La odisea de 'Monos'

La película del director colombo-ecuatoriano Alejandro Landes Echavarría llegó a las salas de cine del país, luego de un largo recorrido por importantes festivales de cine, entre ellos, el de Sundance y el de Berlín.

'Monos' representará al país ante los Premios Óscar y los Premios Goya 2020. Por primera vez, Colombia le apuesta, con la misma película, a ambos galardones. Foto: cortesía.

Un grupo de adolescentes está a cargo de una rehén y una vaca lechera. Cuando la misión se ve en peligro, comienza un viaje que pone en riesgo su orden establecido y su hermandad. 

Monos es un poco El señor de las moscas, basada en la novela inglesa del mismo nombre y escrita por William Golding. También es un poco El corazón de las tinieblas, cuya historia transcurre  en el Congo y fue escrita por Joseph Conrad. Y tiene algo de Apocalypse Now, el clásico del director Francis Ford Coppola. Así describe el cineasta colombiano, Alejandro Landes, su tercer largometraje, luego de Porfirio y el documental Cocalero, sobre el dirigente boliviano Evo Morales. 

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Landes pensó en una historia que exploró los límites desde todo punto de vista. Solo para la grabación –que nos regala paisajes de Colombia nunca vistos en la pantalla–, el equipo debió enfrentarse a las duras condiciones geográficas del páramo de Chingaza y del río Samaná, a cinco horas de Medellín. “Me aterraba pensar que nunca lograríamos tener a toda esa gente en ese cañón selvático, donde habíamos construido un campamento militar y a donde llegamos haciendo rafting y llevando los equipos y los alimentos a lomo de mula. Los que estuvimos allí conocimos tanto nuestros límites físicos como intelectuales”, asegura Landes. 

Todos renunciaron, durante nueve semanas de rodaje, a las comodidades de la vida moderna. “La cinta nos hizo abandonar la cotidianidad, la domesticidad, la cama, el Internet, la señal del celular –cuenta el director–. Monos se convirtió en el mundo de cada persona que trabajó en la película”. 

 

“En Monos, la línea entre las víctimas y los victimarios se vuelve cada vez más débil y frágil”, explica Landes. 

 

Los monos son un clan de jóvenes adolescentes que han sido reclutados por un grupo armado al margen de la ley y que tienen dos misiones. La primera es cuidar a una rehén que ellos llaman ‘La Doctora’, una extranjera cuyo pasado no llegamos a conocer y que no sabemos por qué terminó secuestrada. Este personaje fue interpretado por la actriz estadounidense Julianne Nicholson, que se enamoró de la historia en cuanto la tuvo en sus manos. “Pensé que era salvaje, brutal y tan hermosa. Pero no me cabía en la cabeza cómo iba a ser el rodaje”, le dijo a Cromos. 

Julianne compartió set con el actor colomboestadounidense Moisés Arias –a quien conocemos por su papel en la serie Hanna Montana y en la película El juego de Ender– y con un grupo de actores naturales de diferentes zonas del país. “Buscamos en colegios y escuelas de teatro. Al final, nos decidimos por 30 chicos y con ellos creamos una especie de campamento básico a unas horas de Bogotá”, cuenta Landes. En las mañanas tomaban clases de actuación e improvisación, con la actriz argentina Inés Efron y, por las tardes, entrenamiento de formación militar, con Wilson Salazar, un excombatiente reinsertado, que también tiene un papel importante en la película.  Al final, ocho fueron los escogidos. 

La segunda misión de los monos es mantener con vida a una vaca. En este caso, la naturaleza adolescente –bajo circunstancias extremas, como la guerra y la violencia– los conduce a la anarquía, que provoca una serie de situaciones en las que la tensión no da un respiro. La película nos confronta con narrativas crueles y abrumadoras, muy cercanas a los  colombianos, aunque la historia nunca nos ubique en un lugar o en un tiempo determinados. 

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“Quisimos que el espectador no estuviera cómodo. Los personajes no son blancos o negros, no se sabe si los mueven intereses de izquierda o de derecha, y al final de cuentas no importa. Lo cierto es que la línea entre las víctimas y los victimarios se vuelve cada vez más débil y frágil”, explica Landes. 

“Los personajes no tienen plena conciencia de lo que es bueno o malo, son solo jóvenes que, por diferentes razones, han sido empujados a la guerra. Es algo que no solo pasa en Colombia, sino también en todo el mundo”, concluye Julianne. 
En Monos, la realidad llega a ser tan extrema y escalofriante, que parece casi una pesadilla –reflexiona su director–. Nos obliga a mirarnos al espejo para cuestionarnos quiénes somos, quiénes queremos ser y hasta dónde estamos dispuestos a llegar para alcanzarlo: “Una película que rompe los límites con razón, con preguntas”, añade Landes.

La cinta, que cuenta con el apoyo de Caracol Televisión, Dago García Producciones, Cine Colombia y Dynamo, se encuentra actualmente en las salas de cine y representará al país ante los Premios Óscar y los Premios Goya 2020. Por primera vez, Colombia le apuesta, con la misma película, a ambos galardones.

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Redacción Cromos

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