Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El anunciado regreso del ciclista estadounidense Lance Armstrong, siete veces campeón del Tour de Francia, sigue generando voces a favor y en contra. Ayer, el jefe antidopaje de Francia le propuso que, para acallar las dudas de dopaje sobre sus triunfos, permita que se le realicen nuevas pruebas a las muestras de orina de su primer triunfo en el Tour de Francia para determinar si tienen rastros de EPO.
Las muestras de 1999 están congeladas en un laboratorio francés en los suburbios de París, y son motivo de controversia desde que el diario galo L’Equipe reportó en 2005 que nuevas pruebas a la orina encontraron EPO, una hormona que aumenta la cantidad de glóbulos rojos en la sangre y mejora el rendimiento físico.
Armstrong, que volverá al ciclismo profesional luego de retirarse en 2005, siempre ha insistido en que nunca se dopó. Dijo que fue víctima de una “cacería de brujas” cuando L’Equipe publicó su historia en 2005, un mes después de ganar su séptimo Tour de Francia consecutivo.
“Quiero que este regreso sea en las mejores circunstancias”, indicó Pierre Bordry, jefe de la agencia francesa antidopaje, a la edición de ayer de L’Equipe. “Con esto en mente, propongo, si él está de acuerdo, un análisis completo de estas seis muestras del Tour de 1999 que contienen eritropoetina (EPO). De esta manera, quizás tendrá la oportunidad de afirmar que nunca hizo trampa durante su brillante carrera”, agregó.
Un abogado holandés nombrado por la Unión Ciclista Internacional absolvió a Armstrong de las acusaciones del diario francés. Pero Dick Pound, quien entonces presidía la Agencia Mundial Antidopaje, dijo que esos hallazgos tenían lagunas.
Bordry ahora propone que las muestras sean analizadas nuevamente, en otro laboratorio europeo fuera de Francia, si así lo desea Armstrong.