La verdadera causa de Herencia de Timbiquí

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La agrupación que fusiona música del Pacífico con géneros como el jazz y el funk, tiene una razón de ser noble.

La marimba de chonta es un instrumento que une a Guapi, Timbiquí y Tumaco. Kike Riascos creció frente a ella, tocándola, así tuviera que montarse en una silla para poder hacerlo. De todo los que interpretaban en casa sus padres, tíos y primos, él no soltaba los tacos. Los vino a dejar cuando se fue a estudiar ingeniería electrónica a Cali, en la Universidad del Valle. No contaba con que su fama de músico en su natal Guapi estuviera extendida entre los amigos que ya habían partido a la capital vallecaucana. En su encuentro, se les hizo raro verlo sin el instrumento. “Cuando llego me llaman de la Universidad Libre para una presentación. No podían creer que hubiera dejado la marimba en casa. Me acuerdo que fue tanta la presión, que la mandé a traer en avión”, recuerda Kike.

 Tras años de haber ocurrido, hoy confiesa que su idea en ese entonces era tocarla al regreso, en las vacaciones, pues en Cali sus manos estarían dispuestas para otras cosas. Sin embargo, el destino le tendió sorpresas, que no le arrebataron la aspiración de ser ingeniero.

En la misma Univalle el grupo de danza se fijó en su talento. Lo único que exigía Kike para golpear su marimba era ayuda con los gastos del transporte. Entonces la música la empezó a ver de otra manera, cuando participó en grupos como Kenyata, Canalón, Socavón y Cangrejo. Aún así, Kike no veía a la música como proyecto de vida. Le daba algo de miedo. Su futuro era la ingeniería. Pero lo que no se permitía soñar lo soñaban los de Herencia de Timbiquí.  “Con los chicos de Herencia empiezo a remar para el mismo lado. Ellos querían ubicar a la música del Pacífico en el mapa nacional. Por más complicado que fuera, estaban decididos a apostar por una carrera.  Te estoy hablando de 2008, hace casi una década”.  

Los chicos de Timbiquí eran el director Begner Vásquez y el vocalista William Angulo. En la banda mezclan marimba, bajos, saxofones, baterías, congas, trompetas. Son Pacífico sin ser puristas. “Nuestras canciones son sencillas, se pueden dedicar a la hija, a la mamá, al papá, a la novia. Además, como tienen marimba, se pueden bailar”, dice William. Recuerda que el principio fue duro; la situación insinuaba que no iban a ubicar la música del Pacífico en un café, en una tienda, en las emisoras, así como suena un vallenato. 

En trece años de trabajo, Herencia de Timbiquí ha editado los álbumes Tambó (2011) y This is gozar (2015). Entre la lista de premios obtenidos, la Gaviota de Plata del Festival de Viña del Mar (2013) es uno de los más significativos. Representa un quiebre positivo de una idea que nació en una de las regiones más olvidadas del país, a la que se accede por mar y por aire, porque no cuenta con vías. Solitos, a punta de talento, salieron en los medios.  

 

Timbiqui Pacifico.122

Timbiquí es un municipio que tiene 21.000 habitantes aproximadamente. La marimba de chonta es su instrumento musical representativo.

 

La coyuntura política que está viviendo Colombia, los de Herencia la ven como una oportunidad para que el Pacífico se visibilice. Apoyan la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC.  “Durante 52 años hemos estado jugados con la guerra. Lo peor que puede pasar es seguir recibiendo el chaparrón sin hacer nada, con todos los costos humanos y económicos que el conflicto tiene”, dice el director Begner.  “Confío en que en este gran paso se materialice la esperanza que no hemos perdido. Qué lindo sería viajar en carretera, ir a Timbiquí a visitar a la familia”, dice el marimbero Kike. “Estoy cansado de los fusiles. La paz es una oportunidad de cambio, tenemos que poner de nuestra parte, hay que ensuciarse las manos. Es muy fácil criticar frente a una cámara o desde un computador. ‘¿Qué hay que hacer?’, es la pregunta que nos debemos formular”, dice el cantante William. Quizás conocidos más en el extranjero que en su propio país, Herencia de Timbiquí espera ofrecer conciertos con mayor frecuencia en escenarios comunes para otros artistas: Cartagena, Barranquilla, Bucaramanga, Medellín, Cúcuta. 

El centralismo se siente en la música y ahí están ellos para sembrar y transmitir su herencia, por más trabajo que les cueste. 

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Fotos: David Schwarz.

 

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