Carlos Muñoz y su sueño de conquistar Indianápolis

El colombiano saldrá en la posición 21 en la edición 102 de la mítica carrera que se llevará a cabo este domingo.

El colombiano correrá con el equipo Andretti. Prensa Carlos Muñoz

En 2012, Carlos Muñoz tuvo una temporada destacada en la Indy Lights: ganó dos carreras y terminó quinto en la clasificación de pilotos. Pero, más allá de esa notable campaña, uno de los recuerdos más vívidos que acompañan al bogotano es haber conocido ese año por primera vez el autódromo de Indianápolis. El mítico circuito de 40 kilómetros en el que los corredores tocan el cielo con las manos, se bañan en leche y llegan al Olimpo del automovilismo lo atrapó de inmediato. El ambiente, los fanáticos, todos los matices de una pista histórica lo cautivaron. Ahí nació su deseo de coronarse en este óvalo.

Un año después estuvo cerca. A falta de tres vueltas, en una maniobra por la parte de arriba de la primera curva del trazado, sobrepasó a Ryan Hunter Reay y Marco Andretti. Fue una acción notable que lo dejó en la segunda posición. Quedó sólo por detrás de Tony Kanaan. Sin embargo, un choque de Darío Franchitti hizo que los comisarios ondearan la bandera amarilla, lo que evitó que el colombiano, quien esa temporada finalizó en la tercera posición de la Indy Lights, peleara por el primer puesto. Un debut que dejó con los ojos abiertos a propios y extraños y que le abrió las puertas de la Indycar.

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Tres años más tarde, a falta de cuatro vueltas era líder de la carrera, pero esta vez no apareció ninguna bandera amarilla que lo ayudara. Tuvo que ingresar a los pits por combustible y ver cómo un debutante terminaba por delante de él: Alexander Rossi se quedó con la edición 100 de las 500 Millas de Indianápolis. Muñoz fue segundo. Nuevamente la victoria se había quedado ahí, tan cerca que podía olerla, pero a la vez tan lejos que no logró acariciarla. En 2017 las cosas fueron más difíciles y terminó en la décima posición y para el 2018 llega con un solo pensamiento: un triunfo que le abra nuevamente las puertas de la Indycar.

Al terminar la temporada 2017 no continuó con la escudería AJ Foyt Racing. Fue un año complicado. En lo que va corrido de 2018 no ha podido correr en ninguna de las válidas de la Indy. “Es difícil adaptarse a este rol. En los últimos años venía haciendo la temporada full y no es fácil tener que verla desde afuera. Sin embargo, he estado trabajando en estos meses en algunos negocios que tengo y me he estado moviendo para intentar conseguir patrocinio, para la próxima temporada estar nuevamente en la categoría, y si no lo logro, se están mirando las posibilidades de competir en la Imsa”, le dijo Muñoz a El Espectador.

A pesar de que ha estado parado en estos meses, no se ha quedado quieto. Ha trabajado en un programa para mantenerse bien físicamente. Cuatro días a la semana realiza dos sesiones de gimnasio. En la mañana hace hora y media de fuerza y por la tarde se concentra en cardio, que generalmente lo combina entre la bicicleta o trotar unos kilómetros. Además, desde finales de marzo he estado en contacto con el equipo Andretti. “Los he acompañado en dos carreras. La primera fue en San Petersburgo, que queda cerca a mi casa  en Miami, y en un entrenamiento que hicieron aquí en Indianápolis. He mirado el carro y he trabajado para mejorarlo”.

No obstante, el circuito de Indianápolis no es fácil. “Tiene sus complicaciones”, afirmó. “Va cambiando con el paso de la carrera. Hay que saber cuál va a ser el comportamiento del carro al final para adaptarse. Se comienza suave y se va intensificando el ritmo. En las últimas 30 vueltas se va al 100 %”, señaló el bogotano, quien tiene claro que la clasificación no es importante (saldrá en la posición 21) por la duración de la prueba. Carlos Muñoz espera contar con un buen carro (Andretti) y pelear por convertir ese sueño que ha alimentado desde 2012 en realidad: tomar la leche de los campeones de las 500 Millas de Indianápolis.