Brawn, una mente brillante

Comenzó como mecánico y hoy es dueño del equipo líder del campeonato mundial.

Ross Brawn, el hombre de moda en la Fórmula Uno, es en esencia un hábil mecánico al que la experiencia y la preparación convirtieron en el astuto ingeniero, estratega y artífice de la resurrección de la escudería Ferrari, a finales de la década pasada.

Ahora es el dueño del nuevo equipo de la máxima categoría del automovilismo, el Brawn GP, que hizo historia al lograr el uno-dos en su primera carrera oficial, el domingo pasado en Australia con los pilotos Jenson Button y Rubens Barrichello, quienes esta madrugada esperaban repetir su hazaña en el Gran Premio de Malasia.

Brawn nació en Manchester, Inglaterra, hace 54 años y comenzó su carrera en 1976, cuando fue contratado como mecánico del equipo Fórmula 3 de la escudería March Engineering, pero su trabajo fue tan destacado que apenas dos temporadas después Frank Williams se lo llevó a su naciente escuadra.

Allí se hizo cargo del departamento de investigaciones y aerodinámica, en el que desarrolló el túnel de viento.

Tras un breve paso por los equipos Hass Lola, Arrows y Jaguar, en donde creó el sorprendente XJR-14 que ganó el Campeonato Mundial de Autos Deportivos en 1991, Brawn recibió una jugosa oferta de Benetton, equipo con el que se consagró definitivamente al ser considerado el cerebro detrás de los títulos mundiales de Michael Schumacher en 1994 y 1995.

Durante esas temporadas, no solamente demostró su increíble habilidad para maximizar los recursos, sino que integró un extraordinario grupo de trabajo con el propio Michael Schumacher y con el diseñador Rory Byrne, con quienes iniciaría una nueva aventura desde 1996, cuando se fueron juntos a las toldas de la escudería Ferrari, que pasaba por una de las peores etapas de su historia.

Y si antes con poco capital hacía maravillas, con la infraestructura de la marca italiana armó un equipo invencible. Brawn trabajó intensamente en el desarrollo diario de los autos, pero además se hizo famoso por sus acertadas decisiones en las carreras. De hecho, la mayoría de las victorias estratégicas de la Scudería se deben a su habilidad para determinar cambios rápidos y acertados.

Ganó los títulos de constructores en 1999, 2000, 01, 02, 03 y 04, todos ellos con sabor especial para él, pues las modificaciones en la reglamentación y los avances tecnológicos obligaban a innovar año tras año.

A finales de 2006 decidió tomarse un año sabático. La tremenda presión que manejaba en Ferrari y los constantes reclamos de su esposa Jean y sus hijas Helen y Amy, lo obligaron a retirarse. La temporada 2007 fue para él inolvidable. Por fin pudo dedicarse a arreglar su jardín, a irse de pesca con sus amigos y a viajar durante varias horas para asistir a conciertos musicales, algo que siempre soñó hacer, pero que no había realizado por falta de tiempo.

Pero apenas recibió el primer llamado para regresar a la F-1, lo hizo. Fue con la escudería Honda, que le planteó un nuevo desafío, aunque duró poco, pues el equipo anunció su desaparición en noviembre pasado.

No obstante, Brawn creía firmemente en el proyecto y sabía que tenía un auto ganador. Por eso consiguió un par de socios y compró la escudería. Ahora, cuando apenas ha participado en una carrera, pocos dudan de que sea el gran favorito al título de la máxima categoría en 2009.

Una carrera y ya hizo historia

Al triunfar en el Gran Premio de Australia, la escudería Brawn GP, nacida hace apenas un mes, entró en la historia de la Fórmula Uno como la tercera que logra la victoria en el día de su estreno.

Alfa Romeo se impuso en la primera prueba del campeonato mundial, disputada en el circuito británico de Silverstone, el 13 de mayo de 1950, con el italiano Nino Farina al volante.

La escudería Mercedes, que apareció años después, ganó en el Gran Premio de Francia de 1954, en  Reims, donde el argentino Juan Manuel Fangio y el alemán Karl Kling, lograron el uno-dos, tal y como lo hicieron Jenson Button y Rubens Barrichello el domingo pasado.

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