'Las Cruces', el corto de Nicolas Boone rodado en Bogotá: ¿una radiografía marginal?

'Las Cruces' se presenta por primera vez el próximo 01 de octubre en Bogotá con función única en las salas de Cine Tonalá y de la Alianza Francesa, sede Centro.

Foto: Cortesía.

Una calle angosta y pintoresca deja ver a lo lejos los edificios del Centro de Bogotá, mientras un hombre sin camisa desciende. Cuadro a cuadro, las calles del barrio Las Cruces van dibujando las historias de algunos de sus habitantes en el corto dirigido por Nicolás Boone y producido por Noodles Production.

“Queríamos hacer una película en Bogotá. Con esta idea en mente, visitamos varios barrios de la ciudad. Y cuando descubrí Las Cruces supe que la película sería allí, porque hay algo especial que recrea una atmósfera muy viva e interesante de capturar”, afirma Boone.

Hacia el año 2015 el director francés llegó a Las Cruces buscando historias y personajes para ambientar el corto, que se presentará en el marco del Festival de Cine Francés y se estrenó en la pasada edición de la Quicena de Realizadores del Festival de Cannes. “Nosotros lo conocimos hace como cuatro años. El man llegó a decir que quería grabar y no le creímos. Se veía como un loco hablador. El año pasado apareció otra vez y nos volvió a buscar”, cuentan los raperos 3X y Batalla, integrantes del grupo CESCRU ENLACE, quienes participaron en una de las tomas de la Plaza de Mercado del barrio, interpretando la canción “Las Cruces”.

“Realmente no tuve que seleccionar o elegir a mucha gente, para ser honesto. De hecho, me di cuenta de que es importante que algunas personas cuenten sus propias historias y sean ellos mismos. Por eso, no dirigí a los actores y nunca les dije lo que tenían que decir. Simplemente tuve una buena relación con ellos e improvisaron los diálogos a partir de sus experiencias de vida - agrega Boone y añade - para mí, el cine es una manera de ver el mundo, es por eso que quería mostrar el lugar al que no queremos ir o no queremos ver”. Y claro, con actores naturales y habitantes del barrio se construye solo una de las realidades que a diario se vive en Las Cruces. Ante este enfoque el corto va quedando reducido a una radiografía más de la violencia, la delincuencia y la marginalidad del barrio. No hay una propuesta nueva a la historia que se ha contado desde la Colonia, cuando Las Cruces era habitado en su mayoría por indios y mestizos y era considerado un barrio obrero que representaba babarie y decadencia para la burguesía.

Boone ha sido director de cortometrajes como “Hillbrow: The danger zone some call home” (2014) o “Kliptown Spring” (2012), en los que retrata lugares marginales del mundo y con los que ha participado en importantes festivales de cine. “Él como venía con cámaras lujosas era muy posible que si no lo veían bien rodeado, lo robaran; y como está mal visto que anden, como otra gente, con policías para todas partes, contrataron a otros muchachos que en algún momento habían tenido sus vueltas y que ya están fuera de eso, pero que tienen un respeto cabrón en el barrio. Entonces llamaron a todos esos parceros, les dieron trabajos de seguridad y a esos manes no se les perdió un tornillo. Hubieran podido contratar a otra gente y no, le dieron ese trabajo a los manes, eso me pareció bueno" cuenta Batalla, "y claro, a la gente también le pareció una chimba porque se iban a ganar un dinerillo, pero nadie se dio cuenta del daño colectivo que generaron, porque esa no es la única realidad de Las Cruces y el man hizo las cosas a un solo color, a un solo punto de vista. Aquí en el barrio también hay oportunidades de hacer las cosas diferentes”, agrega 3X. “La gente que no conoce Las Cruces se va confundir porque también hay escenas que no se hicieron en el barrio. Se me hace como cuando esta gente de Hollywood habla de Colombia y graban en México, con arena y gallinas corriendo. La gente de afuera dice: ‘uy, esos manes están mal’ y no van a querer venir”, afirma Batalla.

Lo cierto es que todo el que ve el corto queda con aire de desazón y quizá es este otro de los casos que ya en los 70 Carlos Mayolo y Luis Ospina habían evidenciado en su corto: “Agarrando pueblo”, que pueden ver en Youtube, en el que simulan hacer un documental sobre los cineastas de la porno-miseria, de oportunistas que vienen a retratar realidades socio-políticas con el fin de ganarse premios en Europa. “Naden un poquitico y vengan por la plata”, le dice Richard, el director del documental que Ospina y Mayolo están recreando, a los niños desnudos que filma en el monumento La Rebeca en Bogotá. ¿No estamos muy cerca de esto? Es este otro caso en el que la miseria se convierte en espectáculo para el Primer Mundo, como bien quedó plasmado en el texto escrito por Luis Ospina y Carlos Mayolo con motivo de la première de la película en el cine Action République en París: “La miseria se estaba presentando como un espectáculo más donde el espectador podía lavar su mala conciencia, conmoverse y tranquilizarse (…) [esa es] la explotación que hay detrás del cine miserabilista que convierte al ser humano en objeto, en instrumento de un discurso ajeno a su propia condición”.