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No hizo falta que el agua arremetiera de nuevo contra Bogotá para que la selección colombiana de fútbol luciera anoche empantanada en el gramado de El Campín y terminara ahogada en un mar de imprecisiones.
Por más que el propio seleccionador nacional, Hernán Darío Gómez, hubiese sacado el paraguas desde el mismo día que oficializó la convocatoria para el amistoso de anoche contra los peruanos, al advertir que equipo no iba a haber, sino un grupo con individualidades, al final no hubo nada de lo primero y poco, muy poco, de lo segundo.
No se pretendía un funcionamiento perfecto cuando la tricolor apenas sumó dos entrenamientos, pero al menos disposición y actitud por parte de los que habitualmente no tienen espacio en las convocatorias, donde predominan los jugadores del exterior.
Esta vez Bolillo, tal cual lo había hecho en su segundo listado en la nueva era para el amistoso contra Bolivia en La Paz, optó por una nómina en su mayoría local y a varios del rentado pareció pesarles la amarilla.
Así se repitiera el resultado (1-1), fue muy distinto el empate en el Hernando Siles al de anoche en el Nemesio, porque con menos sesiones esa Colombia de agosto pasado lució mejor, al menos ordenada y con más criterio.
Nada que ver con la de anoche que apenas fue una ráfaga en los primeros minutos, pero después se apagó de tajo, tanto que a Perú le bastó con que Juan Vargas tuviese el balón para hacer daño y aunque no fue el del Fiorentina el encargado de patentarlo, su compañero Luis Ramírez parece haberle aprendido la pegada y con un derechazo puso en ventaja a la visita.
Gómez tuvo entonces que mirar al banco, donde encontró respuestas, especialmente en Dorlan Pabón, quien reemplazó a Giovanni Hernández, al que una vez más le costó asumir la responsabilidad de creación y liderazgo.
Además del volante de Nacional, Dayro Moreno pareció darle otra cara al ataque nacional que resbaló toda la noche con Jackson Martínez y Giovanni Moreno, hasta que Luis Núñez, el lateral izquierdo, aprovechó la asistencia de Víctor Ibarbo, otro que hizo algo más que el resto en su ingreso, para el empate que no evita que el escepticismo tome tanta fuerza como la propia ola invernal.