Entre glamour y pobreza, la F-1 subrayó los contrastes en India

El país asiático tiene grandes desigualdades. Los muy ricos son numerosos, pero los muy pobres componen la mayor parte del tejido social.

La disputa de un Gran Premio en la India este domingo fue un gran logro para esta disciplina, cuyos patrocinadores se frotan las manos con un nuevo gran mercado, pero el abismal contraste entre el 'glamour' de la Fórmula 1 y la pobreza del país subrayó un mundo de contrastes.

India, como toda economía emergente, es un país con grandes desigualdades. Los muy ricos son numerosos, algo que puede verse sobre todo en la capital Nueva Delhi, pero los muy pobres componen la mayor parte del tejido social.

Un 37% de los 1.200 millones de habitantes del país viven por debajo del umbral de la pobreza, fijado en 25 rupias en los núcleos rurales (35 céntimos de euros).

Un paseo por Nueva Delhi sirve para ver los enormes contrastes. Lujosos hoteles comparten espacio con barrios de chabolas y es frecuente ver a gente durmiendo en el suelo, debajo de puentes, además de a niños mendigando.

La Fórmula 1, un símbolo de la innovación tecnológica, el lujo, el dinero y el 'glamour', no podría estar más alejada de la realidad social india.

Al contrario que otros Grandes Premios que han entrado en los últimos años en el calendario, que tienen lugar en países relativamente ricos y desarrollados -Malasia, Bahréin, Singapur, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos-, India marca un factor diferencial evidente.

¿Tiene este deporte un hueco en un país así? Uno de los propietarios de la escudería Force India, Vijay Mallya, mandó un mensaje optimista.

"En cada país hay privilegiados y gente que no lo es. Tenemos muchos pobres en nuestro país, pero eso no quiere decir que las cosas tengan que nivelarse por lo bajo", afirma.

"India está progresando. Tenemos una gran economía, con un fuerte crecimiento. El gobierno ha hecho todo lo posible para tratar las necesidades de los menos favorecidos, pero India tiene que seguir adelante", añadió.

Para los impulsores del Gran Premio, la Fórmula 1 tiene que contribuir a mejor la imagen de India como país organizador de eventos deportivos, después del gran fracaso de los Juegos de la Commonwealth, donde el caos y las malas condiciones provocaron una gran polémica.

"Ahora es el turno de la Fórmula 1. Y estoy seguro de que tendremos otros grandes eventos en la India, porque es un país de importancia mundial", estima Mallya, que también es propietario del grupo Kingfisher. En la India, al contrario que en otros países, el Estado no ha gastado nada para traer la Fórmula 1, que ha sido un proyecto sustentado sobre inversores privados.

"Teniendo en cuenta el número de necesitados, hubiera sido exagerado pedir al gobierno que lo subvencionara", admite.JayPee (JP), un gigante empresarial, ha gastado unos 400 millones de dólares (280 millones de euros) en construir el circuito, una inversión que espera rentabilizar de aquí "a cuatro o cinco años".

Ese circuito en Buddh, en la periferia de Nueva Delhi, es conocido además como "La Ciudad del Deporte", y que acoge un estadio de cricket, una academia de tenis y hoteles, entre otros instalaciones.

"La Fórmula 1 es en parte el símbolo del crecimiento económico de la India en estas dos últimas décadas. Desde principios de los años noventa, la tasa de crecimiento es del 7 al 9%. Era algo natural para nuestro país poder acoger la Fórmula 1", justifica Askari Zaidi, vicepresidente de JP (JAyPee) SI-Sports.

¿Y qué hay de los pobres? El bicampeón de la Fórmula 1, el alemán Sebastian Vettel, habló sobre ellos el domingo, tras su victoria. "Si tienes los ojos abiertos aquí, puedes aprender mucho de la gente, de cómo los indios viven las cosas. Aunque sean muy pobres, son más ricos que la mayoría de la gente en Europa", dijo.