Ana Cristina Sanabria, la única colombiana en la CRI del Mundial de Noruega

La mejor ciclista colombiana correrá este martes la CRI en el Mundial de Noruega

Sanabria es la campeona de la Vuelta a Colombia femenina. / Fedeciclismo

Dicen que aprendió a montar bicicleta tarde, cuando tenía 17 años y su primo Javier Hernández le prestaba una que tenía en la vereda Santa Rita de Zapatoca (Santander) para hacer los mandados. Que no le incomodaba que le doblaran el trabajo, pues eran más kilómetros para practicar, más tiempo para afianzar una pasión que llegó de la mano de la locura y el amor por el deporte. Que nunca fue una niña problema. Todo lo contrario, su temperamento se veía reflejado en la manera en la que obedecía sin refutar. Pura nobleza. Que intentó ser atleta, pero que el empuje apenas le duró unos meses, hasta que se dio cuenta de que esa disciplina no era la suya. También probó en el ciclomontañismo antes de irse a Bucaramanga, porque era mejor cambiar el mundo a que el mundo la cambiara a ella.

Entrenó con Federico Muñoz, un exciclista que también migró del campo para cumplir metas, para que los sueños traspasaran al mundo de lo real, para aterrizarlos. “Cuando la vi supe que ella tenía algo especial. Subía mejor que otras niñas que llevaban más tiempo entrenando”. No tuvo que corregirle mucho, sólo hacer una que otra sugerencia en la manera de pedalear para que fuera natural, por inercia, por puro recuerdo de las piernas. Había talento y ganas, una combinación poderosa en el deporte.

Ana Cristina Sanabria empezó a ganar muchos chequeos, personificó el anhelo de su madre, María Esther, quien un día le confesó que también había querido ser ciclista, pero que la falta de recursos detuvo el impulso del corazón. Ella no trastabilló, buscó patrocinio, tocó puertas y llegó a Tunja, en Boyacá, donde trabajó en una heladería llamada Pura Fruta. Tenía que limpiar, despulpar la fruta, vender, hacer las veces de mesera, de todo. “Mi función principal era la de limpieza porque, según ellos, siempre dejaba todo impecable”. Entendió que dignificando todo lo que hacía podía llegar a la excelencia y conseguir buenos resultados.

Ganó la primera Vuelta a Colombia femenina el año pasado, con total superioridad. Fue la primera colombiana en terminar el circuito de la prueba de ruta de unos Juegos Olímpicos (Río 2016) y se metió en el top 10 del Tour de San Luis en la misma temporada (fue sexta). Y hoy siguen apareciendo los desafíos: la contrarreloj individual del Mundial de Noruega. “Tengo un poco de nervios, pero es normal. Me he venido preparando en Europa, en carreras como el Giro de Italia y el de Toscana, que me han permitido mirar el nivel con el que se corre acá”, apunta la santandereana.

Será su primera participación en el evento que reúne a los mejores ciclistas del planeta, cada uno representando a su país. Un trayecto de 21,1 km en la región de Bergen espera a Sanabria, que tomará la partida a las 8:35 a.m. “Hay un kilómetro y medio en subida y ahí espero hacer la diferencia para tener con qué defenderme en el plano”. Las estadounidenses, las rusas y las holandesas son las favoritas para quedarse con el oro, pero eso no le importa a una mujer de movimientos ágiles, de una fuerza mental titánica y de una voluntad más poderosa que la misma electricidad, pues mientras haya deseos las energías nunca faltarán.