Las mujeres del FICCI

Laura Tobón, protagonista de 'Los días de la ballena': “Esta película es calle en todos los sentidos”

La ópera prima de la colombiana Catalina Arroyave hace hoy su debut en el Festival Internacional de Cine de Cartagena. Pero también lo hace Laura, la paisa de 24 años que se enamoró de la actuación gracias al personaje de Cristina, la protagonista de la historia.

Foto: cortesía.

Desenfadada, parchada, dedicida. El trío de adjetivos que se vienen a la cabeza cuando uno se sienta a hablar brevemente con Laura Tobón, la joven paisa que interpreta a Cristina en Los días de la ballena. Aunque nunca se le había pasado por la cabeza ser actriz, la vida le calló la boca y de qué manera. Su debut lo hace en el cine de la mano de Catalina Arroyave y con un protagónico que además, tiene mucho de ella: lleva a Medellín en las venas. 

Cris es una chica que vive en uno de los barrios privilegiados de la ciudad, aunque siente más cerca la comuna. Junto a Simón (David Escallón), recorren las calles para pintar los muros con sus graffitis. La lucha territorial entre bandas trata de poner límites a su forma de expresión pero eso no los intimida. Hasta que dibujar una ballena gigante sobre un mensaje intimidatorio se convierte en detonante. 


¿Ya tuviste la oportunidad de ver la película?

Aún no y tengo todas las expectativas del mundo porque primero fueron tres meses de preparación, tres meses en los que tenía a Cristina en la cabeza, tres meses en los que comìa, desayunada  e intentaba pensar como lo haría esta pelada. Luego, cinco semanas en los que fui Cristina cada día durante 12 horas. Por fin tengo la oportunidad de verla con cierta distancia, de verla como un personaje en sì misma. 

¿Cómo llegaste a formar parte de este equipo de trabajo?

Yo no soy actriz. Soy comunicadora audiovisual y durante toda la carrera me dediqué a escribir guiones. Siempre decía que iba a permanecer lo más lejos que se pudiera de una cámara. Hasta que me contactaron por medio de mi instagram. Lo dudé mucho pero al final me decidí. Fui al casting a regañadientes y ya no salì de ahí. 

¿Cómo fue el proceso de preparación antes de empezar a grabar la película?

Fue intensivo. Primero nos preparamos para ser grafiteros. Ni David ni yo lo habíamos hecho antes, entonces fue aprender desde cero y con los más tesos del graffiti en Medellín. También tuvimos que aprender a conocernos desde la corporalidad y eso fue de lo más importante porque yo pensaba que era muy teso tener que expresar por ejemplo rabia si yo no la sentía en ese momento, o tristeza. ¿De dónde la iba a sacar si ese día no la sentía? Luego entendí que no siempre tenemos que recurrir a los recuerdos para acceder a esas emociones cuando actuamos, porque además de ser doloroso a veces es desgastante, sino que también podemos hacerlo por medio del cuerpo, de la respiración, de apretar las manos, de calentar los pies, de entrar en unos estados más fìsicos. 

 

¿Ustedes trabajaron sobre un libreto?

No. Nunca tuvimos un guión en nuestras manos. Cata nos narraba de qué iba el día a día de los personajes. Nosotros vivimos la película antes de grabarla y en orden cronológico. Construimos los personajes sobre la marcha pero siempre de manera colectiva. 

Siento una vibra muy parecida entre Cristina y Laura. ¿Qué tanto tienen en común?

Varias cosas. Una es crecer como mujer en Medellín, en medio de estereotipos y con ganas de no caer en ellos. Con la necesidad de reaccionar por medio del arte hacia lo que tenemos que reaccionar, y en esa lucha constante de definir quiénes somos y defenderlo a toda costa. En eso Cristina y yo estamos igual.

Lo otro es en el amor por la calle. El callejeo. Esta peli es calle en bicicleta, calle caminando, calle en todos los sentidos. Y eso soy yo. 

 

¿De qué manera has vivido Medellín a pesar de la violencia?

Yo ando en Medellín por todos lados. Con miedo, pero aparentarlo no tenerlo. He aprendido que uno debe tenerse confianza para que los demás le crean esa confianza. Yo tengo cancha en la ciudad, no me da miedo meterme en muchos sitios. Me gusta estar en el centro, me gusta estar en el Poblado, me gusta estar en Laureles, me gusta ir a Envigado, me gusta subir a Santa Elena. Yo me he dedicado a que Medellín sea mía.  

¿Qué reflexiones te dejó la historia de Los días de la ballena?

Una es que la película me permitió reafirmar que Medellín es mía y la puedo hacer mía también a través del grafiti. Si yo tengo una frase en la cabeza puedo ir a comprar una lata y ponerla en un muro para que mucha gente la lea. Esa apertura a los muros, a la ciudad, al asfalto, a la noche, la peli me la puso en bandeja de plata. 

Los días de la ballena también me acercó al mundo de la actuación que me pareció precioso. Para las clases de actuación se sintieron como sesiones de psicología. Fue terapéutico. Me ayudó a conocerme y me abrió a una cantidad de posibilidades que no esperaba. Por medio de la actuación puedo aprender lo que sea, esta vez fue a grafitear, pero si me dicen tienes que cantar, de una, tienes que manejar una moto, ¡enséñenme! Yo todo lo hago. 
 

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Redacción Cromos

Vida Social

Laura Tobón, protagonista de 'Los días de la ballena': “Esta película es calle en todos los sentidos”

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