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Las eliminatorias ante el COVID-19

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Jorge Tovar
30 de junio de 2020 - 12:51 a. m.
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Nunca antes el fútbol había cerrado con la velocidad y cobertura que ahora con el coronavirus. Ni siquiera la Segunda Guerra Mundial logró paralizar el fútbol. Hoy, sin comprender el virus del todo, hay ligas abriendo a trancas y barrancas. En ese tren se quieren subir las eliminatorias sudamericanas.

Las primeras jornadas de las eliminatorias, que se jugarán en el primer semestre, se aplazaron para septiembre. Parecía una fecha lo suficientemente lejana como para esperar con optimismo la llegada de los cracks “europeos”. Los éxitos iniciales de Chile, Perú e incluso Colombia en la lucha contra el coronavirus hacían factible llegar a la fecha anunciada con los equipos listos. Pero estos países han experimentado crecimientos exponenciales de contagiados. A ellos hay que aunar el fracaso de Ecuador y Brasil para poner en duda que se pueda jugar en septiembre. Sin embargo, al tiempo que le negaba a Colombia la posibilidad de ser sede del Mundial Femenino, la FIFA ratificó la fecha de septiembre para las eliminatorias sudamericanas y europeas. A cambió pospuso las de Asia, África y Oceanía. Quizá, vaya uno a saber, en FIFA nos ven como una potencia económica y social, además de futbolística.

Las eliminatorias en su formato actual, todos contra todos, son una atracción sin igual en el mundo. Traer durante casi dos años a los mejores jugadores del mundo a jugar en estadios lejos de la elegancia en la que muchos de ellos juegan es en sí mismo una atracción. Pero FIFA y sobre todo Conmebol deberían recapacitar. El virus, parcialmente controlado, es imprevisible. Al escribir estas líneas, Lisboa, capital de la Champions League, está nuevamente en acuartelamiento de primer grado. Hacer viajar a las superestrellas a naciones con importantes números de casos es poner en riesgo el fútbol de acá y también el de allá.

Pero hay una alternativa. Volver a aquel formato divertido del Mundial del 90 o el del 94. A Italia 90 se jugó en tres grupos, dos de tres, uno de cuatro. Argentina no jugaba por ser campeón vigente. A Estados Unidos 94 fueron dos grupos, uno de cuatro, otro de cinco. Chile no participó por la sanción tras la pantomima del Cóndor Rojas años atrás en Maracaná. La ventaja de esos formatos es que las eliminatorias se disputan en cinco semanas. La emoción brilló por todos lados. En el 89 Colombia “jugó” en Guayaquil, sufriendo por la victoria ecuatoriana. En el 93, quién no ha escuchado del 0-5.

Tal esquema es financieramente menos atractivo, pero en una pandemia jugar las eliminatorias en algún momento del verano de 2021 es futbolísticamente una opción que me parece ideal. Además, no es un tema menor, podría haber público.

 

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