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Arturo Boyacá dice que la suerte y los errores de sus dirigidos y también de los árbitros le impidieron clasificar a los cuartos de final del pasado torneo Apertura. El DT tuvo entonces más tiempo para reflexionar y consolidar una idea futbolística.
Y el tiempo, según él, hizo efectos: el plantel que encontró acongojado cuando llegó a reemplazar a Néstor Otero, ahora luce unido, con confianza y ganas de volver a recuperar el protagonismo. Y hoy en El Campín contra Tolima, en el debut del Finalización, aspira a que del dicho pase al hecho.
¿Después de cuatro meses de trabajo, cómo ve el equipo?
Encontré un grupo cuya autoestima no era la mejor, pero eso ha cambiado. Ahora hay un plantel de hombres de experiencia, de mucho recorrido, que les enseñan a los jóvenes. Muy unido. Eso es importante para nutrir un equipo base para los próximos años. Por eso estoy optimista.
¿No es malo tener tantos veteranos en el plantel?
Para mí es positivo. La idea es mantener o incrementar el patrimonio de este club. En ese sentido, estos hombres tienen que colaborar también en formar a los jóvenes. Es vital que Camilo Vargas, por ejemplo, tenga al lado a Agustín Julio, para que le comparta sus vivencias y él mejore. De esa forma, no tengo duda de que será un excelente portero.
¿Esperaba más refuerzos?
Yo soy solidario con la situación económica del club. Aquí ya no sobra el dinero. Lo primordial es que esto debe ser autosostenible y ese es mi compromiso. Por eso es tan importante el proyecto de los jóvenes.
¿Ellos le recuerdan sus inicios como futbolista en las divisiones menores de Santa Fe?
Claro, y con mucho afecto. Por eso hay que darles oportunidades y, sobre todo, a los de Bogotá. Aquí puedes encontrar jugadores rápidos, fuertes, de temperamento. Como capital vamos a encontrar de todo y no tenemos que envidiarles nada a los de otras regiones.
En ese sentido, ¿cuál es el ambiente antes del debut de hoy contra Tolima?
Dejamos una buena imagen en los últimos partidos del semestre pasado y en este no podemos estar por debajo de esa ilusión. Por eso queremos recuperar el protagonismo y empezar bien contra los pijaos, un equipo duro. Para mí, junto a Once Caldas, Cali y Nacional, parten como favoritos. Y quiero que Santa Fe también esté en ese grupo.
¿Usted jugaría con o sin mallas?
Sin mallas. Eso nos sirve para que vuelvan las familias, para que no tengamos que estar sufriendo. Debe ir de la mano del control de la autoridad, claro. Pero si pueden en otras partes del mundo, por qué no nosotros.
¿Le quedó la sensación de que Santa Fe salió injustamente de los ocho?
En las últimas fechas mostramos una dinámica diferente. Pero también nos equivocamos en partidos claves como contra Once Caldas, Chicó y Millonarios en el último clásico. Si hubiéramos tenido un poco más de suerte y un comportamiento más idóneo de los árbitros, habríamos clasificado. Pero igual los puntos se perdieron al principio, porque Santa Fe empezó con un bache. Futbolísticamente hablando, ya salimos de ese déficit.
¿Cómo ve el camino de Santa Fe en Copa Suramericana?
Este torneo hace los partidos muy especiales por ser de ida y vuelta. Nadie te quiere regalar nada, todos los encuentros son cerrados. Esto nos ayuda a ser más recursivos a la hora de meter goles. Y me opongo a quienes creen que César Vallejo es un conjunto malo. Por el contrario, fue un desafío para nosotros. Ahora contra Cali queremos imponer la experiencia en torneos internacionales que tienen nuestros jugadores. Ese será nuestro argumento.