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Aperitivo del Mundial

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Jorge Tovar
30 de marzo de 2026 - 01:00 a. m.
Bolivia venció 2-1 a Surinam en el repechaje y se medirá con Irak este martes por un lugar en la máxima cita.
Bolivia venció 2-1 a Surinam en el repechaje y se medirá con Irak este martes por un lugar en la máxima cita.
Foto: EFE - Miguel Sierra
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Por décadas, la llegada del mundial ha representado la máxima expresión de felicidad para los hinchas al fútbol. Por un lado, esperábamos poder ver a los mejores jugadores del mundo. Por otro lado, siempre la curiosidad de descubrir ese jugador que viene a explotar en pleno mundial. ¡Que alegría! Este mundial, en cambio, se siente algo diferente.

En mi caso, recuerdo con especial cariño los meses previos al Mundial de 1982. Salió aquella colección de posters con los mejores jugadores por venir. Por alguna razón recuerdo aquel afiche de Zamora, líder de la Real Sociedad bicampeona en España. “El arma secreta de los dueños de casa” decía.

Pero sobre todo era el mundial en el que Zico y Maradona se enfrentarían cara a cara por primera vez. Maradona había deslumbrado en el Mundial juvenil de 1979. Zico había ganado la Libertadores y además había bailado al todopoderoso Liverpool en aquella final Intercontinental con un pasto amarilloso.

A los jóvenes les puede sorprender, pero a principios de los ochenta el debate sobre el mejor del mundo giraba en torno al brasileño o el argentino. Yo era de Zico, y lloré como nunca más volví a llorar aquella tarde que en el antiguo estadio de Sarriá perdió Brasil ante una Italia que, hasta ese momento, no pintaba para campeona. También es cierto, que, a nivel de selección, nunca volví a ver a un equipo jugar como lo hizo aquel Brasil de Zico, Sócrates, Toninho Cerezo, Eder, Falcao y Junior.

La historia, a la larga, pone a cada uno es su puesto, Zico, un crack, fuera de serie, se quedó en el “Pelé blanco”. Maradona se sentó en la mesa del Rey. Las sorpresas llegaron por el lado de África, Argelia y Camerún, y la tenacidad con Honduras que empató al dueño de casa. Zamora, valga decir, no mostró nada.

Y así sucesivamente, siempre con la emoción de ver a los mejores y descubrir las sorpresas. Pero aumentaron los equipos. De los 16 originales, a los 24 de España ’82 hasta los 32 de Qatar. Ya en los mundiales con más de 30 había equipos que sobraban y, sobre todo, en la primera fase, vivimos partidos futbolísticamente pobres.

Ahora son 48 equipos. El talento no está tan repartido como, quizás, la FIFA se imagina. Vivimos una primera muestra con unos partidos emocionantes, pero carentes de talento entre Bolivia y Surinam, o Nueva Caledonia y Jamaica. La primera

fase, de la que, además, pasan a segunda 32 equipos, tendrá partidos entre equipos menores con demasiados jugadores mediocres. La expectativa de esa primera ronda es tan baja, que, por primera vez, no hay ganas de llenar el Album Panini. Son demasiados equipos, demasiados jugadores, demasiada plata.

El mundial del 2026 arranca oficialmente el 11 de junio. En la práctica arranca el 28 de junio, cuando comienzan los dieciseisavos de final. En ese mundial, el emocionante, el del talento, debe estar la Selección Colombia. Entonces, espero gozar plenamente con el Mundial.

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