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Pavas es un corregimiento de Cumbres, un municipio a una hora de Cali. Allí funciona desde hace un tiempo la Finca Recreativa El Pitufo de Ávila. Se trata, antes que nada, de la nueva forma de sobrevivencia de Anthony de Ávila, el eterno subcampeón de Libertadores con América, el supersticioso que tapaba el escudo del diablo con cinta y cuyo nombre figuró en el libro Guinness World Records de 2009 como el jugador más viejo del mundo, con 45 años.
Al final de esa temporada se retiró para siempre y entonces sólo juega partidos ocasionales con amigos. “Ahora estoy con esto de mi finca. Arrendando cuartos, viviendo de esa renta, ahí voy. Mi esposa y mis hijas también me dan una mano”, reconoce El Pitufo, que jugó 54 partidos con la selección y marcó 13 goles.
El Pipa dice que su imagen funciona como su publicidad para atraer huéspedes. “Llegan y me siguen pidiendo autógrafos; no se van sin tomarse una foto conmigo. Los niños que vienen me invitan mucho a jugar fútbol. Eso sí, muchos que vienen son hinchas del América”, dice el delantero de 1,57 de estatura, convencido de no querer dedicarse a la dirección técnica. No por el momento.
Su negocio es una finca con piscinas, cancha de fútbol, discoteca y otras distracciones, con capacidad para 60 personas en 10 cabañas. Por lo general la demanda aumenta los fines de semana, cuando por lo regular él viaja desde su casa en Cali a visitar a sus huéspedes.
Dice que sus amigos del fútbol lo frecuentan. “A muchos les he dicho que vayan, como a Jairo El Tigre Castillo. La última vez me pidió descuento, pero a veces puedo, otras no (risas). No se puede volver costumbre”, bromea El Pitufo.
Su objetivo es convertir el sitio en uno de los centros de concentración del América de Cali: “Los dirigentes son amigos míos y ya les dije. Espero que el próximo año puedan estar haciendo acá la pretemporada. Sería bacano”.
De fútbol opina lo necesario. Lamentó el segundo puesto en la Libertadores de su excompañero Julio Falcioni, que, con la que no pudo ganar dirigiendo a Boca, lo igualó con cuatro finales perdidas en ese certamen.
Piensa que el próximo semestre América estará de nuevo en primera división y se escribirá otra historia. Él, próximo a cumplir 49 y ahora de reunión en reunión, ya tiene alma de comerciante.