Carlos Muñoz: quedé con la espinita clavada

El bogotano, de 21 años, dice que aunque está feliz, hubiera podido luchar por el triunfo.

El piloto colombiano Carlos Muñoz. / Cortesía IndyCar Media
El piloto colombiano Carlos Muñoz. / Cortesía IndyCar Media

Una bandera amarilla le impidió a Carlos Muñoz tener la oportunidad de pelear por la victoria en su estreno en las 500 Millas de Indianápolis, pero su carrera en IndyCar apenas empieza y, de hecho, no continúa inmediatamente.

A pesar de haber tenido una clara opción de triunfo en su estreno en la categoría, dice que por ahora su enfoque se mantiene en la Indy Lights, la serie antesala en la cual es líder. Si corre de nuevo en IndyCar este año y cuándo lo haría está por verse aún, pero seguramente lo hará. Su actuación les abre las puertas a cosas más grandes que antes de este mes eran un sueño.

Dice Carlitos, hincha del Real Madrid, que por él se mantendría en el anonimato, pero le resulta gratificante saber que hay jóvenes que lo admiran, como él en su momento lo hizo con Juan Pablo Montoya, de quien dice le dio el consejo más importante para su estreno en Indianápolis. Esto dijo Carlos Muñoz a El Espectador:

Era su primera carrera larga. ¿Un día después, qué piensa?

Estoy muy contento, pero quedé con la espinita clavada de no haber podido luchar en esas últimas vueltas, si hubiésemos tenido bandera verde. Sin embargo, tengo que estar contento conmigo mismo por como fue la carrera y como me comporté. Creo que hice una prueba madura y no mostré que fuera novato.

¿Ha cambiado algo para usted en las últimas 24 horas?

Sí, han cambiado algunas cosas. Me han llegado más seguidores, la prensa está atenta, he respondido entrevistas, muchas llamadas, pero están ahí quienes han estado desde el principio, que es para mí lo más importante. A la carrera vinieron varios colombianos, un gran grupo de fans que se llama ‘La banda del carro rojo’.

Nunca tuvo el favoritismo, ¿pero realmente pensó que podía ser así de bueno su debut?

Diferente a otros debutantes yo sí era ciento por ciento novato, porque nunca había hecho en mi vida paradas en pits, nunca había arrancado una carrera tan larga, mientras que otros novatos en el pasado ya han hecho muchas antes de correr Indy. Todo el tiempo dije que mi objetivo era no cometer ningún error y terminar. Cuando salí de los pits la última vez, me vi cuarto y me dije: “Aquí tengo una oportunidad para ganar la carrera y voy a luchar esas últimas vueltas”.

¿Qué tan importante resultó ese primer triunfo suyo en el automovilismo internacional, el año pasado en Indy Lights y los que han venido luego para darle el impulso que trajo a las 500 Millas?

Creo que fue una decisión perfecta haber venido a Estados Unidos. Esa primera victoria en Edmonton me ayudó mentalmente a creérmelo más de que era capaz. Estaba corriendo contra otros pilotos competitivos, como el argentino Esteban Guerrieri, que en Europa era un referente porque siempre estaba adelante. Después de eso empecé a estar al frente más seguido. Este domingo todos esos años de escuela en Europa sirvieron y el verme competitivo estas últimas semanas también me dio confianza. Después de la clasificación hubo gente que no creyó, pero le demostré que a la hora de la verdad también fui muy rápido.

De todos los consejos que le dieron, ¿cuál resultó el más útil?

Todos me sirvieron, pero creo que el tener paciencia fue clave desde las primeras vueltas, no perderla cuando me pasaban por un error. Siempre estuve concentrado y tranquilo. Un consejo que me sirvió mucho y que me lo dio Juan Pablo Montoya fue que no me inventara nada nuevo durante la carrera, que hiciera lo mismo que había hecho en el mes. Fue lo que hice, seguí con mi estilo de pilotaje y con la línea de carrera que me funcionaba.

Esa línea de carrera que menciona era parecida a la de Montoya cuando ganó, pasando por dentro de la línea blanca en las curvas con la rueda interna...

Desde el principio me dijeron que me alejara de la línea blanca porque era muy fácil perder el control e irse contra el muro, pero desde el principio me encontré fuerte con esa línea. Fue algo que encontré probando en alguna práctica e incluso desde el año pasado en Indy Lights ya lo hacía. Sentía que el carro respondía mejor y podía percibir más claro el límite. Así fue.

En retrospectiva, el haber perdido en la carrera de Indy Lights el viernes cuando lideró la mayoría de vueltas ¿le dejó alguna lección para las 500 Millas?

De esa carrera aprendí a estar paciente, a pensar mucho. En el óvalo uno cree que todo es fácil porque es como ir en círculos, pero a nivel de concentración uno está más atento que en un circuito, porque pasan más cosas y más rápido. Así fue. Creo que esa carrera de Indy Lights me sirvió de calentamiento a mi cabeza.

Dice que no tenía ídolos, aunque admiraba a otros pilotos. Sin embargo, usted puede ser hoy ídolo de jóvenes...

Eso significa mucho para mí, es bonito y gratificante saber que hay quienes están en el lugar en el que yo estuve hace 13 años, cuando tenía 8 y tenía como ejemplo a Juan Pablo Montoya y a muchos pilotos en la F1. Los veía y los admiraba. Han pasado poquitos días y no sé qué se siente, creo que soy alguien bastante simple, me gusta estar un poco en el anonimato.

¿Cambia su futuro inmediato?

Por el momento no sabemos qué me depare el futuro, pero en mi mente sigo en Indy Lights. Es mi prioridad, pues estoy primero en el campeonato. Quiero mantenerme como líder y ganar para poder pasar a IndyCar el año que viene.

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