La aplanadora Federer

El suizo, quien vapuleó en una hora y 22 minutos de juego al argentino Juan Mónaco en octavos de final, enfrentará al francés Jo-Wilfried Tsonga.

Marcaban casi las doce de la medianoche en el reloj digital del estadio Arthure Ashe (en donde acaba de ganar la número uno del mundo Caroline Wozniacki luego de tres horas de partido ante Kuznetsova), los vientos y las lluvias de una tímida Irene amenazaban con suspender la programación de la jornada del US Open, que finalizaba con la actuación del suizo Roger Federer y el argentino Juan Mónaco. Entonces la misión del helvético se vio clara: demorarse lo menos posible, ahorrar energías para cuartos de final y marcharse de regreso al hotel junto a su esposa Mirka Vavrinec, envuelta entre un saco suyo durante el juego.

El afán fue el mejor elemento para desnudar al mejor Roger Federer de esta temporada. Tiros precisos, 14 aces, 42 tiros ganadores (sobre cuatro de Mónaco), una hora y 22 minutos de juego (menos de la mitad que el de Wozniacki- Kuznetsova): una aplanadora. “Fue una suerte que no apretara la lluvia y pudiéramos terminar, porque si no habría que seguir al día siguiente y tendría menos días de descanso”, destacó.

La mirada al cielo del tandilense Mónaco, como buscando explicaciones, lo decía todo: el suizo estuvo perfecto y su nivel vuelve a ponerlo una vez más como favorito indiscutible al título.
 
6-1, 6-2 y 6-0 para colocarse en cuartos de final, por vigesimoctava ocasión consecutiva en Grand Slams (Pete Sampras sólo pudo hacerlo once veces). Se verá las caras nada menos que con Jo-Wilfried Tsonga, el francés que lo eliminó precisamente en la misma ronda en Wimbledon.

‘Ali’ Tsonga superó entonces a Federer después de que había perdido los dos primeros sets: fue un robo a mano limpia en la propia casa del número tres del mundo, en donde se había consagrado en seis oportunidades. “Siempre hay que tener algo bajo la manga para ganarle a Roger. Ahora sabe que soy capaz de vencerlo”, expresó Tsonga, quien derrotó en cinco sets al local Mardy Fish en octavos de final.
 
Por su parte, Roger Federer, en ‘su casa’ de otoño, en Flushing Meadows, donde ha ganado otros cinco títulos, tendrá una revancha con el nacido en Le Mans. Atrás quedaron las imprecisiones, las dudas sobre su retiro, su edad, la confusión en su cabeza ante dos monstruos llamados Novak Djokovic y Rafael Nadal. Una vez más está de vuelta para pecharse con ambos sin titubeos.

Francamente, era justo y necesario, pues está ávido de levantar trofeos: sólo lo hizo a principio de año en Doha. Esta ha sido su peor temporada en 10 años, pues a pesar de que 2008 y 2009 no estuvieron llenos de primeros puestos, logró entre esos ocho títulos en dos años adjudicarse Roland Garros (su único), Wimbledon y US Open.
 
Por ahora, está convencido de que puede superar el escollo de Tsonga y luego los restantes para poder alzarse con el trofeo. “Siento que tengo el tenis necesario para ganar este Grand Slam", declaró el helvético antes de su enfrentamiento con el francés, el octavo en un mano a mano que él lidera por 4-3.

La jornada de este martes fue aplazada por lluvia, precisamente en el día de descanso de ambos. Sin embargo, podrían pagar los platos rotos de Irene porque aparecerían en el Arthure Ashe, una vez más, Federer cerrando programación: Y Tsonga no quiere que ‘Su Majestad’ se afane o si no que le pregunte a Juan Mónaco…

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