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Alberto, el Contador de títulos

El ciclista español está optimista de cara a la última semana de la carrera francesa.

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Carlos Arribas / Especial de El País
17 de julio de 2010 - 09:00 p. m.
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En su maleta, un computador portátil cargado de películas de humor y acción, así como unos buenos altavoces, ningún libro. “Películas tristes, no; bastantes penas se pasan sobre la bicicleta en esta carera. Libros, no; me relajo mejor con música en el iPod”, dice.

En su habitación, un amigo y aprendiz, Benjamín Noval. Alberto Contador, de 27 años, coleccionista de éxitos en ciclismo y uno de los pocos que tienen en su palmarés títulos en el Tour de Francia, la Vuelta a España y el Giro de Italia, está listo para el asaltó final por su tercera corona en la prueba por etapas más importante del mundo.

A falta de una semana de carrera, está apenas a unos segundos del luxemburgués Andy Schleck en la general, ya se deshizo de Lance Armstrong y les sacó una ventaja considerable a otros rivales importantes.

Todos los medios de comunicación lo dan como favorito. ¿Cómo hace para no pensar que el Tour ya está ganado?

He llegado a un punto en que veo la presión como algo normal, una relación con la que convivo perfectamente. Pese a que la gente desde fuera pueda pensar que resulta muy fácil, soy consciente de que ganar es muy difícil. Habrá años en los que pueda ganar el Tour y años en los que no. Así que, dentro de la presión por todo lo que estoy luchando, tengo una gran tranquilidad.

Está claro que Andy Schleck es la rueda a seguir...

Sí, claro. Hay muchos rivales que pueden sorprender en cualquier momento, pero de cara a la clasificación general yo diría que el duelo es contra él, aunque no se pueden descartar Denis Menchov y Levi Leipheimer, quienes van muy bien en la contrarreloj.

Pero la condición de favorito es una dificultad añadida. Usted es el rival de todos, así Andy esté vestido de amarillo...

Los que tengan fuerzas van a luchar por ganar, aunque así te pueden hacer perder. Y, claro, si por cualquier causa me quedo descolgado o me pillan mal colocado en un momento dado, a todo el mundo le va a interesar remar en la misma dirección, ¿no? Soy consciente de ello, pero no puedo hacer nada.

Ha ganado dos veces el Tour y cada una de una manera. La primera, de sorpresa, con la eliminación súbita de Michael Rasmussen, que ya lo tenía ganado, y otra, luchando contra un enemigo en su propio equipo, Lance Armstrong. ¿Esas dos experiencias le han dado ya para cubrir el cupo, para conocer todo lo que hace falta?

Siempre se aprende. Este Tour ha sido diferente a los otros dos. Igual de difícil o más. Todo el mundo me mira, me mide, he necesitado a mi equipo, que ha estado muy potente y no ha fallado.

¿Le ha sorprendido el nivel de Armstrong?

Nunca lo había visto así en una carrera, está sufriendo verdaderamente y tuvo mala suerte, le salió todo mal un par de días y lo pagó caro. No me gusta verle así, pero en nada modifica la admiración que le he tenido, le tengo y le tendré, incluso mayor ahora que antes.

Terminando el Tour 2009, Armstrong creó un nuevo equipo y se llevó a los otros siete corredores, por lo que a usted le tocó crear también uno nuevo...

He hecho todo lo posible y sigo haciéndolo para conseguir que en la carrera esté lo más compenetrado posible. En todas las carreras el equipo se ha volcado totalmente conmigo, ha estado a la altura. Algunos han ganado en confianza y rinden incluso más que otros años.

¿Todo eso ahora forma parte de su responsabilidad?

Una vez que se está en la posición en la que estoy yo, se tienen estas responsabilidades, se quiera o no. Se tienen, a diferencia de un corredor que sólo tiene que hacer lo que le dicen en equis carreras. A mí se me plantean cantidades de cuestiones y una de ellas es la de mantener motivados a todos los corredores y que los corredores estén conmigo para que den el ciento por ciento cuando los necesite.

¿Creyó que Armstrong sería más peligroso en otro equipo que dentro del mismo?

En uno como el RadioShack creo debía ser más peligroso, en el sentido de que tiene un equipo potentísimo que le da mucho margen para desarrollar la carrera de una manera u otra. Pero lamentablemente para él la suerte no lo ha acompañado.

¿Cree que Armstrong se tomó como un asunto personal su rivalidad?

No, no lo creo. Realmente no pienso que sea así.

Pero usted es el primer corredor con el que se ve en un segundo plano...

Él es un corredor muy ambicioso, un campeón que siempre tiene ganas de conseguir su objetivo. Y yo tampoco tengo nada personal contra él. No he entrado nunca en ningún tipo de polémica, aunque haya salido en la prensa lo que haya salido, haciendo que la relación cambie. Le tengo un respeto enorme. Es un gran campeón en muchas cosas. Se puede aprender mucho de él. El año en el que he compartido equipo con él he tratado de coger las positivas.

O sea, que en el fondo le sirvió...

Con Armstrong no estuve tanto como para sacar mucho, pero con Johan Bruyneel, el entrenador, sí. Ha sido un profesor para mí en el tema de desenvolverme en la carrera, en cuestiones tácticas. Johan tiene una visión de carrera muy buena y una experiencia grandísima. Cuando se trabaja con alguien que es muy bueno en lo suyo, hay que tratar de aprovecharlo.

¿Cómo ha sido correr con Alexandre Vinokurov al lado?

Él ha sido un corredor clave para mí. Su agresividad es una carta a mi favor y la hemos utilizado para hacer ataques de lejos. Pocos equipos tienen a un ciclista de ese tipo a disposición del líder.

¿Se quedará en el Astana para 2011?

Es lo más probable. Mi hermano está negociando y creo que llegaremos a un acuerdo en breve.

¿Es verdad que en el Tour son los detalles los que marcan la diferencia?

Todas las carreras son los detalles, pero en todas también hay etapas en las que se tiene terreno para sacar diferencias.

Hablando de detalles, el viernes le sacó 10 segundos a Schleck, en su primer ataque de frente...

He cogido tiempo, no mucho, pero fue un golpe en el aspecto psicológico, ya que viene a confirmar las buenas sensaciones que he tenido en estos días. No sabía si probar o no, pero Andy es un corredor muy ambicioso y si no se movía era porque no iba bien, así que lo intenté. Es una pena no haber conseguido al final la victoria de etapa.

Cómo se siente físicamente, parece que no ha gastado más fuerzas de las necesarias.

Queda la semana más dura del Tour, la de las definiciones. Uno trata de ir de manera conservadora en las dos primeras, sin excesos de confianza, porque al final eso se puede pagar. Me siento bien, fuerte, pero la carretera dirá la última palabra.

Por Carlos Arribas / Especial de El País

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