalmente los eventuales efectos secundarios de este tratamiento hormonal.

Para algunos expertos científicos privar a Semenya de competir debido a su tasa elevada de testosterona equivale a excluir a los jugadores de básquetbol muy altos. Adicionalmente, el profesor Chris Cooper, especialista en bioquímica, recordó recientemente que los resultados de Semenya fueron peores en cuanto fue obligada a medicarse para reducir sus niveles de testosterona.

Los reglamentos tratan de forma diferente de los hombres. A aquellos cuyos niveles de testosterona superen los que se considera normal se les permite someterse a exámenes que demuestren que es un asunto genético y se les concede un carnet que les permite competir y no ser sancionados por dopaje.

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