Ha nacido un nuevo ídolo

El colombiano de 21 años de edad brilló en la carrera más importante del automovilismo de Estados Unidos. El triunfo en las 500 Millas fue para el brasileño Tony Kanaan.

Carlos Muñoz.
Carlos Muñoz.

Cuando Juan Pablo Montoya ganó las 500 Millas de Indianápolis, en su debut hace 13 años traía ya bajo el brazo el título de la Cart y había corrido en numerosas ocasiones carreras similares, aunque nunca iguales a la mítica competencia que se corre desde 1911 cerrando el mes de mayo, en el Memorial Weekend. Era un novato, pero técnicamente, no por falta de experiencia. Antes de eso, en 1984, Roberto José Guerrero terminó segundo en sus primeras 500 Millas, también como novato. De nuevo lo era por las reglas, pues venía de correr en la F-1.

Carlos Muñoz debutaba ayer en la IndyCar, la que es hoy la categoría que ganó Montoya en 1999. Lo hizo en la carrera más difícil, más dura de cuantas se disputan en este campeonato. Tiene 21 años, contra los 24 de Montoya y los 25 de Guerrero en sus respectivos estrenos en la pista conocida como el Brickyard. Igual que Montoya, clasificó segundo, como el mejor debutante, el mejor de su equipo Andretti Autosport, que contaba con cinco autos de los cuales en principio el que menos favoritismo traía era justamente el del colombiano.

Muñoz sorprendió con su velocidad instantánea a una y cuatro vueltas, pero otra cosa iba a ser mantener la concentración, no perder de vista el objetivo durante 200 giros en las que enfrentaría retos nuevos como su primera parada en pits, algo que no había hecho antes, pues sus carreras tanto en Europa como en Estados Unidos han sido eventos sprint, lances de velocidad pura. Empezando por la partida incluso, con un auto a cada lado, pues como en ninguna otra carrera parten tres en fondo en Indianápolis.

Carlitos, como lo llaman otros que han corrido con él, entre ellos Sebastián Saavedra, pareció un experto desde que se bajó la bandera verde, a las 12:12 p.m. hora local. Siguió al hilo las instrucciones desde pits, atacó cuando tuvo que hacerlo y esperó cuando vio el riesgo de un potencial incidente. Mostró la madurez que ha logrado después de correr primero en karts, luego en autos durante 5 años, la gran mayoría en Europa, y sin conseguir una sola victoria desde 2008 y hasta el año antepasado. De hecho, al final de 2011 se planteó si tenía futuro como piloto, pero él quiso tomar la ruta difícil, la de las categorías que forman en Europa, no en las que podía ganar fácilmente.

El auto 26 con el tricolor colombiano fue protagonista de principio a fin en esta edición 97 de las 500 Millas, lideró en 5 oportunidades y durante 12 vueltas, varias veces siendo el último en cumplir la secuencia de detenciones en pits. Durante toda la semana se habló que la peor posición para estar en el remate de carrera era el liderato y Muñoz era tercero para el reinicio después de una neutralización a cuatro vueltas del final. Salió la verde y atacó por la línea más difícil, la externa, sobrepasando a Marco Andretti, el favorito del público, el hijo del dueño de su equipo. Enfiló el ataque luego sobre el líder Tony Kanaan, el mismo que corría con Montoya en sus años en la Cart.

Sin embargo, el destino de la carrera marcó que el ganador del año pasado, Darío Franchitti, causaría que apareciera de nuevo la amarilla, a dos giros del final, sentenciando la carrera. Muñoz no tuvo la oportunidad que estuvo trabajando durante 198 vueltas. “Tenía con qué ganar sin lugar a dudas, me habría gustado poder luchar por la victoria”, le dijo a El Espectador con la expresión de quien sabe que estuvo al borde de la gloria. “Pero no tengo que estar avergonzado. No cometí ningún error, el equipo hizo un gran trabajo. Estuve muy cerca de la victoria, pero regresaré para darle a Colombia este triunfo”.

Ayer, en Indianápolis, nació un nuevo ídolo, y no sólo para nuestro país: Carlos Muñoz.

[email protected]

@diegofmejia

Temas relacionados

 

últimas noticias