15 años después....

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Este viernes se cumplen tres lustros de la goleada sobre Argentina en Buenos Aires y cinco protagonistas de aquella tarde, la recordaron para El Espectador.

La historia, esa que Diego Maradona se encargó de recordar horas previas a aquel Argentina-Colombia del 5 de septiembre de 1993, fue la misma que permitió inscribir esa fecha en los anales del fútbol nacional. Y lo hizo en cinco capítulos de tres autores diferentes: Freddy Rincón, Faustino Asprilla y Adolfo Valencia.

Ellos los firmaron a puño y letra, o mejor a pie y gol, pero lo hicieron gracias al esfuerzo de todo un equipo, vestido de amarillo, azul y rojo, que se encargó de profanar un templo, hasta ese momento sagrado. El 5-0 en el Monumental de Núñez resultó ser más que un sello al visado estadounidense porque para unos bendijo la mejor generación de futbolistas colombianos, mientras otros lo califican de maldito por lo sucedido en el Mundial del 94, pero en lo que todos coinciden es que fue tan histórico como inolvidable.

Faustino ‘El Tino’ Asprilla

“El 5-0 es un simple número”

¿El 5-0 marcó un antes y un después en su carrera?

Marcó la carrera de todos los que estuvimos ahí, porque a medida que pasa el tiempo se vuelve más histórico. Nadie pensó que seríamos capaces de ganar un partido así y con tanta contundencia, era difícil de creer. Lo más importante no  fue tanto el resultado sino haber clasificado directamente a la Copa del Mundo. No pensábamos en los cinco goles sino que ya evitábamos el repechaje con los australianos.

¿Después sí le dio la importancia que tenía?

Para mí el 5-0 es un simple número, que en su momento fue importante para nosotros, porque aprovechamos las oportunidades de gol que tuvimos. Fue una tarde perfecta que a mí no me hizo daño. Habitualmente los mundiales se juegan un año después de terminada la eliminatoria y tal vez si hubiese sido en seguida la Copa del Mundo, habríamos hecho algo mejor en Estados Unidos.

¿Qué recuerdo tiene del festejo?

Lo del Monumental en medio del festejo, ni me di cuenta que nos aplaudieron, mientras que el recibimiento en El Campín, con el presidente y todo, es de las cosas más lindas que me han podido pasar en mi carrera.

¿De tantos compañeros argentinos que tuvo, cuál le habló más de ese partido?

Sensini cuando llegó al Parma me dio las gracias porque después del Mundial de Italia no había vuelto a la selección y con la goleada, lo llamaron de nuevo y fue a la Copa del Mundo del 94, entonces me decía, por ustedes me convocaron de nuevo.

¿Con cuál de los dos goles de aquella tarde se queda?

Con ambos, porque el primero resultó definitivo, ya que los argentinos habían salido con todo y nos dio mucha tranquilidad, entonces no los dejamos ni acomodar, pero el cuarto fue el más bonito de esa tarde por la forma como me robo la pelota, miro si El Tren viene para tocársela atrás, observo la ubicación de Goycochea y le pego de una forma sutil en velocidad; parecía fácil pero no era así y fue un gesto técnico notable.

¿Qué lo llevó a salir a hablar por celular a la mitad de la cancha antes del partido?

Fue espontáneo, la gente me gritó de todo y yo simplemente hice la seña que iba a hacer dos goles. Desafiar a 70 mil personas no era fácil y lo pude cumplir por fortuna, aunque después del partido nos fuimos con Mascardi (su representante) a un restaurante que se llamaba ‘Los Años Locos’, y cuando entramos, todo el mundo se paró a aplaudirnos, incluso Bilardo, que también estaba allí, nos felicitó.

¿Fue el triunfo que más celebró?

No, de hecho en el regreso casi me muero, porque me tomé una champaña con mis compañeros y casi me muero porque tenía una fiebre altísima, estuve muy mal por una gripa impresionante que me dio y por eso en el recibimiento en El Campín tuve que salir de urgencia para el hotel, porque no aguanté el malestar.

Adolfo ‘El Tren’ Valencia

“Ni nosotros nos lo creíamos”

Pasan los años y la gente recuerda el 5-0, ¿usted también lo hace?

Es un partido que significó mucho para todos, porque toda Colombia estaba muy pendiente y esa noche en el Monumental me sentí más orgulloso que nunca de vestir la camiseta amarilla. Estábamos jugando con una de las


mejores selecciones del mundo y jamás pasó por nuestra cabeza meterle cinco goles, de pronto un 2-1, así que después de esa goleada, ni nosotros mismos nos lo creíamos, pero es que esa selección jugaba suelta y de memoria.

¿Guardó la camiseta o la intercambió?

De sólo acordarme, me duele, porque se la dejé a mis padres en Buenaventura y una vez fueron unos amigos a la casa y se desapareció. Esta es la hora que todavía la busco y daría lo que fuera por tenerla de nuevo conmigo.

Dijo Maturana que el gol que más celebró de los cinco fue el suyo…

Pacho siempre ha sido una persona muy puesta en su lugar y esa seriedad  nos la transmitía. Obviamente después de un cinco a cero cualquiera se emociona, pero no pensé que le gustara el mío, porque todos los goles fueron buenos, así que me enorgullece saberlo.

¿Llegó a pensar que no alcanzaría a marcar?

Después de que lo hicieron Freddy y Faustino, me dije: lo voy a buscar, pero no era fácil, porque con Asprilla nos alternábamos, por pasajes él volanteaba y yo en punta y viceversa; en la jugada del quinto gol yo estaba en el medio y dentro de mí pensé que era la única oportunidad que me quedaba, entonces prendí motores y arranca ese ‘Tren’ con velocidad, el Tino hace la pausa, la mete por medio de la defensa, entro, saco a Goycochea y lo meto.

¿Ese momento no lo supera ningún otro de ese partido?

Sin duda, pero también recuerdo mucho cuando llegué a Buenos Aires. Como en ese momento estaba en el Bayern, viajé de Munich a Argentina, fui el primero de la selección en aterrizar allá y en el aeropuerto la gente me decía de todo, entonces yo les respondí: ‘esa época en que nos paseaban ya pasó, ahora estamos de tú a tú, llego agrandado y se van a acordar de mí’. Gracias a Dios todo se nos dio.

¿Después con Simeone en el Atlético de Madrid recordó el 5-0?

Salíamos mucho a comer y varias veces me dijo que ese clavo se lo tenían que sacar, eso es algo que los argentinos llevan por dentro y cada vez que nos enfrentan, buscan marcarnos cinco, pero nosotros también entramos con esa intención.

Carlos ‘El Pibe’ Valderrama

“Ese día entramos a la historia”

¿Por qué el 5-0 siempre se recuerda?

Porque es un resultado que no se da todos los días, ganarle a Argentina en el Monumental y por una goleada como esa del 93, es un momento único y hasta irrepetible, porque pasan los años y ningún equipo ha sido capaz de lograr eso, entonces de ahí que la gente lo recuerde con mucho cariño y para los que tuvimos la oportunidad de vivirlo en carne propia, es algo que nos marcó para siempre y ese día sin duda entramos a la historia.

¿Considera, como algunos, que le hizo más daño que bien a nuestro fútbol?

Antes que nada, sentimos satisfacción, una felicidad incomparable, porque aparte de derrotar a un grande del continente y el mundo, logramos otra clasificación a un Mundial, entonces considero que es un error, como algunos han manifestado, calificar como negativo el 5-0, cuando nos dio mucho, tanto, que hoy todavía se recuerda y estoy seguro de que siempre se recordará.


De tantas anécdotas que vivió antes, durante o después de ese juego, ¿con cuál se queda y por qué?

Fueron muchas, pero todas esas están dentro de los códigos del fútbol que se quedan siempre en el vestuario, muy en el interior de todos los que pudimos vivir ese momento histórico.

¿Qué le impactó del recibimiento en Bogotá?

Todo, fue impresionante, jamás olvidaré cómo estaba el aeropuerto, la 26 y el estadio, ese recibimiento no se compara con ninguno y la verdad la gente se pasó con nosotros.

Dentro de tantos momentos que le dejó el fútbol, ¿ese está entre los primeros?

Sin duda, y por eso me emociono cada vez que veo las fotos o los videos que mi familia me fue recolectando.

¿Cuándo fue la última vez que vio el partido del 5-0?

La última vez que lo vi fue para mi despedida, o sea hace cuatro años, pero el video es una de las cosas más importante del archivo personal de mi carrera.

¿Faltó algo aquella noche del 5 de septiembre de 1993?

Por ahí la ausencia de ‘Renato’ (Higuita) fue lo único malo de ese día, por llamarlo de alguna manera, él estaba pasando por una situación difícil y por eso en todo momento lo recordamos, pero igual El Loco sabe que siempre ha jugado con nosotros, esté o no esté, él será por siempre, parte de nuestra selección.

Óscar Córdoba

“Me despertaron con champaña”

¿Cómo vivió ese partido antes, durante y después?

Antes con mucho nerviosismo y bastantes deseos de saltar a una cancha tan importante como el Monumental de Núñez, luego el partido lo disfruté minuto a minuto, muy concentrado y sin dar ningún tipo de ventaja y posteriormente festejándolo, sin darnos cuenta de la alegría que le habíamos dado al pueblo colombiano.

¿Si Argentina hubiese marcado, habría sido otro partido?

Hablar sobre supuestos es muy difícil, pero debo darle gracias a una defensa  y al equipo en general que me respaldó y se comportó muy bien durante toda la eliminatoria; estuve en un gran nivel, como todos en cada línea y adelante, cada vez que llegábamos, marcábamos diferencia.

¿Cuál fue la pelota más difícil de esa tarde?

La gente recuerda mucho esa que le tapo a Batistuta, donde el entra por derecha, remata cruzado y se la saco, pero la que más me gustó es una que le atajo a Medina Bello, él gira, me le voy encima y no le doy margen de pensar.

¿Qué hizo el buzo con el que atajó ese día?

No sé, era muy estrambótico, me llamaba mucho la atención todo el conjunto, lo usé durante mucho tiempo de cábala, incluso con el América, pero si mal no estoy, el arquero de Nigeria me lo pidió en un amistoso en Armenia y no me pude negar a dárselo.

¿Algo que no olvide de la celebración?

Cuando veníamos en el avión todo el mundo celebraba, cantaba, pero todos estábamos trasnochados, porque la noche del domingo habíamos festejado hasta tarde, entonces al que se dormía, lo despertaban con un baño de


champaña y en un momento me cogió el sueño y Valenciano me echó por la cara un poco; me levanté con mucha rabia, pero se me pasó rápido por la celebración, estábamos muy contentos.

¿Al haber vivido tanto tiempo en Argentina, en algún momento hablaba con sus compañeros de ese partido?

No, porque no tenían en cuenta quién había tapado, ellos se acuerdan más de los goles que del que atajó ese día, entonces me preguntaban, quién era el arquero en el 5-0 y yo les decía: “no, pues, qué compañeros los que tengo, entonces nunca me recordaron como el arquero del 5-0”.

Francisco Maturana

“Reemplazó el 4-4 de Chile 62”

¿Pasa el tiempo y la gente no olvida el 5-0, a qué atribuye eso profesor?

El fútbol es un fenómeno cultural que produce identidades leves, a través de las cuales un pueblo se reencuentra desde la pasión y el orgullo. Durante 31 años fue el 4-4 contra Rusia en el Mundial de Chile 62, ahora es ese resultado.

¿Ese resultado no se supo asimilar?

El fútbol es una fábrica de ilusiones y desilusiones, donde nunca el ganar hace mal. Ese resultado es totalmente aparte de lo que fueron los posteriores. Ese día se dio y listo, lo demás es historia aparte y una puerta abierta a quien quiera especular con leyendas.

¿Si tuviera que elegir un solo momento de tantos inolvidables que vivió aquella noche del 5 de septiembre de 1993, con cuál se queda y por qué?

Yo me quedo con la despresurización que sentí después que el árbitro pita el final del encuentro; lo habíamos logrado, ¡estábamos en el Mundial del 94!

¿El ambiente hostil que precedió el juego, qué tanto motivó al grupo?

Era un grupo maduro, cuya fuente de  motivación era la confianza en sus capacidades, la armonía colectiva, el respeto, la admiración entre ellos, además del conocimiento y la convicción en la parte táctica.

¿Y las palabras de Maradona refiriéndose a la historia?

Aprendimos a respetar a los rivales, a la gente de fútbol y lo que dice, creo que aún pensamos que la historia que se hace todos los días también es importante.

¿Cuál de los cinco goles le gustó más y por qué?

Creo que todos fueron lindos e importantes, de todas maneras personalmente disfruté el de Adolfo (Valencia), porque el resultado me permitía disfrutar y saborear cosas, además en él encontré picardía, velocidad, visión periférica, control del escenario, generosidad, amistad y sentido de equipo.

¿De tantas anécdotas que rodearon ese juego, nos podría regalar alguna para compartirla con los lectores de El Espectador?

Durante el partido y a medida que llegaban los goles, yo pedía prudencia y control en las celebraciones para no provocar a la tribuna y así lo aceptaban todos en el banco, pero después del tercer gol, Gustavo Moreno me miró y me dijo: “no jodás ‘Pacho’, ¡que me maten!”  y salió a festejar, seguido por todos obviamente.

¿Qué fue lo primero que hizo al entrar al vestuario después del triunfo?

Lo de siempre, las felicitaciones normales, el abrazo sentido, algunas reflexiones y después la reunión con Bolillo y con Barragán en la que se repasó lo ocurrido y ahí Boli me ratifica lo dicho durante del juego: “Pacho, ahora sí nos jodimos, ahora tenemos que ganarle a todo el mundo”.

¿Alcanzó a cruzarse con Basile después del partido?

 No ese día, somos gente de fútbol, diría que amigos con muchas cosas en común, hay un respeto mutuo y diría que admiración también.

¿Se imaginó un recibimiento como el que tuvieron con un Campín lleno?

No, fue algo espontáneo y al mismo tiempo inimaginable para mí.

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