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“La mejor manera de predecir el futuro es creándolo”: Peter Drucker.
Al inicio de todo año, los pensamientos, las emociones, el lenguaje y nuestros comportamientos están enmarcados por una potente energía que nos impulsa a alcanzar varias metas. Nuestro fútbol colombiano también está rodeado de todo lo anterior, con la esperanza firme de ser mejores que el año anterior.
A nivel de equipos profesionales: los que tienen torneos internacionales en Copa Libertadores y en Copa Sudamericana deberán fortalecer sus nóminas para dichos torneos, entrenar a los jugadores y a los cuerpos técnicos para esas competencias, no solo dándoles prioridad a lo táctico, técnico y físico, sino también a una parte que ha costado mucho: la mental. Darle el espacio y el tiempo necesario para trabajarla fue un aspecto básico en la conquista del título de la Copa Libertadores por parte del Once Caldas, en 2004. Esperamos que nuestros equipos colombianos no solo participen, sino que ya es hora de sumar un nuevo campeón de Copa Libertadores junto a Atlético Nacional y Once Caldas, y un campeón de Copa Sudamericana que se sume a Independiente Santa Fe.
En el torneo de la Primera B, los equipos que descendieron, como Envigado y Unión Magdalena, deberán conformar nóminas competitivas y, en el interior de los clubes, generar estrategias para retomar rápidamente su regreso a la Primera A.
En la Liga, igualmente, se requieren nóminas que atraigan a sus hinchadas, consigan sus objetivos, construyan mentalidades campeonas y cuenten con hinchadas que acompañen y respeten a sus equipos, con exigencia, sí, pero sin atentar contra la vida de sus directivos, cuerpos técnicos y jugadores.
A nivel de la selección mayor, el reto principal es el Mundial: es hora de avanzar lo más lejos posible en el certamen, con una nómina competitiva, jugadores en el mejor nivel y muchas alegrías para el país. Igualmente, se requiere un apoyo cada vez más grande al fútbol femenino, que en cada torneo deja en alto el nombre de Colombia.
Lo primero que no debemos perder es la esperanza, porque ella es el motor que enciende cada grito de gol, cada sueño de estadio lleno, cada lágrima de orgullo. ¡Que el fútbol colombiano se levante con furia, con pasión desbordada, con la certeza de que este es nuestro tiempo! ¡Adelante, fútbol colombiano, que la gloria nos espera y no hay fuerza capaz de detenernos!
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