Sebastián Saavedra correrá las 500 Millas de Indianápolis

El ex piloto antioqueño Roberto José Guerrero, quien corrió 15 veces esa prueba, es uno de los asesores del equipo Bryan Herta.

El próximo 28 de mayo se cumplen 10 años de la victoria de Juan Pablo Montoya en las 500 Millas de Indianápolis, en su primera y única participación. Sin embargo, fue hace 26 cuando por primera vez un colombiano logró clasificarse para la carrera más antigua en la historia del automovilismo. En 1984, el paisa Roberto José Guerrero, proveniente de la Fórmula Uno, tomó la partida de la competencia desde la séptima posición y, aunque esa era apenas la segunda vez que corría en un óvalo, cruzó la meta segundo y fue el mejor debutante de la carrera.

No obstante, Guerrero ha visto ambas caras de la moneda en Indianápolis. Si bien en sus cuatro primeras participaciones su peor resultado fue un cuarto puesto, en 1987 iba camino del triunfo cuando su auto se apagó en la última detención en pits, relegándolo al segundo lugar al final. Sin embargo, algo peor le ocurrió ese mismo año cuando regresó a este escenario para una sesión de entrenamientos, en la que tuvo un fuerte accidente que lo dejó en coma durante 17 días.

Cinco años después sufriría tal vez su día más amargo en Indy, cuando tras haber logrado la pole para las 500 Millas de 1992 con récord de pista, perdió el control de su auto en las vueltas de formación, chocando antes de que se iniciara la carrera. Luego, en 2000 vio a Juan Pablo Montoya ganar en su debut, mientras él no pudo clasificarse, y en 2001 hizo su último intento, pero tampoco logró ser de la partida. Ahora es uno de los pilotos más recordados y queridos por la afición de Indianápolis.

Con 15 participaciones en la carrera y nueve años después de haber estado allí por última vez como piloto, Guerrero ha regresado a este templo de la velocidad como asesor del tercer colombiano que tomará parte de las famosas 500 Millas, Sebastián Saavedra, quien con 19 años será el más joven en la grilla de la edición 94 de esta mítica competencia. 

¿Cómo vivió la clasificación de Saavedra a la carrera?

Es increíble cómo se dio todo para que entráramos. Nunca había estado tan nervioso en los 15 años que corrí en Indianápolis y ahora entiendo cómo sufría mi esposa cuando yo corría. Estoy tan contento como cuando clasificaba a la carrera.

¿En qué aspectos puntuales ha podido ayudarle?

Creo que puedo ayudarle a leer los cambios en las condiciones de la pista y con ideas que tenga en la puesta a punto. Son detallitos muy pequeños los que hacen las grandes diferencias en Indianápolis. He tratado también de mantenerlo tranquilo, él escucha ciento por ciento y hace una labor muy buena.

¿Cómo ha visto la evolución de Saavedra?

Nadie le habría podido sacar a ese carro más velocidad de la que Sebastián le sacó en la clasificación. El equipo de Bryan Herta es  nuevo y pequeño, con relativamente poco dinero y con el carro más viejo de todos. En su primer intento de clasificación me impresionó que nunca levantó el acelerador a pesar de que estuvo a punto de perder el carro varias veces.

¿Qué se puede esperar el domingo en las 500 Millas?

Lógicamente no es realista decir que vamos a ganar la carrera. Él tiene mucho por hacer desde la primera vuelta, que será muy complicada y es de lo que más le tengo que hablar a él. Sebastián es increíblemente bueno y creo que con un poquito de paciencia podemos tener un buen resultado.

¿Qué tanto ha seguido usted la IndyCar desde su retiro?

No había estado en Indianápolis desde 2001. Soy mal espectador y para mí ir a las carreras sin tener nada que hacer, verdaderamente no me gusta.  Estoy muy contento de regresar.

¿Y qué tanto sigue a los pilotos colombianos?

Yo los sigo, no religiosamente, pero sí trato de hacerlo. Como decía, cuando no tengo un interés personal, no hago esfuerzos inmensos para seguirlos. Pero ahora que estoy involucrado con Sebastián, lo hago.

¿Qué recuerda de sus participaciones en las 500 Millas?

Tiene que ser el día que hice la pole position con el récord de la pista. Fuimos los primeros que quebramos la barrera de las 230 millas por hora de promedio (370 km/ph) y matamos a todo el mundo.

¿Y el momento más amargo?

Fue en 1987, cuando iba ganando faltando 20 vueltas y por un problema en el clutch en la parada en pits perdimos la carrera.