La Corona española

Con un gol de Fernando Torres conquistó su segundo título continental después de 44 años. Fue el mejor equipo del torneo. Sumó cinco triunfos, marcó 12 goles y apenas permitió tres. Luis Aragonés, con 69 años y 338 días, es el técnico más viejo en consagrarse campeón.

Quinientos años después de haber conquistado a América, España conquistó a Europa. Lo hizo este domingo, cuando su selección se coronó campeona del torneo de naciones del Viejo Continente, luego de superar en la final a la poderosa Alemania con un solitario gol de Fernando El Niño Torres.

El equipo ibérico logró su segunda Eurocopa, pues había ganado la de 1964, con claridad, contundencia y justicia. Fue, de lejos, el mejor equipo del campeonato. Ganó cinco partidos y empató uno. Marcó 12 goles y permitió apenas tres.

Por eso, cuando el arquero y capitán Iker Casillas recibió la copa de manos de Michel Platiní, presidente de la Uefa, los 50 mil asistentes al estadio Ernst Happel de Viena, aplaudieron respetuosamente, pues entendieron que el fútbol había sido el gran ganador.

Porque el equipo del técnico Luis Aragonés siempre respetó e impuso su estilo. Se preocupó por jugar bien, tocar la pelota, atacar y mantener su orden táctico. Además, le agregó una importante dosis de garra, temperamento y excelente condición física.

Por fin, España se quitó la fama de selección siempre candidata, pero nunca vencedora. El cuento de que a sus jugadores les pesaba el favoritismo es cosa del pasado, pues en Suiza y Austria los 23 ‘chavales’ que convocó El Sabio de Hortaleza se encargaron de poner la bandera roja y amarilla en lo más alto del podio.

El 29 de junio de 2008 quedará en la historia de ese país como el día en el que el balompié ibérico alcanzó con su selección la grandeza que le han dado sus clubes, porque sus únicos títulos internacionales habían sido la Eurocopa de 1964, cuando el torneo era todavía joven y poco difundido; la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona, con un equipo sub 23, y el Mundial sub 20 en la edición que se realizó en Nigeria, en 1999.

En su camino a la consagración continental, España venció dos veces a Rusia (4-1 y 3-0), a Suecia (2-1), Grecia (2-1), Italia (0-0 y 3-2, en la definición por penaltis) y Alemania (1-0). Fue el único equipo invicto del torneo y completó 22 juegos sin conocer la derrota.


Las claves de su éxito fueron varias. La primera, la excelente conducción técnica de Aragonés, un viejo zorro del fútbol, quien el próximo 25 de julio cumplirá 70 años. “Cuando todos lo criticaban, no se quiso ir de la selección. Ahora que todos lo adoran, se va”, señaló un importante medio deportivo español en referencia a la salida del estratega campeón del equipo nacional, pues firmó un millonario contrato para hacerse cargo del Fenerbahçe turco, a partir de agosto.

Él supo escoger un grupo de jugadores con experiencia, calidad y hambre de gloria. Incluso soportó toda clase de acusaciones e insultos por no llevar al torneo a Raúl, goleador del Real Madrid y referente de la selección ibérica durante la última década. También los manejó con sapiencia, pues les ayudó a asimilar la condición de favoritos y los convenció de que sí tenían cómo ganar el torneo.

La segunda clave del título español fue contar con jugadores que en la Eurocopa mostraron sus mejores virtudes. Casillas, en el arco, respondió siempre que fue exigido, mientras que en la defensa Carles Puyol demostró que además de condiciones se requieren enorme corazón y entrega. También se destacó Sergio Ramos por la punta derecha, otro que peleó a muerte cada balón. Y en la mitad estuvieron los polifuncionales Xavi Hernández, Andrés Iniesta, David Silva, Cesc Fábregas y Marcos Senna, brasileño nacionalizado español. Como si fuera poco, desde el banquillo siempre llegaron para dar una mano Xabi Alonso y Santi Cazorla. España tuvo el mejor mediocampo del torneo.

Y arriba sus delanteros tuvieron una actuación brillante. David Villa fue el primero que se destapó con goles. Después Daniel Güiza, quien no fue titular, y finalmente Fernando Torres, anotador del gol que tiene celebrando hoy a los 47 millones de españoles.

Pero tal vez lo mejor que tuvo la nueva campeona de Europa fue su personalidad en la cancha. Desde su debut ante Rusia, hasta el minuto final contra Alemania, puso las condiciones. Nunca un equipo había demostrado tanta solidez y jerarquía en una Eurocopa. De hecho, no tuvo momentos críticos, pues ni siquiera la ausencia de Villa en la final afectó su funcionamiento. Y la única vez que estuvo abajo en el marcador, con los suplentes ante Grecia, no se desesperó y remontó el resultado.

Terminó la mejor Eurocopa de la historia, un torneo que fue transmitido en directo para 158 países y entregó una bolsa de premios de 184 millones de euros. Le dejó ganancias a la Uefa superiores a los 500 millones de euros y vendió toda la boletería para los 31 partidos programados, pero además confirmó el boom del deporte español, que comenzó hace un par de años con el oro olímpico en el baloncesto masculino, siguió con los triunfos el piloto Fernando Alonso en la Fórmula Uno, el equipo de Copa Davis y Rafael Nadal en el tenis y ahora celebra el mayor éxito de su historia, el título del tercer evento más importante del mundo. Dos orejas y rabo para ellos, pues hicieron una faena completa. ¡Qué viva España!