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Redacción Cromos / 18 May 2022 - 3:30 p. m.

Óscar Pantoja: “Madre es una novela que combina terror y reflexión”

En esta charla el autor de Madre habla de la elaboración de su novela, de su recorrido como autor de cómics y de sus próximos proyectos.
Está preparando una novela gráfica y el guion de una película.
Foto: Felipe Camargo
Óscar Pantoja prepara otra novela gráfica y el guion para una película.
Óscar Pantoja prepara otra novela gráfica y el guion para una película.
Foto: Tatiana Córdoba

¿La novela y el cuento siempre han estado presentes o de un tiempo para acá te consagraste a estos géneros?

Desde niño la literatura ha estado presente, mi madre me leía poemas y yo me los grababa de memoria. Antes de ser guionista quise ser novelista, pero ocurre algo, y es que lentamente fui uniendo la literatura con la cinematografía, entré a estudiar cine, y ahí entendí los mecanismos de su narración desde la escritura hasta la concepción con la cámara.

Al final, la literatura siempre ha estado conmigo. El escritor y el guionista trabajan con el mismo elemento: la condición humana, que es como el barro con el que van a construir las historias.

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¿Qué nos puedes anticipar de Madre?

Quería hacer una historia que tuviera terror, aventura, reflexión social y elementos paranormales, entonces por eso es una combinación de varios géneros que se van articulando a través de los personajes, en este caso de la protagonista, que intenta salvar a su madre del maltrato de su padre. En sus vidas ocurre algo extraordinario y no pueden huir. Invertí mucho tiempo construyendo los tiempos, son bastantes niveles y voces, pero el ritmo ayuda al lector a entenderla.

¿Cada cuánto y en qué momento escribes?

Es muy corriente, es como el horario de un trabajador que se levanta temprano a escribir toda la mañana. Lo hago por tandas de 45 minutos, descanso 10, camino un poco, vuelvo a tomar otros 45 minutos y así voy de forma circular hasta el mediodía.

Cuando tengo un proyecto cinematográfico, novela o cómic la disciplina es igual, la dinámica es la misma. En la noche ya mi mente está cansada, aunque al final del día pienso en las ideas, las apunto y luego las escribo.

Entre tus obras están Gabo, memorias de una vida mágica; Tumaco; Rulfo, una vida gráfica y la adaptación de Tanta sangre vista. ¿Cuál es la diferencia entre escribir novela gráfica y una historia como Madre?

Las palabras me crean las imágenes, los personajes y la atmósfera. La estructura tiene que estar completamente clara para poder escribir una historia. En el cómic es igual, pero la imagen con la línea, la textura y el entramado me cuenta cómo es el ambiente, las situaciones y los personajes.

En realidad, la imagen es otra forma de texto. En la literatura no la tengo para crear ese texto, entonces me toca describir y explicar sus pensamientos. Ambos lenguajes no riñen y no tienen una diferencia tremendamente notoria.

¿Quiénes son sus referentes literarios?

Desde niño me acompañan los clásicos Dostoievski, Kafka, Cortázar Rulfo, García Márquez y Virginia Woolf, y a partir de ellos fui ampliando el panorama para poder comprender qué es contar una historia. Para Madre tengo mis referentes, en este caso leí a Hertha Müller, Elfriede Jelinek, Dolores Reyes y Han Kang. Esta última escribió un cuento en el que una mujer sufre una transformación, que es lo mismo que ocurre en Madre. Después de leer a estas narradoras entendí que lo mío va por el camino de la coreana Han Kang. A partir de la lectura de la novela La vegetariana empiezo a trabajar.

¿Qué buscas en tus piezas literarias?

Toco varias temáticas, dependiendo del lenguaje en el que esté trabajando. Cuando hago literatura infantil abordo los gozos y los problemas de la infancia, en el cómic mi afán por entender el mundo se despliega en historias como la de Rulfo o La vorágine. En la literatura trabajo temáticas bastante oscuras, entro directamente en los hilos de la naturaleza y trato de encontrar de dónde salen la violencia y el ejercicio de poder sobre el otro.

Eres conocido por tus memorias de Gabo, sin embargo, de todos los cómics que has escrito, ¿con cuál te quedas?

Tengo una gran cercanía con Rulfo, una vida gráfica, por la dificultad en la escritura del guion y por intentar entender el universo del escritor mexicano. Hacerlo nos dio placer estético y artístico a mí y al dibujante Felipe Camargo. Es una obra compleja, difícil, que en el fondo guarda unos elementos de riqueza humana inmensos.

¿Cómo profundizas las historias? ¿Investigas primero?

Nada surge de la generación espontánea, sin investigación no puedo sentarme a escribir. Si no investigas y te sientas a escribir, todo se vuelve genérico, es decir, se convierte en un estereotipo, pero si tienes una investigación y un conocimiento particular, y vas a narrar algo particular, ya no es genérico. Esos rasgos únicos permiten que las novelas no sean estereotipadas y sean comprendidas desde un punto de vista más amplio.

La ciencia ficción y el terror vuelven a vivir otra edad de oro. ¿Cómo te va con los géneros? ¿Cuál es tu relación con ambos?

Los géneros me encantan, la ciencia ficción me resulta fabulosa. Todos son la base de la construcción de una historia que ya no se mueve en uno solo, sino en varios. En las narrativas surcoreanas la comedia se mezcla con la ciencia ficción, con lo fantástico y el terror. Los géneros ahora no son puros, el cruce de ellos nos da una riqueza inmensa para escribir historias. Guillermo del Toro lo hace en El Laberinto del Fauno o en una película de Alex de la Iglesia. En ambos directores encontramos el contexto de lo que confluye en una historia.

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