No hubo milagro, ganó Alemania

Turquía, sin nueve titulares, vendió muy cara su derrota y murió con las botas puestas.

Los méritos que no había hecho la selección turca para llegar a las semifinales de la Eurocopa, los hizo para avanzar a la final, pero no lo consiguió.

En un partido emotivo y con un cierre dramático, Alemania se impuso 3-2 y disputará el título del torneo de naciones del Viejo Continente ante el ganador del partido de hoy entre España y Rusia.

Y es que hasta el miércoles, haberse metido entre los cuatro mejores equipos del campeonato parecía demasiado premio para Turquía, una selección con pocas alternativas atacantes y un estilo especulativo y conservador.

No obstante, a punta de ganas y mucha entrega en la cancha, el equipo que dirige Fatih Terim había superado agónicamente a Suiza, República Checa y Croacia.

Sin embargo, no se excusó en el hecho de no poder alinear a nueve titulares (cinco lesionados y cuatro suspendidos) y salió a jugarle a Alemania de tú a tú, a pesar de que todo el mundo esperaba que los turcos salieran a la cancha a defenderse con todo.

De hecho, el empate 1-1 con el que finalizó la primera etapa en el estadio San Jacob Park de Basilea, fue poco premio para los turcos, que con Kazim Kazim, Ugur Boral y Ayhan Akman pusieron en aprietos a la muy discreta defensa alemana, a la que le generaron 15 llegadas de gol.

Y cuando se esperaba una reacción por parte de los teutones en la etapa complementaria, Turquía no bajó su ímpetu y siguió presionando en terreno contrario y corriendo como en los primeros minutos.

Lo que les faltaba a los turcos en cantidad de jugadores disponibles, les sobraba en corazón y temperamento para luchar cada pelota como si fuera la última, ante un equipo alemán absolutamente descontrolado y sin argumentos ofensivos para encontrar el gol.

A pesar de eso, a los 79 minutos los teutones se pusieron en ventaja gracias a una anotación de Miroslav Klose. Los goles no se merecen, se marcan, y aunque Alemania no lo merecía, consiguió el que parecía liquidar el duelo tras un garrafal error del arquero Rustu Recber, quien midió mal un centro desde el costado y permitió el cabezazo del número 11.

Pero esta Turquía milagrosa, inspirada en la Grecia que hace cuatro años logró el título, no bajó los brazos. Siguió atacando y llegó a la igualdad a cinco minutos del final, cuando Semih Sentürk se le anticipó al arquero Jens Lehmann, tocó la pelota con la punta de su botín y la mandó al fondo de la red.

Entonces, más que nunca, los gritos de los 10 mil hinchas turcos se escucharon más fuerte que los de casi 25 mil alemanes que estaban en las tribunas. “Las cosas difíciles, las hacemos ya, para los milagros nos demoramos un poco más”, había dicho el estratega Fatih Terim antes del juego. Y ese milagro parecía que se estuviera haciendo realidad.

Y antes de que Turquía lograra acomodarse nuevamente para aguantar el resultado y forzar la prórroga, una jugada como de otro partido, en la que los turcos soltaron las marcas y los alemanes por fin lograron juntarse y llegar tocando, el lateral izquierdo Philipp Lahm recibió solitario en el área un pase de Thomas Hitzperger y con un potente derechazo superó al arquero Rustu Recber.

Quedaban aún tres minutos más, lo que el árbitro suizo Massimo Busacca determinara. Por eso los turcos se fueron con todo al ataque, esperanzados en repetir por cuarta vez la hazaña de marcar en la agonía. Tiraron un par de pelotazos, fingieron faltas en el área, pero no lograron igualar el marcador.

A los 93 minutos el juez determinó el fin del compromiso y sólo hasta ese momento los hinchas alemanes se atrevieron a celebrar. Apenas el árbitro pitó los 25 mil fanáticos que estaban vestidos de blanco, comenzaron a saltar y a cantar. Su


equipo, el de la gran historia y tradición, había sufrido mucho más de lo esperado, pero finalmente había vencido a una selección turca que se fue con mucho honor.

De seis semifinales que han jugado los teutones en la historia de la Eurocopa, han ganado cinco.  Ahora buscarán su cuarto título, pues se coronaron en Bruselas, Bélgica, en 1972; Roma, Italia, en 1980; y Londres, Inglaterra, en 1996. Las dos finales en las que cayeron fueron las de Yugoslavia 1976 ante Checoslovaquia y Suecia 1992 ante Dinamarca.

Mientras Michael Ballack, Bastian Schweinsteiger, Lukas Podolsky, Torsten Frings, Jens Lehmann, Per Mertesaker, Philipp Lahm, Christoph Metzelder y compañía celebraban con sus seguidores en el costado norte de la cancha, en la tribuna sur los hinchas turcos seguían llorando por la derrota, pero aplaudiendo la heroica presentación de sus muchachos.

Era una mezcla de orgullo y decepción, pues a pesar del inmenso favoritismo de los alemanes, los turcos hicieron más por la victoria y la merecieron. “Morimos con las botas puestas”, dijo en la conferencia de prensa el técnico Terim. “Estoy muy satisfecho con mis jugadores. Táctica y técnicamente estuvimos a un nivel muy alto. Creo que superior al del rival, pero el fútbol nunca deja de darnos lecciones y sorpresas”, agregó.

El estratega alemán, Joachim Low, señaló, por su parte, que “la actitud y el planteamiento del equipo turco nos sorprendió. Pensamos que se iban a refugiar atrás, pero por el contrario, salieron a proponer y a presionarnos. Sin embargo, mis jugadores tuvieron la tranquilidad y la paciencia para esperar el momento justo y dar el golpe de gracia. Ganamos, estamos en la final y eso es lo que importa, habrá que mejorar muchas cosas para el juego del domingo, pero ahora debemos preocuparnos por descansar y recuperar lo mejor posible a nuestros muchachos, porque han hecho un enorme esfuerzo ante un sensacional rival”.

La selección alemana, concentrada en la pequeña población de Il Giardino, en Suiza, viajará mañana a Viena, en donde afrontará el partido final en el estadio Ernst Happel, ante el ganador hoy entre España y Rusia.

En su estreno en el torneo, los teutones superaron 2-0 a Polonia. Luego cayeron 2-1 ante Croacia y después le ganaron 1-0 a Austria. En cuartos de final mejoraron su juego y batieron 3-2 a Portugal, idéntico marcador que el de ayer contra Turquía. Su balance en cinco partidos es de 12 puntos, 10 goles a favor y seis en contra.

Lukas Podolsky, con tres anotaciones, es el máximo artillero del equipo. Con dos tantos están Michael Ballack, Bastian Schweinsteiger y Miroslav Klose, todos ellos artífices de la llegada de Alemania a una nueva final, algo a lo que están muy acostumbrados.

Los goleadores

Semih Sentürk, el delantero ‘milagro’ que mantuvo viva a Turquía con goles en los últimos minutos ante República Checa y Croacia, volvió a marcar ayer al final del partido (m. 86), pero no fue suficiente ante Alemania.

Sentürk se despide con tres tantos, uno menos que el español David Villa, que continúa encabezando la relación de máximos goleadores, ya que no marcó el alemán Lukas Podolski.

Clasificación. Con 4 goles: David Villa (ESP). Con 3 goles: Lukas Podolski (GER), Hakan Yakin (SWI), Roman Pavlyuchenko (RUS), Semih Sentürk (TUR).

En Cifras

23

millones de euros recibirá la Federación alemana por ser finalista de la Eurocopa. Si la gana, la cifra llegará a 35 millones.

1972

fue el año en el que Alemania jugó y ganó su primera final de la Eurocopa. Repitió en 1980 y 1996. Cayó en el último partido en las ediciones de 1976 y 1992.

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