Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 6 horas

La familia, el motor de Óscar Tunjo

Sensible como su madre, humilde como su padre, entregado como sus hermanos. Óscar Tunjo le debe toda su carrera deportiva a su familia, que lo dio todo por hacer que los sueños de este vallecaucano se vuelvan realidad.

Óscar Andrés Tunjo, piloto colombiano que triunfa en Europa.Nelson Sierra - El Espectador

Óscar Tunjo siempre conjuga los verbos en plural. En sus oraciones predomina el nosotros antes que el yo, gane o pierda: “Este fin de semana perdimos la posibilidad de un buen resultado”, “ha sido una excelente temporada, con muy buenos resultados gracias al trabajo junto a mi equipo”, “gracias a Dios pudimos conseguir hoy el campeonato con unos excelentes resultados”. Así habla él, de nosotros y de resultados.

Al igual que otros deportistas colombianos, este piloto vallecaucano de 21 años sabe que detrás de él hay un gran equipo, y no es precisamente el que le cambia las llantas en la parada de pits —aunque podría serlo—. Se trata de su familia, el pilar fundamental de su carrera deportiva.

A pesar de su corta edad, Óscar Tunjo tiene un gran kilometraje en el deporte. Nació el 5 de enero de 1996 en Cali y lleva 18 años de carrera en el automovilismo. Ha estado prácticamente toda su vida vinculado al combustible, los motores, las pistas y la velocidad. Siempre lo apasionaron los carros. Sus padres, Óscar y Francisca, tenían un negocio de venta de automóviles usados en donde Tunjo tuvo sus primeros encuentros con la velocidad. Ellos le dibujaron con tiza una pequeña pista de carreras en el taller para que a sus tres años practicara con su triciclo. El pequeño Óscar, o Júnior, como le dice su papá, se imaginaba alcanzando grandes títulos en aquella improvisada pista.

“Ese triciclo yo lo tengo guardado. Yo le guardo todo a él. La riqueza nuestra, de mamá y papá, está en ellos, nuestros hijos. Nosotros somos ricos, ricos espiritualmente, porque nos sentimos triunfadores con ellos. Ese triciclo puede ser basura, y me han ofrecido dinero por él, pero si yo lo entregara, estaría entregando una parte de mi vida”, dice Óscar Tunjo, papá del joven piloto.

Júnior recibió a sus tres años su primer kart, un modelo buggy que estaban vendiendo los amigos de su papá. Se lo adaptaron a su estatura y le instalaron todas las medidas de seguridad para evitar accidentes. Dos años después comenzó a competir en estos coches y logró coronarse en todos los campeonatos de categoría infantil. A los ocho años llegaron la primera prueba internacional y el primer título. Fue en España, en la categoría Alevi. A partir de ahí adquirió un nivel de competencia más elevado. Estaba listo para medirse con los más veloces del mundo, lo que significaba más gastos para continuar con su carrera. El automovilismo es un deporte muy dispendioso y las limitaciones para costearlo han sacado de la pista a varios corredores. Pero no a Óscar.

Desde niño se proyectó como uno de los deportistas más talentosos del país, y por eso su familia lo ha apoyado en todo su proceso y en sus sueños. Todas las virtudes que tiene Tunjo no servirían de nada si no tuviera el apoyo de su familia. Lo perdieron todo, en palabras del corredor. Su familia se ha sacrificado por entregar lo que tenía a cambio de cumplir los sueños de su hijo. Sus padres vendieron negocios, propiedades, autos, todo lo que podían, con tal de conseguir financiación para invertir en la carrera de Óscar. Gonzalo, su hermano, se convirtió en su segundo padre. Solía correr, pero cuando cumplió 17 años dijo que no quería volver a competir porque esperaba darle la oportunidad a Óscar y que él fuera más exitoso. A partir de su retiro se volvió su mánager. Su hermana menor, Valentina, ha sido la otra pieza crucial de la carrocería, el juego de cambios que motiva a Óscar a llegar a la meta.

Por el sacrificio de su familia, Óscar no para de sonreír. Se siente orgulloso y satisfecho de recibir tanto amor. Su rostro de tez morena, adornado con unos profundos ojos negros y labios grandes, siempre exhibe una sonrisa tan blanca que podría iluminar cualquier pista del mundo, en todas las categorías. No importan los títulos, él ya es un ganador.

Aunque en la actualidad no compite en los monoplazas con los que sueña llegar a la Fórmula 1, sino en la Special Tourenwagen Trophym, una competencia de autos de turismo, Tunjo no abandona su idea de llegar a la máxima competencia de automovilismo mundial. “El sueño de la Fórmula 1 no ha terminado para mí. Sé que no es fácil, pero también sé que lo puedo llegar a lograr, puedo estar ahí y puedo hacerlo bien, y a pesar de que en este momento haga algo alternativo, para mí sigue siendo mi máxima aspiración”, puntualiza.

Óscar se acerca a su carro, se quita los guantes y en silencio le ora a Dios junto a la máquina para que lo lleve a la meta sano y salvo, y claro, en el primer lugar. “El éxito de mi carrera ha sido gracias a mis padres. Al final, yo lo único que he hecho es manejar un carro”, resalta el piloto. Óscar se podrá subir al carro más veloz del mundo, pero su motor no rugirá tanto como el de la familia Tunjo. Es por eso que los resultados de su esfuerzo son compartidos por todos.

Si quiere conocer más sobre el deporte en Colombia, lo invitamos a seguir nuestra página en Facebook