Manuela y Bolívar, amantes de la libertad

Bolívar es la nueva apuesta de Caracol Televisión. Los colombianos conocerán la vida del Libertador de América en una historia que reivindica el papel de Manuela Sáenz y otras figuras femeninas en la campaña independendista.

Shany Nadal y Luis Gerónimo Abreu son los protagonistas de la serie Bolívar. Fotos: cortesía Caracol Televisión / Ramiro Ayerbe

Fue el señor Larrea quién presentó a la señora de Thorne al que ya se le llamaba ‘su excelencia el general Simón Bolívar’, Libertador engreído de toda nuestra América. Y fue vernos, escrutar tus ojos atormentados por relámpagos (y que miraras también mis negros ojos, necesitados, por supuesto, de todos tus relámpagos), para saber en un instante que se incendiaría la noche de puro ardor en nuestras almas. Nunca hubo necesidad de decir nada, mi Simón danzante. El amor es un silencio más hondo que los otros. Al apretar mis manos, me deseaste hasta el fondo de todos mis abismos.

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En el 2016, a la actriz ecuatoriana Shany Nadan le llegó el rumor de que Caracol tenía la intención de hacer una serie sobre la vida de Simón Bolívar. Desde ese momento, ella supo que tenía que ser Manuelita Sáenz. Escribió su propósito en un papel y lo pegó en un corcho sobre la pared, de esos en los que la gente suele colgar fotografías de los lugares que quisieran visitar o los sueños que les gustaría cumplir. 

Sin tener la certeza de que la producción se llevaría a cabo, o de si se interesarían en su perfil –Shany ya tenía una carrera consolidada en su país, pero hasta ese entonces solo había aparecido en pequeños papeles en Colombia–, comenzó a leer e investigar sobre la heroína ecuatoriana que había conocido y admirado desde el colegio. 

En el 2017, Caracol confirmó que haría una audición para encontrar a los protagonistas de la serie. Shany, que ya llevaba poco más de un año estudiando el personaje, grabó un videocasting y se tomó unas fotos caracterizada de Manuela, con la esperanza de ser tenida en cuenta. Finalmente, recibió la llamada para presentar una prueba en Bogotá. Su compañero de casting fue el actor venezolano Luis Gerónimo Abreu. Tres meses después, el proyecto tuvo a su Bolívar y a su Manuela. 

“Fue una de las experiencias más mágicas y místicas de mi vida. Me permitió conocer acerca de mi historia, pero también de la posición de la mujer en esa historia. Tuve la oportunidad de crear y vivir una Manuelita distinta, nunca antes vista o leída, y que le hace justicia a todo lo que ella significó”, le dijo Shany a Cromos. 

 

 

Manuela, la revolucionaria

A Lima llegó también, como un murmullo de nuevas inquietudes, el oleaje agigantado de la guerra. También llegó el eco de tus heroicas hazañas, llegó tu nombre, la música perturbadora de tu causa. Llegó el grito de los hombres y los pueblos buscando una nueva y poderosa razón para soñar una patria y construirla (…) Era un llamado irresistible y seductor, una voz de alerta gritando y llamando a la conciencia. Yo tenía abiertas, en mis recuerdos, las imágenes terribles de esos días en donde, en Quito, fusilaban a los nuestros. Rescaté entre mi memoria los cadáveres, los patíbulos, los cuerpos apaleados, las cabezas cortadas, las ofensas, los ultrajes, los escarnios, la venganza, la humillante condición de americana. Y supe que esa guerra, que era tuya, era también nuestra, era mía.

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La historia se ha encargado de dejar a Manuela Sáenz en el papel de la ‘amante de Simón Bolívar’. Para Juana Uribe, la guionista de la serie, esta concepción es el producto de una mirada masculina que ha puesto en un segundo plano su verdadero papel. “Ella no era la amante de Bolívar, yo diría que, más bien, él era la amante de Manuela. Ella estaba casada con un inglés llamado James Thorne. Y Bolívar, por su parte, era soltero”, explica. Por eso, el gran reto de Juana y su equipo fue mostrar, en paralelo, la vida de Manuela antes de aparecer en la vida de El Libertador. 

“Nos preguntamos, ¿dónde estaba y qué hacía Manuela antes de conocer a Simón Bolívar?, ¿Quién era en realidad ella? Y resulta que fue una mujer que pasó su infancia en un convento, discriminada por ser la hija natural de un español con una criolla. Rebelde a morir. Cuando ella conoce a Bolívar, él ya tenía una condecoración, hacía parte del Ejército y era un personaje de gran relevancia. No se trató del encuentro del general con una simple mujer, sino de dos personajes de interés y carisma”. 

 


 

Bolívar: el hombre

Cuántas veces, Simón en la derrota, Simón, el desolado, fuiste, mucho más que amante, el hijo abandonado y el hijo imaginado que en mí encontró refugio y fortaleza, el niño que se anudó a mi cuerpo para volver a creer en la esperanza. Cuántas noches me bebiste la sangre y el espíritu para resucitar triunfante. Simón, tal vez para ti he sido madre, y a ti te pertenece mi leche maternal y mi vientre con toda su ternura.

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La serie comenzó a tomar forma con un mapa del tiempo que, entre historiadores y Juana Uribe, armaron para recoger los pasos de Bolívar, Manuelita, Santander y otros personajes relevantes de la época. Luego fue el momento de alimentar a cada uno de ellos desde lo íntimo, desde lo que escapa a los libros de historia. Desde su humanidad. Ahí entró la magia de la ficción, aunque no se trató de una ficción al azar. 

“Conté con un equipo de diferentes disciplinas, entre las que se encontraba un psicoanalista que nos ayudó a leer lo que había detrás del héroe que todos creemos conocer. Nosotros sabíamos, por ejemplo, que el gran maestro de Bolívar fue Simón Rodríguez, y que este, a su vez, fue un gran admirador de Robinson Crusoe. Entonces, asumimos que su enseñanza estuvo influenciada por la necesidad de aprender de supervivencia y del desapego, porque él fue un joven que tuvo muchas pérdidas a lo largo de su vida. Así empezamos a construir su personaje y el de la gente que estuvo a su alrededor”. 

El venezolano Luis Gerónimo Abreu, que interpreta a Simón Bolívar, en sus años de adultez, cree que cuando se trata de un personaje tan interiorizado en el público, es imposible hacer a todo el mundo feliz. “Tuve que hacerle mucho caso al instinto para intentar entender al ser humano más allá del héroe. De Bolívar me asombró su capacidad de analizar y la pasión con la que llevó a cabo su visión, una pasión que muchas veces rayó en la obsesión y hasta en la locura. Él fue un hombre que nunca paró y que también cometió muchos errores. Eso es bueno, porque lo baja del pedestal y lo convierte en un ser más cercano. Sus errores hacen que lo admire aún más, porque nos lo regalan más humano”, afirma. 

 



Las mujeres que rescató Juana Uribe

Quiero un poco de mi vida separada de la tuya. Tal vez sea un imposible, pues tu ausencia es mi memoria y me posee, y al poseerme me lastima y al lastimarme me hincha mis propios ojos y mis propios recuerdos de vacío. Pero quiero un poco de existencia que sea solamente mía, mía como esta soledad arruinada y florecida entre sus agresivas y abrumadoras podredumbres. Quiero eso. En este preludio esclarecido de mi muerte, busco ese instante de existencia para recorrerme, para reconstruir con pedazos y fragmentos algo que fue mío y que me fue arrancado por la voracidad maravillosa de tu amor y, sobre todo, por la voracidad de tu gloria avasallante.

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Una de las grandes obsesiones de Juana Uribe fue poner en un primer plano a las mujeres que hicieron parte de la vida de El Libertador y que hicieron posible el sueño independendista. Las historias fueron brotando a medida que la investigación histórica iba avanzando, así que se propuso hacerle justicia a cada una de ellas. 

“La mamá de Simón Bolívar, por ejemplo, no fue solo la mamá de Simón Bolívar –cuenta Juana–. Fue una mujer que quedó viuda con cuatro hijos y una cantidad enorme de tierras y haciendas que debió sacar adelante. Además, estaba enferma. Ahí hay una historia a la que debíamos dar relevancia. También está Jonatás, que no era solo una esclava, era la hermana de Manuela y se involucró en la causa, tanto como lo hizo ella. Está documentado que las mujeres jugaron un papel muy importante en la época. No solo cocinando, curando heridos o acompañando a los hombres, sino también en el frente de batalla. Tratamos de reconstruir muchos de esos personajes femeninos que quedaron rezagados en la historia”, agrega la guionista.

 

Sobre la serie

La serie se grabó en algunas de las ciudades coloniales más importantes de Colombia. En la proeza de recrear el recorrido de Bolívar, de Venezuela hasta Bolivia, sirvieron de escenario Cartagena, Santa Marta, Barichara, Villa de Leyva, Monguí y Popayán. 

“El elenco estuvo conformado por alrededor de 400 actores y más de 8.000 extras. Solamente para la batalla del Pantano de Vargas, duramos 13 días grabando con 250 extras diarios, para revivir tanto al Ejército español como el libertador”, explicó Asier Aguilar, el productor general de la serie. 

El paisaje también fue un elemento protagonista. “Grabamos en los Llanos, cerca a Yopal, en un pueblo que se llama Maní, para hacer el inicio de la ruta libertadora. Estuvimos también en el Parque de Los Nevados para filmar el legendario paso del ejército de Bolívar por el páramo de Pisba. Pasamos por todos los pisos térmicos. Pero, a pesar de las inclemencias del clima, el equipo creyó y trabajó muy fuerte para sacar el proyecto adelante. Espero que tengan esa impresión cuando salga al aire”, afirmó Aguilar. 

Tras ser estrenada en Netflix, el pasado 21 de junio (fuera de Colombia), Bolívar estuvo durante varios días dentro de las primeras diez búsquedas en Google a nivel mundial. “Eso es lo que uno espera que la televisión haga: generar curiosidad. Y Bolívar ha puesto al mundo entero a preguntarse por este personaje”, concluye Juana. 

Para Luis Gerónimo, tener la serie en más de 190 países, que la gente se enamore de Bolívar y de Manuela, y quieran leer más sobre ellos y sus hazañas es ganancia para nuestra historia y nuestro continente.

 



 Y es hermoso y estimulante desde este umbral agónico reconocer, mi Simón amado, que ese amor nuestro, erótico y enloquecido, apasionado y soberbio, participó de la misma euforia libertaria con la cual tus sueños y desbordados delirios acabaron engendrando un mundo que aún era virgen y primitivo para acoger en sus entrañas las potencias embriagadoras de la libertad. Nuestro amor constituye también parte no valorada de esa gran epopeya con la cual parimos en esta parte del mundo una criatura anhelante de renovar y transformar la vida. Por eso mismo, y con los retazos de una vanidad que aún aletea entre mis actuales ruinas, yo puedo proclamar y reclamar, para mi pequeña e inadvertida gloria, el orgullo de haber sido libre, tanto en la vida como en el amor.

*Los extractos hacen parte del libro La otra agonía: La pasión de Manuela Sáenz, del escritor payanés, Víctor Paz Otero.


 

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Diana Franco Ortega/ @dianafortega

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Manuela y Bolívar, amantes de la libertad

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