En Jamaica nacieron para correr

Expertos aseguran que su secreto está en el actinen A, un componente que abunda en sus fibras musculares de contracción rápida.

Mientras las grandes potencias del mundo invierten miles de millones de dólares en infraestructura deportiva y programas de promoción de talentos, en Jamaica ni siquiera hay una eficaz red de servicios públicos y muy pocas calles están pavimentadas.

Sin embargo, hoy los tres millones de habitantes de ese país sacan pecho y están orgullosos, pues en esas condiciones precarias se han forjado los mejores atletas de pista del mundo. Eso fue lo que demostraron hace un año, en los Juegos Olímpicos de Pekín, y ratificaron esta semana al dominar las pruebas de velocidad de los Campeonatos del Mundo de Atletismo en Berlín.

Porque al triunfo apabullante del ‘extraterrestre’ Usaín Bolt, campeón de los 100 y los 200 metros, se sumaron nombres como los de los medallistas Shelly-Ann Fraser (oro en los 100 metros femeninos), Brigitte Foster-Hylton (ganadora de los 100 metros vallas), Melaine Walker (monarca de los 400 metros vallas), Kerron Stewart, Verónica Campbell-Brown, Shericka Williams, Asafa Powell y Delloreen Ennis-London, sin contar los demás integrantes de los equipos de relevos de 4x100 y 4x400 metros.

Y eso que cinco atletas de la selección caribeña fueron expulsados del equipo mundialista por haber dado positivo en un control antidopaje en julio pasado.

Pero, ¿cuál es el secreto del éxito de Jamaica en las pruebas de velocidad? Pues para muchos especialistas la respuesta está en el actinen A, un componente que abunda en las fibras musculares de contracción rápida de los atletas jamaiquinos y que les permite mayor recuperación.

Eso, al menos, es lo que indica un estudio conjunto realizado entre la Universidad de Glasgow y la de las Indias Occidentales, en el que se analizaron los resultados y comportamientos de más de 200 atletas jamaiquinos y a cerca del 70% les encontraron una alta dosis de actinen, que ayuda a que Bolt, Powell y sus compatriotas corran mucho más rápido que los demás.

Errol Morrison, de la Universidad Tecnológica de Jamaica, explica que “esa misma prueba la hicimos con atletas australianos, británicos y alemanes, a quienes no les encontramos más del 30% de actinen”.

Aparentemente la sustancia se produce básicamente por las condiciones climatológicas del Caribe, aunque no se descarta que tenga algo que ver con la región occidental del África, desde donde llegaron, como esclavos, los primeros habitantes de la isla de Jamaica.

Otra teoría, sin embargo, menos científica, es la de Glen Mills, entrenador personal de Usaín Bolt, quien asegura que todos los éxitos de los últimos años son producto del sacrificio, del trabajo y del desarrollo de un talento innato.

“Somos una nación talentosa, nos esforzamos y tenemos pasión por el atletismo. Además, hay jóvenes corriendo en todo el país, en todas las poblaciones. Ahora mismo tenemos casi 100 velocistas de alta calidad, cada vez más motivados por los triunfos y el éxito de sus compatriotas”.

Él dice que basta con ir a ver algún campeonato nacional escolar para comprobar que en Jamaica los corredores nacen como árboles. “En un torneo se pueden ver 2.000 o 3.000 jóvenes compitiendo en todas las disciplinas del atletismo, aunque los resultados internacionales se están dando en la velocidad, más que en ninguna otra disciplina”, explica Mills, antes de aclarar que aunque limitado, el apoyo gubernamental ha sido fundamental, al menos para lograr convenios con marcas y patrocinadores que están construyendo escenarios y entregando implementos en diferentes comunidades del país.

Pero el éxito tiene su precio. Así como crecen los elogios con las actuaciones de los jamaiquinos en Berlín, aparecen los rumores sobre la posibilidad de que algunos de ellos utilicen sustancias para mejorar su rendimiento. Bolt es un superdotado, eso está claro, pero la facilidad con la que gana e impone marcas que se creían inalcanzables es muy sospechosa para algunas personas, entre ellas el ex atleta estadounidense Michael Johnson, quien sugirió esta semana que “lo que hace Bolt no es posible en condiciones normales”.

Por eso, más allá de la genética o el talento, Jamaica está en la mira de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que acostumbra realizarles a los atletas del país uno o dos controles al mes. “Es normal que duden. Es normal que estén incómodos con que una nación pequeña y pobre arme la fiesta en los grandes eventos, pero eso no nos incomoda. El jamaiquino goza, disfruta y asume la vida como venga, sin darles tanta trascendencia a las cosas. Esa, por ejemplo, es una de las claves de nuestras victorias. Queremos ganar, lo deseamos más que nada, pero nos tomamos los retos con calma. Esa presión es la que les cuesta la derrota a algunos”, explicó el técnico Glen Mills.

Claro que el potencial en las pruebas de velocidad siempre ha sido evidente y una muestra de ello es su figuración en la carrera reina, la de los 100 metros. Herbert McKenley fue plata en los Olímpicos de Helsinki 1952. Lennox Miller se llevó la misma medalla en México 1968 y un bronce en Munich 1972. Donald Quarrie conquistó la plata en Montreal 1976.

También la legendaria Marlene Ottey obtuvo bronce en Los Ángeles 1984 y Sidney 2000, además de una plata en Atlanta 1996. Y Verónica Campbell fue bronce en Atenas 2004.

Además, hubo muchos campeones que emigraron porque recibieron jugosas ofertas económicas para representar a otros países. Linford Christie, plata en Seúl 1988 y oro en Barcelona 1992, corrió representando a Gran Bretaña, aunque nació en la isla. Donovan Bailey defendió la bandera de Canadá para llevarse el título olímpico en Atlanta 1996. Y Ben Johnson, protagonista del caso de dopaje más resonante de la historia, en Seúl 1988, también es jamaiquino.

Tal vez el indiscutible dominio que ejercen en la actualidad es el resultado de una generación que creció viendo y escuchando las victorias de sus ídolos, pues Asafa, Usaín, Verónica, Shelly-Ann, Brigitte, Melaine, Kerron y compañía soñaron con emularlos y hoy ya los superaron.

“Es increíble, pero ahora nosotros somos los rivales a vencer. Los estadounidenses siguen siendo la primera potencia en el atletismo en general, porque además de recursos tienen enorme historia y una gran pasión, pero en la velocidad nosotros somos los reyes”, admitió Mills, orgulloso porque sus muchachos demostraron en Berlín que nacieron para correr, para correr muy rápido.

Superpotencia femenina

Aunque los triunfos de Usaín Bolt han tenido mayor repercusión, las medallas que han conquistado las mujeres son las que le han permitido a Jamaica pelear el primer lugar de la tabla de medallería del Mundial de Atletismo. Melaine Walter se impuso en los 400 metros vallas, Shelly-Ann Fraser en los 100 metros y Brigitte Foster en los 100 vallas. Además, Verónica Campbell-Brown  fue segunda en los 200 metros, al igual que Kerron Stewart en los 100 y Shericka Williams en los 400. Delloreen Ennis-London fue bronce en los 100 vallas.

Deporte para educar

En Jamaica funciona el modelo educativo británico, en el que el deporte es parte fundamental de la formación integral. Y como el atletismo es una de las disciplinas más fáciles de aprender y menos costosas de practicar, más de la mitad de los niños la escogen.

Existen, además, clubes de atletismo y escuelas de fútbol creadas durante la última década. También, pero en las clases sociales altas, se practica el cricket y la equitación, aunque no a nivel competitivo. El turismo ha fomentado la construcción de campos de golf.

Un país que se paraliza con el atletismo

Jamaica es la tercera isla más grande del Caribe. Tiene aproximadamente tres millones de habitantes y, aunque fue posesión española, hoy es libre y forma parte de la Mancomunidad Británica.

El 92% de su población es negra, como sus atletas más representativos, y habla inglés, patuá y algunos dialectos.

Su economía depende básicamente de la agricultura y el turismo, aunque recientemente se ha desarrollado la manufactura y la minería.

El jamaiquino más famoso es, tal vez, el músico Bob Marley, aunque hoy por hoy el gran héroe nacional es Usaín Bolt, cuyas competencias paralizan al país. De hecho, fuentes gubernamentales aseguraron que su victoria del jueves, en los 200 metros, fue vista en directo por el 80% de sus habitantes.