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hace 56 mins

Párenla con Maluma: ¿por qué se despeinan sus críticos si es solo un reguetonero?

Este es un llamado a respetar el gusto de los demás, pues somos libres de elegir y valorar la música que corre por nuestros oídos y nos eriza la piel, así sea la del cantante paisa.

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Que los niños en los colegios están creciendo con la letra de Amigos con derechos en sus corazones. Es cierto ¿y qué?

Que los menores ahora sólo sueñan con ser reguetoneros o futbolistas. Es verdad, e intuyo que, si Rodolfo Llinás fuera tan famoso como un artista urbano producido por Sony, también habría mucho niño soñando ser él.

El tema Mala mía es una burla de Maluma a  los que lo tildan de machista. El intérprete paisa es el primero en darse cuenta de su enorme público fiel, que está lejos de entrar en el debate en torno a sus canciones. Sabe que no les importa, encuentra una oportunidad de negocio en aquellas personas que privilegian el sexo explícito y ramplón.

Y es respetable que no les importe, cada uno es libre de elegir y valorar la música que corre por sus oídos y eriza la piel.

No está errado el que vuela de emoción con Bella o la ochoscientos millones de veces reporducidas Cuatro babys. Digo yo que su sensibilidad está al mismo nivel que el entendido amante de la música clásica.

El que no esté de acuerdo con esta afirmación sufre de “aburguesamiento intelectual”, es de los que estratifica el gusto.

Este es un llamado a respetar los gustos de los demás. Maluma encarna los valores hegemónicos actuales: éxito, pinta y dinero. Y eso, gústele o no, pega muchísimo.

Que el reguetón es basura... no lo sé, si lo fuera ¿qué hay de malo en eso? ¿Habría que abolirlo?

A Juan Luis Londoño (así se llama Maluma) nadie le quita lo bailado. Déjenlo en paz, que la siga rompiendo aquí y en el exterior (Le puede interesar ¿Qué hacer cuando los hijos varones piden de regalo muñecas y ollas?).

Ojalá todos la rompiéramos en lo que hacemos.

Eso sí, cruzo los dedos para que nunca la pongan en un bus que vaya de Cali a Bogotá o que el conductor de Uber que esté en un trancón capitalino no vaya a ser su fanático, porque le sugeriría de modo sutil que apague el radio o cambie de emisora.

Si no lo llega a hacer, pensaré en Maluma como Juan Luis Londoño, para tener la distancia necesaria y reconocer que hay un valor en él porque no debe ser fácil conquistar los corazones reguetoneros de Colombia.   

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