Carlos Torres Tangarife / 26 May 2018 - 12:26 a. m.

“Yo quiero llevar primero el apellido de mi madre. De segundo sí el de mi papá”

En Colombia se privilegia el de los hombres a la hora de registrar a un bebé. La mujer puede priorizar el suyo solo cuando no hay padre reconocido.
“Yo quiero llevar primero el apellido de mi madre. De segundo sí el de mi papá”

Carlos Torres Tangarife

“Yo quiero llevar primero el apellido de mi madre. De segundo sí el de mi papá”

Porque me identifico con el apellido de mi mamá, a veces imagino una vida en la que me llamen siempre Tangarife en vez de Torres. Al ser Tangarife un apellido sonoro y raro, algunos profesores en el colegio se saltaban sin querer el de mi papá. Cuando decían “¡Tangarife!”, me daba una alegría secreta y victoriosa, era una manera espontánea de honrar a Fabiola Tangarife Echeverri, mi madre.

Juan Pablo Pantoja Ruiz hizo una pasantía en el Consulado de Colombia en Argentina y se encontró con madres solteras que querían darles sus apellidos a sus hijos, aunque ellas conocieran a los padres. El futuro abogado les explicó que no podían hacerlo por una prohibición legal. Pantoja Ruiz hurgó en la jurisprudencia y se encontró con el artículo 1 de la ley 54 de 1989: “En el registro de nacimiento se inscribirán como apellidos del inscrito el primero del padre seguido del primero de la madre, si fuere hijo legítimo o extramatrimonial reconocido o con paternidad judicialmente declarada; en caso contrario, se le asignarán los apellidos de la madre”.

 Dicho artículo, además de castrar la posibilidad de elegir entre dos apellidos, plantea otro problema para las mamás, sobre todo a las que sospechan que el papá no se responsabilizará por el hijo. Pantoja Ruiz lo explica: “A una madre soltera le toca elegir entre criar el hijo sin ningún tipo de ayuda económica o reconocer la progenitura del varón, para poder iniciar un proceso de demanda de alimentos, que únicamente responde económica y no afectivamente. ¿Es justo que el hombre sea quien dé el primer apellido, a pesar de que quizás no haga parte de la crianza del bebé?”.

En el 2017, la Corte Constitucional recibió una demanda contra este artículo, redactada por el propio Pantoja Ruiz. De tumbar esta prohibición, que atenta contra el derecho a la igualdad, por fin podremos optar por el Tangarife Torres, como me hubiera gustado a mí.

 

Juan Pablo Pantoja Ruiz. Estudiante de Derecho. Ciudadano demandante

“El proceso va bien. Por reparto quedó en el despacho de un abogado liberal. Ya intervinieron importantes instituciones, como las universidades Externado, La Sabana, Nacional y el Instituto Colombiano de Derecho Procesal. De cambiar las cosas, sin duda alguna sería un paso enorme hacia la igualdad, se acabaría la ficticia dirección del hombre sobre la familia. Nadie estará obligando a que el apellido de la madre vaya primero, quienes quieran apegarse a la tradición podrán hacerlo”.

 

Ángela Anzola de Toro. Secretaria Distrital de la Mujer

“Dicho cambio significaría un avance normativo, en la medida en que madres y padres de las niñas o niños, de mutuo acuerdo, decidirían el orden de los apellidos. Esto tendría una repercusión social, ya que habría un cambio de pensamiento frente a la importancia que se le ha dado al apellido paterno y su figura en la toma de decisiones. Es un paso a favor de los derechos de las mujeres, en la medida en que constituiría un mecanismo de reconocimiento de la labor de las mujeres como madres, siempre y cuando ello no se convierta en un simple cambio formal de normas, sin que se avance en la afirmación, el reconocimiento y el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres y de su ciudadanía”.

Catalina Ruiz Navarro, columnista

“En la Constitución está consignado el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Eso incluye el derecho a nombrar a tu hijo o hija como quieras. Paradójicamente, el sistema beneficia los linajes paternos y refuerza la idea de que una persona con padre y madre tiene una familia ‘normal’, mientras que una persona que solo lleva el apellido de su madre ‘no tiene papá’. Son estigmas absurdos. Con mi esposo hemos discutido el asunto y hemos decidido que, si llegásemos a tener una hija o hijo, le pasaríamos de primero uno de mis apellidos. Esto ya es legal en México y ojalá pronto lo sea en Colombia”.

Diego Romero Varón, publicista

“Quise que mi hijo llevara primero el apellido de su madre, que es Ospina. Cuando fui a la notaría, me dijeron que no está permitido hacerlo. En mi familia recibieron mi idea como una mala noticia, pero quería decirle a mi hijo que las mamás y los papás tienen los mismos derechos. Su nacimiento fue traumático. Mi esposa tuvo que sobrevivir a dos operaciones complicadas. Al final lo del apellido no importó. Por suerte ella está viva. Poder elegir es un acto simbólico que entraña un pedido social, acorde al tiempo en el que estamos parados”.

 

María Fernanda Cabal, Representante a la Cámara por el partido Centro Democrático

"Estaría de acuerdo. Me cuestiono por qué a las mujeres le toca los nueve meses de embarazo, el parto, la amamantada, prácticamente hacerse cargo de la crianza, y, además de todo, el bebé lleve primero el apellido del padre. No creo que la ley tenga un rasgo machista, obedece más bien a una tradición hispánica. Tampoco es un tema para convertir en debate. Yo no me lo cambiaría, pero valoraría que las nuevas generaciones pudieran hacerlo sin impedimento".

 

Foto: Istock

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